Lunes, 23 Sep,2019
General / AGO 21 2016 / hace 3 años

Esclavitud y asistencia humanitaria, lo malo y lo bueno de la sociedad

A lo largo de la historia de la humanidad y cubriendo la mayoría de las culturas, siempre ha estado presente la esclavitud. Y hoy, cuando decimos con orgullo que estamos en el siglo de la información y el conocimiento, todavía este flagelo está presente. Peor aún cuando este fenómeno social refleja diferentes matices.

Esclavitud y asistencia humanitaria, lo malo y lo bueno de la sociedad

Son cortas o casi nulas las acciones gubernamentales tendientes a frenar delitos como la explotación sexual, de la cual Colombia no se salva.

Esa “enfermedad de la sociedad” ha originado un paliativo: la asistencia humanitaria manifestada en los esfuerzos de organizaciones sociales laicas, grupos religiosos, ayudas individuales y hasta gubernamentales, así como de la ONU. Pero es más poderosa la enfermedad que los medicamentos, y si la abolición de la esclavitud clásica tan vanagloriada ha sido un simulacro, peor aún si se acompaña por otros tipos de acciones degradantes.  

Tampoco han servido los días asignados por la ONU, tanto para honrar a los trabajadores humanitarios como para generar conciencia sobre la forma oprobiosa como viven y son explotados millones de personas en el mundo. El 19 de agosto fue el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria y el 23 es el Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición. 

Como dijo Ban Ki-moon, Secretario General de la ONU, el 19 de agosto se quiso rendir homenaje a los entregados hombres y mujeres que afrontan peligros para ayudar a otros que afrontan riesgos aún mayores. Bajo el lema de “Una Humanidad”, la ONU y sus socios han llamado a la solidaridad con los más de 130 millones de personas que en todo el mundo necesitan ayuda para sobrevivir.

 

Hay que rememorar la tragedia del comercio de esclavos
Por otra parte, el propósito que persigue el Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y su Abolición, es registrar la tragedia del comercio de esclavos en la memoria de todos los pueblos y examinar las causas históricas, los métodos y las consecuencias de esa tragedia. 

Si bien es importante recordar ese pasado tan desdichado de la humanidad, en la que millones de personas estuvieron tratadas como cosas que podían comprarse o fueron víctimas de los ejércitos vencedores en las guerras, es más importante saber que en pleno siglo XXI, 45,8 millones de hombres, mujeres y niños, son sacrificados por la esclavitud moderna.

La escabrosa cifra la reveló el Índice Global de Esclavitud (IGE) 2016. 
La organización de ayuda Walk Free Foundation define la esclavitud moderna como una “situación de explotación a la que una persona no puede negarse debido a amenazas, violencia, coerción, abuso de poder o engaño”. Y aunque el vasallaje se ha declarado ilegal en casi todos los países, sigue existiendo con otros rostros.

El informe de IGE destaca que muchos niños en Europa, Asia, África, América Latina y Medio Oriente, son forzados por criminales a pedir limosna en las calles. Por su parte, la Organización Internacional del Trabajo calcula que hay unas 4,5 millones de víctimas de la explotación sexual forzada.


En barcos de pesca hay esclavos 
En barcos de pesca hay miles de persona forzadas a trabajar y pueden permanecer durante años sin siquiera poder ver la costa.

Ya hay reporte de víctimas que aseguran que: “Si te atrapan tratando de escapar, pueden matarte o lanzarte por la borda”. Tailandia es el tercer exportador de mariscos del mundo y ha sido acusada de formar las tripulaciones de sus barcos con birmanos y camboyanos, forzandolos a trabajar como esclavos.

La Walk Free Fundation estima que 2,16 millones de personas en los países de América se encuentran en una condición de esclavitud moderna. Haití y República Dominicana son los países que comparten el porcentaje más alto de su población con el 1%, víctima de trabajo forzado. Son unos 100 mil casos en cada país.

El 25% de los cinco millones de turistas que visitan República Dominicana participan en el comercio sexual y una de cada cuatro víctimas son menores de edad. Pero no solo hay explotación sexual, también 65% de quienes viven en explotación laboral en el país, son víctimas en plantaciones de caña, tomate, arroz y en la industria de la construcción.

En Guatemala se estima que hay 138.100 personas, Perú tiene cerca de 200 mil, Venezuela unos 198.800, Brasil 161.100 y Colombia se da “el lujo” de tener 308.200 víctimas de la explotación moderna. El IGE detectó en México explotación sexual y trabajos forzados en la construcción, la manufactura, las granjas y en las ventas minoristas. Ese país tiene 376.800 casos.

 

En Canadá y EE.UU también hay explotados
Canadá y EE.UU no son ajenos al problema. El primero cuenta con 6.500, y en el país más potente del mundo se estima que hay 57.700 víctimas.

En este nuevo mundo, por el asunto sexual, las personas son doblemente victimizadas, no solo por quienes tienen prejuicios sino que lesbianas, gai, bisexuales y trans-género de América Latina, son traficados a Europa con fines de explotación sexual. 

Pero no solo en América Latina y el Caribe hay esclavitud moderna. Hace pocos meses 3 individuos de la misma familia, en Reino Unido, fueron encarcelados por forzar a un hombre a realizar trabajo por casi nada de dinero. La víctima fue Michael Hughes, de 46 años, fue explotado por ellos durante más de 20 años, trabajando en construcción.

También un británico fue encarcelado durante dos años porque mantenía a su esposa bajo servidumbre doméstica. Ella fue torturada, forzada a hacer todo tipo de labores y no tenía permitido salir de la casa, indicaron los fiscales. Las cifras dicen que podría haber entre 10 mil y 13 mil esclavos modernos en Reino Unido, quienes han llegado de Albania, Nigeria, Vietnam y Rumanía. 

 

Más derechos para más personas
Como dice el Secretario General de la OEA, Luis Almagro: “Las cifras son aterradoras y la inacción ante esta barbarie del siglo XXI implica una complicidad moral.

Desde que asumí mi cargo, he proclamado que mi lema de acción durante los próximos años, será: Más derechos para más personas en las Américas”.

En un artículo que Almagro escribió el 27 de julio para el periódico El País de España titulado: “Trata de personas, la esclavitud del siglo XXI”, expresó: “La trata de seres humanos es un crimen silencioso, de difícil identificación y de rentabilidad semejante al narcotráfico y al contrabando de armas. No perdona a ningún país y constituye una triste y desafiante realidad de siglo XXI”. También dijo que no podemos aceptar un mundo donde los sueños, los derechos y la libertad sean de compra y venta. 

Como si fuera poco los nuevos rostros de la esclavitud y los desplazados que mueren en el Mediterráneo, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, en estos días denunció la crisis que está viviendo Sudan del Sur. En las últimas semanas han llegado a Uganda cerca de 4 mil personas cada día, huyendo del conflicto y del hambre.  Así que esa zona del mundo pide con urgencia la asistencia humanitaria. 


Por Diego Arias Serna
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