Miércoles, 14 Nov,2018

General / NOV 01 2015 / Hace 3 Años

¿Es cierto que comer carne produce cáncer?

Esta semana fue asediada por la noticia que lanzó la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 26 de octubre, donde advertía en el cuidado que se debía tener en el consumo de carne roja. La prensa, en todas sus manifestaciones, las páginas webs, redes sociales, etc. estuvieron activas informando y debatiendo sobre esa información.

¿Es cierto que comer carne produce cáncer?

El sobrepastoreo afecta al ciclo del agua e impide que se renueven los recursos hídricos tanto de superficie como subterráneos.

La relación que planteó la OMS entre el cáncer de colon y el consumo de carne roja sin procesar y procesada, se interpretó como si efectivamente ese alimento produjera la temible enfermedad. La alarma fue de tal magnitud que la misma entidad tuvo que pronunciarse, casi que al otro día, aclarando la noticia.

El origen de la información surgió de una fuente digna de todo crédito: La Agencia Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer -Iarc-, institución especializada en esa enfermedad de la OMS y la cual evaluó la carcinogenicidad del consumo de carne roja y  procesada, publicando sus resultados el 26 de octubre en The Lancet Oncology.

El artículo tiene como coautor y último firmante a Kurt Straif, jefe del Programa de Monografías de la Iarc. Los investigadores revisaron más de 800 estudios producidos por 22 expertos de 10 países diferentes y concluyeron que el consumo de carne roja probablemente es cancerígeno para los humanos.

 

La carne procesada es más dañina
También la investigación concluyó que la carne procesada tiene mucha más incidencia en el cáncer de colon. Los científicos afirmaron que cada porción de 50 gramos de este tipo de carne aumenta el riesgo de esta clase de enfermedad en un 18%.

Así que la OMS no ha dicho que comer carne roja sin procesar o procesada genere cáncer de colon; lo que se afirmó fue que consumirlas aumenta la probabilidad de adquirir la enfermedad, y que el riesgo es mayor si la carne es procesada.

Straif lo dijo muy claro: “Para un individuo el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal (de colon) por el consumo de carne procesada sigue siendo pequeño, pero aumenta con la cantidad de carne consumida”.

De acuerdo con la OMS, carne roja es la carne muscular de los mamíferos: res, cerdo, cordero, caballo y cabra, y la carne procesada es aquella que ha sido transformada usando saladura, curándola, fermentándola o ahumándola, además de otros procesos para mejorar su sabor y/o conservación, como los embutidos o carne enlatada.

 

La OMS oficializó lo que ya se conocía
Para Miguel Ángel Martínez Olmos, profesor de la universidad de Santiago de Compostela, en España, y miembro del Centro de Investigaciones Biomédicas en Red de Obesidad y Nutrición, la OMS oficializa lo que ya desde el punto de vista científico era conocido.   

Olmos afirmó:” Ya hay muchas publicaciones previas que indican la necesidad de controlar la cantidad de carne consumida. En todas las pirámides nutricionales este tipo de alimentos están situados en la parte de arriba, lo que indica que hay que tomarlas en menor cantidad y con menos frecuencia”.

La carne roja tiene hiero hemo, utilizado para producir glóbulos rojos, pero también puede contener sustancias químicas que se forman durante la cocción que también produce aminas aromáticas heterociclínicas, productos presentes en otros alimentos y en al aire contaminado y que son carcinógenos.

Así que hay otros factores que podrían contribuir a que una persona sea atacada por el cáncer de colon - además de lo genético - una vida sedentaria, el tabaco y la falta de una alimentación balanceada: frutas verduras, legumbres, cereales, etc., además de la carne. Entonces, se puede comer carne roja pero con moderación.

 

Los pobres tienen derecho a consumir carne
También las organizaciones sociales y los gobiernos debieran de facilitar a la población más pobre el consumo de carne, al menos una vez a la semana, porque aporta nutrientes esenciales para el cuerpo como el hierro, ya mencionado, las proteínas y aminoácidos esenciales, entre otros. Tiene beneficios y el riesgo se minimiza si se consume con moderación.

Si el anuncio de la OMS se hubiese dado simultáneamente con los estudios de la FAO sobre el daño medioambiental que genera la producción de carne roja, entonces se podría entender que si los más pudientes disminuyesen el consumo de carne, no solo estarían contribuyendo a llevar una vida más saludable, sino que aportarían a desacelerar la destrucción del planeta.

Para Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura –FAO-, la ganadería utiliza hoy en día el 30% de la superficie terrestre del planeta. La tala de bosques para producir pastos es una de las principales causas de la deforestación, en especial en Latinoamérica, donde el 70 por ciento de los bosques que han desaparecido en el Amazonas se han dedicado a pastizales.

El sobrepastoreo afecta al ciclo del agua e impide que se renueven los recursos hídricos tanto de superficie como subterráneos. La producción de forraje obliga a desviar importantes cantidades de agua. Sandro Dernini, asesor de la FAO, en un artículo reciente que publicó El País de España, aseguraba que la producción de carne es insostenible por la huella enorme de carbono que genera y el aumento del consumo.

 

Aumentando el consumo se incrementa la contaminación
Según lo divulgado en dicho medio, también desde los años 50 del siglo XX el consumo de carne ha crecido exponencialmente. Según datos de la FAO, solo entre 1990 y 2012 el número de cabezas de ganado vacuno ha pasó de 1.445 a 1.684 millones. Y siendo el ganado el responsable del 14,5% de las emisiones de carbono y que además produce metano y amoniaco, convierte a las empresas ganaderas en grandes responsables del cambio climático.

A pesar del daño que la ganadería le hace al planeta, no se puede plantear acabar con ella ya que generaría otro problema de tipo social: el sector pecuario es el de crecimiento más rápido en el mundo, comparándolo con otros sectores agrícolas, pues permite la subsistencia a 1.300 millones de personas y supone el 40 por ciento de la producción agrícola mundial.

 

El pasto y el ganado deben conciliarse con el planeta

Así que es más conveniente que el mismo consumidor, al disminuir el consumo de carne, frene ese incremento de este renglón económico. También que los mismos empresarios de la ganadería tecnifiquen la producción, garantizando mayor densidad de animales por metro cuadrado, no seguir trepando los pastizales hacia las partes altas de las cordilleras, en nuestro caso, modificando el régimen alimenticio de las reses para que en la digestión se disminuya la producción de metano, etc.  

Es decir, que el pasto y el ganado se concilien con la conservación de los recursos hídricos, la supervivencia de la flora y la fauna. En general, que este sistema de producción de alimentos se preserve pero buscando métodos que minimice la contaminación del planeta. Por ejemplo, hay estudios de investigadores escoceses que señalan cómo el ajo, al dárselos a las reses, el animal disminuye la producción de metano.

 

 

Por Diego Arias Serna
PhD en Física universidad Complutense de Madrid
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