Domingo, 17 Dic,2017

La Salida / AGO 05 2017 / Hace 4 Meses

Invitación a leer el rock

La historia del rock y sus héroes puede dividirse entre los que murieron jóvenes y dejaron un hermoso cadáver y los que han alcanzado una venerable longevidad

Invitación a leer el rock


En ambos casos la leyenda los ha rodeado y sus pocos o muchos años sobre los escenarios y el devenir de sus vidas musicales ha sido materia de innumerables páginas: biografías, perfiles, crónicas, obituarios, diatribas, guiones, novelas, poemas, canciones, etc. De esta forma conocemos historias que despiertan tantas pasiones y entusiasmo como las mismas creaciones e interpretaciones de los músicos, movilizando todo el aparataje de los medios que se encargan no solo de difundirlas, sino de magnificarlas o disminuirlas según convenga. Excesos, inclinaciones sexuales, creencias, intimidades, y cualquier episodio que despierte el morbo del público está a la orden del día para periodistas y escritores en todos los rincones del planeta. 

En Colombia, donde el periodismo y la crítica musical son tan precarios y se confunden recurrentemente en los espacios de farándula y las frívolas variedades, la aparición de un libro sobre rock no deja de ser un acontecimiento para celebrar. Si además tiene el sello de una editorial independiente y reúne voces diversas más allá de las tres o cuatro firmas que acaparan los escasos medios, el mérito es mayor. En Like a Rolling Stone (Pijao Editores, 2017) el escritor Jaír Villano ha reunido quince textos sobre estrellas del rock de diferentes estilos y épocas. En un ejercicio de camaradería, complicidad y nostalgia generacional, un puñado de autores han revisitado los episodios más significativos del mundo del rock en los últimos 60 años, deteniéndose en las figuras que lo encumbraron en el panorama de la música popular del siglo XX.

Le puede interesar: Pentagrama Nacional, 50 años al aire con la música y el folclor colombiano


Artículos y semblanzas de diferente factura nos ponen en contexto para entender que la historia del rock presenta hitos que se conectan con complejas realidades sociopolíticas y culturales, y que dieron pie a fenómenos que trascendieron lo musical. Así, por ejemplo, nos procuramos con la lectura del primer texto, muy bien escrito y documentado por Ómar García Ramírez, una buena síntesis de lo que significó el surgimiento del punk-rock en el Londres de los setenta como dispositivo para la reivindicación de los hijos del proletariado. Cambiamos luego de coordenadas y el actor Ramiro Meneses evoca el privilegio de tener un acetato de la agrupación británica UFO en el Medellín de finales de los setenta. Nostalgia pura y dura. Mucha tinta ha corrido por cuenta de la concesión del premio Nobel de literatura en 2016 al cantautor Bob Dylan. En el texto dedicado por Nicolás Pernett al trovador de Duluth, que tituló acertada y provocadoramente Bob Dylan: el arte de defraudar a todo el mundo, los defraudados somos los lectores al encontrarnos con un lánguido resumen de la vida y obra del artista.

 

En Colombia, donde el periodismo y la crítica musical son tan precarios y se confunden recurrentemente en los espacios de farándula y las frívolas variedades, la aparición de un libro sobre rock no deja de ser un acontecimiento para celebrar.


Con un registro más de crónica, en un tono narrativo vigoroso y cadente, Juan Merchán nos introduce en el primer periplo de Jimi Hendrix por Londres a mediados de los sesenta y su encuentro con el rock británico que marcaría el nacimiento de su portentoso estilo guitarrístico. Jimi antes de Hendrix. El nacimiento del Voodoo Child es, desde el título, el texto más potente de la compilación.

Genios a su manera y con aportes enormes a la lírica de la música popular y el estilo performático del rock, Leonard Cohen, David Bowie y Prince desaparecieron en el 2016 y en este volumen no se pasa por alto su valía, siendo recordados y exaltados respectivamente por Iván Andrade, Rodrigo Rodríguez y Oscar Perdomo Gamboa.

Le puede interesar: En los terrenos de la carranga


Y llegamos a las maravillosas y fértiles tierras del rock en español. Aunque en los setenta y ochenta fueron muy populares las agrupaciones que tanto en América como en España definieron la identidad del género cantado en lengua castellana, fueron unos pocos solistas, o exintegrantes de agrupaciones que en determinado momento emprendieron su carrera en solitario, los que dejaron una huella que aún sigue marcando el camino, aunque también resulte borrada por tanta propuesta desechable. El capítulo dedicado a estos abanderados del rock en nuestro idioma arranca con el texto más pobre de la compilación. En Pongamos que hablo de Sabina, Fernando Araújo desperdició la oportunidad de perfilar dignamente la figura y la música del más insigne sobreviviente de la Movida Madrileña, dejándonos con el sinsabor de una seguidilla de datos ligeros y lugares comunes.


Recomendado: Los pasos de un Titán

Mucho mejor concebidos son los artículos dedicados a dos gigantes del cono sur: el Indio Solari y Charly García. Un autor que firma como El Zudaca nos presenta al líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en un collage que incluye fragmentos de entrevistas y testimonios con voces autorizadas como la que nos dice: “El Indio genera un respeto por su obra, por lo que fue y por lo que es… toda su trayectoria la gente la absorbe y la siente como propia. La gente adquiere las letras y se enamora de ellas, y hace su propia interpretación, porque lleva su propia vida, y todos tienen una movida distinta con ellas”.

Charly es Charly, y aunque el texto de Jenny Valencia Alzate se queda corto frente a lo que podría esperarse con el título (El conde say no more del oído absoluto), sí nos presenta un completo inventario de las proezas y travesuras de este venerable abuelo del rock en español. Acierta el compilador en cerrar el volumen con un texto que, si bien corresponde a la forma ficcional, nos pone en sintonía con la pasión melómana y nos lleva con el mejor ritmo desde la primera hasta la última palabra. Con este cuento de Juan Fernando Merino se ratifica una vez más que música y literatura componen un sabroso cóctel para tomar en cualquier momento, en sorbos pequeños y siempre compartidos con buenos amigos.


Juan Felipe Gómez
Especial para LA CRÓNICA


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net