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La Salida / AGO 09 2019 / hace 1 semana

Germán Tamayo vive y trabaja por los adultos mayores

En este camino, las abuelas han ido viajando en sueños grandes.

Germán Tamayo vive y trabaja  por los adultos mayores

Germán ha dedicado gran parte de su vida al cuidado y servicio de los adultos mayores.

El quindiano Germán Tamayo Téllez, es fundador y director de Fades Club, una fundación que se dedica a trabajar con el adulto mayor, y que el 22 de enero de 2020 cumple 30 años de servicio. En entrevista con LA CRÓNICA contó sobre su vida y las vivencias con los abuelos. 

¿Cómo se describe?

Soy un hombre sensible hacia el ser humano, con muchos sueños. Romántico, amante de la vida y un ser de mucha fe, muy creyente y agradecido porque toda esa expresión ha venido de Dios. Me duele mi país y mi ciudad, y por ello he tratado de aportar a la sociedad desde muy joven.  

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¿Cómo inicia su vida social?

Empecé muy joven siendo docente en el área cultural, artística y deportiva porque es lo que siempre me ha gustado. Dictaba clases y a la par estudiaba mi bachillerato. Trabajé más o menos en 16 colegios durante 13 años y en ellos, me incentivaban a poner en marcha mis ideas, empecé a tener tanta fuerza en ello que cierto día me buscaron unas señoras mayores para que les apoyara y asesorara con una actividad cultural ; yo sentí un poco de temor hasta que acepté y fui a un ensayo, lo que encontré fue varios abuelos esperándome con una hermosa sonrisa por lo cual sentí una gran responsabilidad, y terminando la clase quedé completamente enamorado de este proceso y mi vida cambió.  

¿Cómo recuerda aquella época?

Nada fácil, pero he sido muy buen gestor, así que reunía dinero, hacía comitivas, inventaba refrigerios. Cuando terminó ese ciclo, despidiéndome de ellos, se me ocurrió un nuevo proyecto y les dije que los esperaba en el parque Sucre al siguiente día para que iniciáramos clases de gimnasia. El primer día asistieron 8 pero llegué a reunir hasta 130 adultos mayores. Puedo decir que soy uno de los pioneros en la región en esta actividad. 

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¿Qué siguió después de esta experiencia?

Empecé a sentir la necesidad de contar con un espacio propio, y recogía dinero prestado con amigos para buscar un alquiler. Conseguí una casa que no era la adecuada y carecía de todos los elementos, incluso recuerdo que alquilaba butacos de madera porque en ese entonces no existían las sillas rimax, pero allí trabajamos durante un tiempo, y desde ese día empezó el proyecto que se convertiría en la fundación que existe hoy. De allí recorrimos varios lugares hasta llegar a La Castellana, donde llevamos ya 5 años. 

¿Qué le han dejado esas vivencias?

He disfrutado mucho, he sentido nostalgia al dejar atrás lugares que hemos transformado tan bellos, pero los abuelos me han enseñado que lo importante es lo que nos llevamos, los buenos momentos. 

¿Qué actividades realizan?

Mi enfoque siempre ha sido el arte, realizamos actividades culturales, recreativas y sociales; me molesta que se crea que los abuelos están para juegos de mesa solamente o cursos de cocina, encuadernación y tejido. No, ellas están para grandes cosas y para disfrutar la vida al máximo.

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¿Qué ha hecho con los adultos mayores? 

De trabajos muy interesantes que he tenido, apliqué muchos conocimientos para mis abuelas, entonces hemos pasado por bailes, reinados, teatro, danzas, entre otros. Por resumir, cuento que toqué muchas puertas en Bogotá y busqué a Alfonso Lizarazo y traje a Armenia el programa de televisión Baila de rumba, estábamos felices, no sé de dónde salió dinero pero lo hicimos. Luego me inventé el Reinado  Nacional de la Abuela Colombia, empecé con un evento pequeño pero en la primera versión llegaron 9 departamentos, y así llegué a realizar 11 versiones del certamen, estaba institucionalizado,  me ayudaba Corpocultura, llegué a visitar a Alfredo Barraza quien al principio no creyó en el proyecto pero cuando lo vio, sintió lo grande que era. Alcanzaron a participar 17 departamentos y el día de elección y coronación era una locura en el Yanuba. El evento frenó porque ocurrió el terremoto.  También creamos un musical con una adaptación de la canción ‘New York, New York’ que llegamos a presentar al Teatro Nacional gracias a una de mis búsquedas cuando logré tener la autorización de Fanny Mickey. 

¿Tiene algún recuerdo triste?

Un proceso de vida muy cruel fue la enfermedad de mi madre, yo la estaba cuidando y no tenía sueño, se me ocurrió inscribirme en un reallity de televisión que se llamaba Tengo una ilusión, y justo el día que mi madre falleció, me llamaron para realizar la audición porque había sido seleccionado. Después del sepelio y con dolor, nos preparamos para el viaje, mi familia me apoyó y recordó que mi madre nunca me frenó que lo hiciera en homenaje a ella, así que viajé con mis abuelas y nos presentamos en el Teatro Colón. Muchos de los asistentes era la farándula colombiana. Ese es el recuerdo más emocionante que tengo, ver a todos aplaudir por nuestro espectáculo. Después de eso, Telemundo nos buscó para audicionar para ellos. 

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¿Qué significa Fades club?

Al principio nos llamábamos Años Dorados, pero resultaron muchos y me empezaron a confundir,  así que quedó la sigla Fades Club, Fundación Años Dorados Eos Club. Allí trabajaba con jóvenes y adultos pero ahora me enfoco más en los abuelos y el objetivo es pasar el tiempo libre en rescate y proyección de valores del ser a través del deporte, la cultura y la recreación. 

¿Con cuántos miembros cuenta la fundación?

En este momento, solo tengo mujeres, son 53 y 7 están entre los 90 y 98 años de edad. Mi mundo gira en torno a ellas.

¿Cómo se siente después de todo lo vivido?

La vela de mi vida se ha desgastado de la manera más humana que es sirviendo a jóvenes, niños, familias y a mis abuelos, que son todo para mí. El regalo más grande que puedo hallar es el abrazo y la sonrisa de ellos en los encuentros. 

¿Cuántos adultos mayores ha despedido en este largo camino?

En estos casi 30 años, he tenido que despedir a 40 de ellos. Al principio era muy cruel, porque son permanentes pérdidas, pero aprendí que  tan pronto llega un caso de estos, debo elevar una oración al cielo y  agradecer a Dios por que me permitió disfrutar de ese ser y ayudarle a encontrar sonrisas y felicidad en el ocaso de la existencia.  

En este mes del adulto ¿cuál es la programación que tiene la fundación?

El sábado 17 de agosto tenemos una viejoteca en el Bolo Club, el viernes 23, tendremos una tarde de campo con los directores de los grupos, el lunes 26 haremos pasarela Años Maravillosos en el Portal del Quindío, el martes 27, la caminata peatonal La vida es un carnaval, desde las 3:00 p. m. Nos encontraremos en el parque Sucre y a las 5:00 p.m., ese mismo día, una eucaristía de acción de gracias por la vida, que preside Monseñor Carlos Arturo Quintero Gómez. 

 

Lorena Zapata López
LA CRÓNICA


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