La Salida / Abril 07 de 2017 / Comentarios

‘Hominum, perdón por ser’, se estrena este viernes en Teatro Azul

‘Hominum, perdón por ser’, se estrena este viernes en Teatro Azul

El grupo Teatro Azul estrenará la obra ‘Hominum, perdón por ser’, una producción original de esta compañía quindiana, que cuenta con la dirección y dramaturgia del maestro Leonardo Echeverri Botina, y con el apoyo de José Eugenio Montoya Ospina en la realización audiovisual y Alejandro Llano Gómez en la asistencia técnica. 


En esta obra se entrelazan diferentes lenguajes, la actuación de tres actrices en escena, el video, la música y la danza, para generar una reflexión en torno a la humanidad en general y al perdón. La CRÓNICA habló con Leonardo Echeverri Botina antes del estreno.

¿Cómo fue el proceso de investigación y creación de la obra ‘Hominum, perdón por ser’?
En los procesos creativos de Teatro Azul siempre hay una primera etapa que es de investigación. Una vez escogemos el tema, empezamos a indagar sobre él y a buscar material. Para ‘Hominum, perdón por ser’ empezamos a investigar sobre diferentes historias de vida y momentos de la humanidad. Finalmente, escogimos tres testimonios, uno de la Segunda Guerra Mundial, de una familia judía, que es víctima de los nazis; otro testimonio de una familia de Ruanda y un tercero de una mujer perteneciente a una familia de Colombia. Después, empezamos a generar unos encuentros entre los testimonios y lo que es la historia general de la humanidad, porque cuando se habla de perdón hay que pensar en la memoria, en la confrontación, en el despertar de la conciencia para poder llegar al perdón, y eso fue lo que hicimos en el proceso de creación de esta obra. Incluso el nombre al final es el resultado de todo ese proceso, porque la palabra hominum quiere decir humanidad, por ello pedimos perdón por ser.

¿Quiénes participaron en este proceso creativo?
Participó el grupo base de Teatro Azul conformado por mí, que soy el director y dramaturgo de la obra, y por Ximena Escobar Mejía, Claudia Milena Restrepo Sierra y María Cristina Restrepo Sierra, las actrices que participan en esta puesta en escena. Pero no estuvimos solos, pues en este proceso creativo, que venimos adelantando desde el año pasado, asumimos el riesgo de una nueva dramaturgia, a través de una unión de lenguajes, las actrices en el escenario, la música, el video. Entonces, para hacer realidad esta propuesta de teatro expandido, se sumó a este equipo José Eugenio Montoya Ospina, quien desde la realización de los videos, aportó significativamente al lenguaje audiovisual de la obra, y Alejandro Llano Gómez, que asumió la importante tarea de la asistencia técnica en videomapping, luces y sonido.

Háblenos sobre las mujeres cuyos testimonios hacen parte de la obra.
Son la rumana Eva Kor, quien estuvo en el campo de concentración de Auschwitz, ella y su hermana Miriam lograron mantenerse con vida a pesar de ser una de las 1.500 parejas de gemelos con las que el médico nazi Josef Mengele realizó crueles experimentos. Eva es una de las pocas víctimas del holocausto que ha asumido abiertamente la decisión de perdonar a los nazis, y actualmente tiene un Museo del Holocausto, donde enseña sobre la memoria, la comprensión y el perdón.

El segundo corresponde a Immaculée Ilibagiza, sobreviviente del genocidio de Ruanda, en el cual fueron asesinadas aproximadamente 800.000 personas debido a la propagación del odio entre grupos étnicos. Fue la única sobreviviente de su familia, gracias a que fue refugiada por un pastor en un pequeño baño, donde permaneció durante tres meses junto con otras siete mujeres, en unas condiciones extremas. Immaculée tomó la decisión de perdonar a uno de los asesinos de su familia, y viaja por el mundo compartiendo su experiencia de perdón.

El tercer testimonio es de la colombiana Pastora Mira, quien se ha convertido en un ícono del perdón en el país. Desde pequeña fue víctima de la violencia, su padre, su primer esposo y dos de sus hijos fueron asesinados por grupos armados. Descubre que su vocación era velar por las víctimas y generar procesos de construcción de paz, por ello ha sido líder social y fundó el Centro de Acercamiento para la Reconciliación y la Reparación, un espacio para que los desmovilizados puedan escuchar a las víctimas y reintegrarse a la sociedad a partir del perdón.

¿Es esta una obra pensada para el posconflicto?
El arte, sin lugar a dudas, cobra un papel importante en la transición del conflicto armado hacia la paz, puede ser una valiosa herramienta en procesos de reparación y de construcción de memoria histórica. Precisamente Humberto de La Calle Lombana habla sobre esto en el documento “Las artes en la construcción de una cultura de paz”, del cual incluimos un fragmento en la obra, con su autorización. En “Hominum, perdón por ser” hablamos de la humanidad en general, no solo de la sociedad colombiana, pero también hacemos una invitación a reflexionar sobre el perdón, sobre lo importante que es; también sobre ese perdón que nace de cada persona, y estamos convencidos de que actualmente para Colombia esta reflexión es necesaria, pero en cualquier otro país a donde vayamos con la obra la reflexión es válida, porque en este momento de ‘homo demens’ necesitamos un poco de conciencia despierta.

¿Cuál es la invitación para hoy en Teatro Azul?
Invito a todos los quindianos a que asistan esta noche a Teatro Azul al estreno de la obra ‘Hominum, perdón por ser’, se encontrarán con una producción de alta calidad hecha en el Quindío, que bajo la línea de teatro necesario, los llevará a un viaje reflexivo e impactante sobre el ser humano.

Germán Rojas Arias
LA CRÓNICA

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