Por: Gustavo Adolfo Andrade Patarroyo
Según un estimativo probabilístico realizado por el Observatorio Sismológico de la universidad del Quindío, y sin el ánimo de alarmar a la población, se muestra que en una ventana de tiempo de 2005 a 2015 en un cuadrante que va desde Génova hasta Chinchiná donde han ocurrido sismos de subducción intermedios, existe una posibilidad de ocurrencia de un fenómeno de estos de un 80% el cual sería de 6.6 ó 7.3 de magnitud en una distancia de alrededor de 100 km en línea recta a Armenia o de Pereira o Manizales.
Dicha afirmación fue hecha por Hugo Monsalve Jaramillo, director del observatorio, quien además manifestó que hay dos presunciones que buscan en el tiempo con el monitoreo, “que son los sismos superficiales, que nos mostraron que son los más destructivos y de hecho en las evaluaciones que hemos realizado la amenaza nos muestra el sistema de falla Romeral superficial como el que más aporta a la amenaza”.
Agregó que hay una sismicidad que es muy importante, “pero que ha generado cierto daño en el departamento, y en general en el Eje Cafetero que corresponden a los sismos de subducción intermedios como los de 1961, 1962, 1967, 1971, 1979 y 1995 —dos— que han generado muchos daños en Caldas, Risaralda y Quindío.
Resaltó que estos no son tan destructivos. “Cabe señalar que estos no tienen la connotación ni de los comportamientos de los sismos superficiales, estos son en zona intermedia y por su contenido frecuencial afectan edificios de cuatro, cinco, seis o más pisos en su parte de mampostería, ventanas, entre otros, sin embargo los que no cuentan con condiciones sismorresistentes podrían colapsar”.
En el desarrollo del estimativo los expertos tuvieron en cuenta doce sismos, aunque queda un 20% de que no ocurra, pues es una ventana que se puede correr y por lo tanto no acontecer. “Pero nosotros pensamos que estos últimos eventos de subducción muestra que la placa se está fraccionando, y los estimativos que hicimos de áreas de ruptura nos muestran zonas importantes donde pueden ocurrir”.
Añadió que el mensaje que quieren enviar a las autoridades y a la comunidad es que se cree una cultura de la prevención. “Estos de subducción dañan mucha mampostería, sobre todo las de el ladrillo farol, por eso siempre recomiendo que reconstruyan en draibol, pleguin o cualquier otro material que se deforme más y no se dañe como el farol. Lo otro es que la gente revise si su vivienda o edificio cumple con toda la normatividad en sismo resistencia, estudios de suelo, entre otras”.