Jueves, 15 Nov,2018

Destino / OCT 11 2009 / Hace 9 Años

Fantástico recorrido por la catedral de sal en Zipaquirá

A través de la historia se conoce la importancia de este maravilloso lugar en Colombia. Además su renovación es importante para el turismo actual.
Fantástico recorrido por la catedral de sal en Zipaquirá

Hace 70 millones de años se inició la formación de la cordillera Oriental colombiana, albergando en su interior uno de los depósitos de sal más grandes del mundo: el domo de sal de Zipaquirá, cuyos beneficios salineros comenzaron a disfrutar los Chibchas al descubrir su utilidad.

En el desarrollo de su cultura, los Muiscas, orientados por el cacique Zipa, tomaban la sal que fluía de algunas fuentes saladas, que mezclada con agua formaban riachuelos. Con el calor, el agua se evaporaba y aparecían montículos de sal blanca. Una vez descubiertos los yacimientos de Zipaquirá, Nemocón, Sesquilé y Táusa, fueron explotados rudimentariamente dentro de cuevas que además los protegían del frío, las inclemencias del tiempo y de animales salvajes.
Inicialmente, los indígenas denominaron ‘Chigua’ a los bloques oscuros de sal que fluían de la montaña; más tarde se llamó sal vigua que significa sal virgen. Estos bloques eran depositados en ollas de barro, también conocidas como ‘Juiches’, los cuales eran rotos a palo, cuando se obtenía la sal.

Años más tarde, en 1801, Alexander von Humbolt visitó las salinas de Zipaquirá. Altamente interesado por la minería, aconsejó una explotación bajo tierra construyendo túneles con el fin de penetrar el centro de la tierra en la búsqueda de sal más pura. El ingeniero alemán Jacobo Wiesner inició en 1816 un túnel en el segundo nivel de explotación ubicado en la cota de 2.710 metros sobre el nivel del mar, al cual se le llamo Potosí.

Posteriormente, Diego Davinson y Alejandro Mc.Douall comenzaron el primer nivel de explotación en la cota 2.730 metros sobre el nivel del mar, lugar al que se le llama guasa, que significa socavón. Allí se construyó la primera catedral de la sal, aprovechando los grandes socavones del nivel superior, que fueron explotados con pólvora negra y taladros taponados con hojas de maíz.
La explotación conocida como cámaras y pilares a una altura promedio de 25 metros y con áreas de 100 metros cuadrados, conformaron la catedral de sal de Zipaquirá.

Los mineros participantes en su construcción formaron la devoción a la virgen del Rosario de Guasa, nombrándola su patrona. Con el pasar de los años el fervor de los mineros aumentó y propusieron construirle dentro de la catedral un templo, iniciativa que acogió el Banco de la República bajo la presidencia del doctor Luís Ángel Arango en la década de los cincuenta.
Disponiendo de un área de 8.000 metros cuadrados y bajo la dirección del arquitecto José María González Concha, se hicieron los trazados iniciales para la conformación de una gran obra, consistentes en el alineamiento de los pilares existentes y la adecuación de cuatro cámaras de sal roca. Se logró además con una estabilidad que garantizaba la seguridad de los espacios abiertos por la explotación. La antigua catedral de sal se cerró en 1992.

El IFI, concesión de salinas, ante la necesidad de expandir el área de minería conservando el patrimonio histórico cultural decidió acondicionar un tercer nivel de explotación en su primer sector explotado entre 1979 y 1982.


La nueva Catedral de Sal de Zipaquirá


La misma entidad con la asesoría de la Sociedad Colombiana de Arquitectos en 1990 convocó al concurso del diseño del proyecto Nueva Catedral de Sal de Zipaquirá. La convocatoria tuvo gran acogida y una vez analizadas las 44 propuestas recibidas, se escogió como ganadora la presentada por el arquitecto colombiano Roswell Garavito Pearl, quien dentro del diseño arquitectónico incluyó una gran cantidad de símbolos que destacan el aspecto místico religioso.

Después de tres años de arduo trabajo y creación con mano de obra colombiana fue inaugurada por el entonces presidente de la República, doctor Ernesto Samper Pizano el 16 de diciembre de 1995.

En la construcción de la catedral se extrajeron 250.000 toneladas de sal roca en la apertura de socavones., para lo cual se consumieron 79.5 toneladas de explosivos. El factor de seguridad estructural es de 3.25, cuando para la sal este factor se estima en 1.75.


Recorrido


A partir del parque Villaveces se inicia el recorrido hacia la nueva estructura. Una vez traspasado el umbral de la portada principal se recibe al público a través de una plazoleta de ingreso con terrazas adoquinadas, áreas empradizadas, espejos de agua y generosa arborización.

Adicionalmente a la calzada vehicular que conduce a parqueaderos y otros servicios, desde el bosque de Eucaliptos, andenes y senderos peatonales serpentea la topografía de ascenso hasta la plaza Ceremonial. El hito de partida es el edificio oval.
Estos senderos peatonales dentro del bosque de Eucaliptos, nos encaminan hacia la Gran Plaza Ceremonial, atrio de ingreso a la montaña, no sin antes pasar por las instalaciones y estructuras recuperadas del sistema de producción de salmuera, hoy dispuestas al público con usos diferentes: los estanques circulares de agua, el laberinto de los niños, el túnel de ingreso y el museo subterráneo de la sal, con áreas de exhibición y un pequeño auditorio para presentación de audiovisuales y conferencias.
Estas edificaciones conectan adicionalmente las áreas de parqueo con el resto del proyecto, se resuelven en rampas y escaleras que penetran desde abajo de la plaza Ceremonial, de 96 metros de diámetro, configurada alrededor del anfiteatro con un deambulatorio periférico muy generoso, delimitado con cuarenta palmas de cera, en homenaje a los cuarenta años de existencia de la anterior catedral.

Dentro de la plaza Ceremonial es importante mencionar la grieta del Descenso, la cruz Cardinal, el monumento de los Mineros, el Eje Sacro, la grieta del Umbral, el Campanario, el jardín del Sol y el Arco Iris, las Fuentes y el museo Subterráneo de la Sal.
Los recorridos a través del bosque y los túneles, hacia la plaza ceremonial, dentro del museo de la sal o bajo los robles del eje sacro, buscan preparar al visitante mediante el manejo de penumbra y cambios de escala y textura, al mundo histérico y sacro de la catedral.

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