Martes, 16 Ene,2018

Ciencia y Tecnología / ENE 12 2018 / Hace 4 Dias

“En Colombia, recursos para ciencia están por debajo del medio punto del PIB”

Así lo advirtió el rector de la Uniquindío en entrevista con LA CRÓNICA tras declararse como insubsistente al quindiano César Ocampo como director de Colciencias. 

“En Colombia, recursos para ciencia están por debajo del medio punto del PIB”

Foto de referencia, Pixabay

Tras el anuncio del gobierno nacional en el que declara insubsistente al director de Colciencias, el quindiano César Augusto Ocampo Rodríguez, el rector de la universidad del Quindío, José Fernando Echeverry Murillo, señaló en entrevista con LA CRÓNICA que en Colombia los recursos para ciencia y tecnología están por debajo del medio punto del Producto Interno Bruto, PIB.

En contexto: Santos declaró insubsistente al director de Colciencias, el quindiano César Ocampo

Este es un hecho lamentable por la forma como sale el quindiano César Ocampo, pues cuando se es declarado insubsistente es que no tiene absolutamente ninguna alternativa sino que debe respetarse esa medida y ya. En ciencia y tecnología se necesitan dos cosas fundamentales: personas con alto conocimiento en el sector y un presupuesto muchísimo mayor para la ejecución, porque los recursos que se asignan en el país están por debajo del medio punto del PIB y hay países, incluso de Latinoamérica, con muchísimo más presupuesto”. 

Echeverry Murillo destacó que el quindiano es un investigador con alta trayectoria en Estados Unidos y un muy buen ingeniero aeroespacial. “Estuvo muy poco tiempo en el puesto para poder medirle sus funciones”.
 

El quindiano que fue director de Colciencias

César Ocampo nació en Armenia. Se formó como ingeniero aeroespacial y doctor en astrodinámica en la universidad de Colorado en Boulder, EE.UU. Ha sido investigador, docente, becario y consultor en la Nasa. Desde marzo de 2017 hasta el pasado miércoles asumió la dirección de Colciencias.
 

9 directores de Colciencias en el gobierno de Santos 

Alejandro Olaya Dávila, quien desde hace tres años se venía desempeñando como subdirector de Colciencias, asume ahora la posición de director, lo que lo convierte en la novena persona en ocupar el cargo durante los ocho años de gobierno de Juan Manuel Santos. 

Esta es la segunda vez que el funcionario asume la dirección encargada de la entidad. La primera fue en 2016, tras el nombramiento de la entonces directora Yaneth Giha como ministra de Educación. Jaime Restrepo Cuartas fue director en el periodo 2010 – 2012; Jorge Cano (e), 2012; Carlos Fonseca Zárate, 2012 – 2013; Paula Marcela Arias, 2013 – 2014; Alicia Ríos (e), 2014; Yaneth Cristina Giha Tovar, 2014-2016;  Alejandro Olaya (e), 2016 – 2017; César Augusto Ocampo Rodríguez, 2017-2018 y Alejandro Olaya (e), 2018.

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Olaya Dávila es economista de la universidad Pontificia Bolivariana y tiene un doctorado de la facultad de Ciencias Económicas y Empresariales del área de economía y gestión de la innovación de la Universidad CEU San Pablo, España.

A su formación se suman cerca de 10 años de trayectoria en el ámbito nacional e internacional, que incluyen la docencia universitaria en distintas instituciones del país y el exterior, y experiencia en cargos públicos orientados al diseño, ejecución y control de políticas, planes, programas y proyectos de ciencia, tecnología e innovación.

Ocampo en un comunicado que expidió este jueves explicó su salida del cargo e indicó que esa medida obedeció a intereses particulares:

“Ante la declaratoria de insubsistencia al cargo que venía desempeñando como Director General de Colciencias, y que fue firmada por el Señor Presidente de la República el día de ayer (miércoles enero 10 de 2018), como ciudadano y como científico me veo en la obligación de aclarar algunas situaciones que se vienen presentando al interior de la entidad, y que de una u otra manera pudieron conducir a la toma de esta decisión.

En junio de 2016, durante la administración anterior a la mía, se expidió la Resolución 429 donde se delegaban varias funciones propias de la Dirección General, a la Subdirección General y a la Secretaría General de la Entidad. Estas funciones estaban relacionadas especialmente con la celebración de convenios o contratos. Adicionalmente, después de unos meses en mi cargo y después de un intento de hacer un cambio de un Director Técnico, fui advertido por el Subdirector, como razón directa del Presidente, que yo no podía realizar cambios en el equipo de Directores Técnicos quienes continuaban y fueron parte de la administración anterior.

Si bien estas restricciones en el manejo del personal de libre nombramiento y remoción suponían una traba, en mi calidad de Director tomé la determinación de reasumir las funciones que se habían delegado y expedí la Resolución 1624 del 21 de diciembre de 2017, lo que me permitía tener un control más cercano en cuanto toma de decisiones y contratación de la entidad. Esta medida no fue bien recibida por el Subdirector, quien manifestó su descontento y llevó su queja hasta el alto Gobierno. La situación se agravó con la expedición de la Resolución 1773 de 2017 que pretendía establecer un tope para el pago de honorarios a personas naturales que prestan sus servicios a la entidad, toda vez que se hallaban casos en los que personas con formación de bachiller tenían honorarios mensuales superiores a los obtenidos por profesionales con títulos de posgrado.

A finales del año 2017 fui convocado al Palacio de Nariño al despacho del Secretario General de la Presidencia, donde se me informó respecto de la preocupación del Presidente sobre la ejecución general y presupuestal en Colciencias, y que debería poner mi cargo a disposición del Presidente.  Ese mismo día envié una carta al Presidente (adjunta) solicitando una cita personal, que nunca se dio.

Es cierto que estaba revisando con mucho detalle la planeación y la contratación del 2018, e íbamos a cumplir con las fechas límites para finalizar ese proceso. Mis contradictores citan eso como evidencia de que no estaba ejecutando y que la entidad estaba paralizada, algo que no es cierto. Era necesario hacer cambios en la planeación, borrador que se me había presentado para que estuviera mas alineada a mi visión. Al mismo tiempo, si era necesario revisar y ajustar los valores de las contrataciones para que el proceso obedezca a criterios técnicos, más allá de los vínculos personales o políticos que puedan tener las personas que prestan sus servicios a la entidad. Es obvio que los cambios hayan generado malestar, pero ojalá exista una veeduría por parte de la comunidad científica respecto de la manera como se adjudican los contratos, y el proceso se realice con total transparencia de cara al fortalecimiento del SNCTI que requiere del personal mejor cualificado del país.

Ante mi negativa de renunciar, dado que mi gestión sólo ha buscado hacer más transparente la administración de la entidad, me encontré ayer con la noticia de mi declaratoria de insubsistencia, a la cual me acojo debido a la obediencia que me obliga la ley; pero como académico, manifiesto que sus motivaciones obedecen a los intereses particulares de un grupo de personas que se han encargado de hacer del ente rector de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, otro de sus fortines burocráticos”.


Redacción
LA CRÓNICA


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