Miércoles, 21 Nov,2018

Región / OCT 01 2010 / Hace 8 Años

Jennifer Cañaveral es la primera estudiante con discapacidad auditiva en Colombia que se gradúa en arquitectura

La joven de 25 años obtuvo su cartón en la universidad La Gran Colombia de Armenia y dedicó el alcance de su meta a sus padres.
Jennifer Cañaveral es la primera estudiante con discapacidad auditiva en Colombia que se gradúa en arquitectura

El 29 de septiembre de 2010 será un día inolvidable para Jennifer: recibió su cartón que la reconoce como arquitecta y juró trabajar por el bien de la comunidad con honestidad.

La joven profesional se ha robado la atención ya que la han considerado un verdadero ejemplo de superación, debido que el tener problemas físicos no fue un impedimento para terminar sus estudios superiores.

Tiene 25 años, nació el 15 de agosto de 1985 en el hospital del Seguro Social de Cali en perfectas condiciones, sin embargo cuando tenía nueve meses de edad sufrió una infección que derivó en meningitis, afección que le ocasionó la pérdida total de la audición, específicamente sordera profunda bilateral.

A pesar de este hecho, Jennifer desde pequeña no se sintió derrotada y fueron muchas experiencias las que tuvo que vivir para alcanzar el éxito.

“Fue un momento muy duro para mis padres cuando los médicos les confirmaron mi enfermedad, pero cuando cumplí dos años ingresé en Cali al Instituto para Niños Ciegos y Sordos, y así inicié mi trabajo de rehabilitación”.
Jennifer se convirtió en una joven muy especial, aprendió a comunicarse no a través de las señas como muchas de estas personas que padecen dicho problema sino que se convirtió en experta para leer los labios de la gente.
“En el instituto me enseñaron varias cosas, pero la más importante fue el haber aprendido a conocer los sonidos por medio de la vibración y a reconocer y comunicarme con otras personas a través de la lectura labio-facial. Fue muy difícil para mí y la familia, ya que aprender a leer los labios requiere mucha concentración y práctica, además que es necesario mirar directamente la boca de una persona para entablar una charla”.

Antes de cumplir los ocho años de edad ya había terminado la rehabilitación por lo que me fue posible ingresar a tercero de primaria en el colegio León de Greiff en Cali —colegio para oyentes—.

“Pensaba que el trabajo en el instituto era difícil, pero entrar al colegio por primera vez lo fue mucho más. Mi madre que es luchadora me acompañaba los primeros días para hablar con los directivos y los docentes y explicarles de mi condición, enfatizando que yo era sorda no sordo-muda, y que podía leer los labios con mucha naturalidad, solamente tenían que hablarme mirándome de frente y tener un poco de paciencia mientras se habituaban a mi voz”.


Una nueva vida en Armenia
La familia de Jennifer decidió mudarse a Armenia, razón por la cual tuvo que cambiarme de plantel de aprendizaje e iniciar todo el proceso de nuevo, no obstante en el territorio cafetero se han sentido a gusto y han conocido muchas personas que las han considerado maravillosas.

“En 1995 ingresé al colegio San Antonio, el cual es uno para niños oyentes que, en ese entonces, no contaba con un programa especial o profesores entrenados para enseñarle a jóvenes con alguna discapacidad auditiva en donde terminé mis estudios de primaria con excelentes calificaciones, siempre tuve que esforzarme el triple que mis compañeros para que mi trabajo fuera valorado, pero siempre con mucha actitud y motivación”.

Una historia similar vivió en el San José de Circasia, en el cual estudió por tres años, para pasar al María Inmaculada —para oyentes—, del que se graduó en 2003 con óptimas calificaciones y reconocimientos al esfuerzo y superación personal.


Su vida en La Gran Colombia
Al terminar sus estudios secundarios, Jennifer no paró ahí, y la misma vigencia ella hizo sus trámites para ingresar a la universidad La Gran Colombia y cumplir uno de sus sueños: ser una arquitecta.
“Fueron diez semestres muy duros en los cuales me tocó vivir todo tipo de experiencias a las que no había sido expuesta, algunas muy tristes y dolorosas otras muy gratas y satisfactorias pero que me ayudaron a crecer”.

Ella aseguró que tuvo que lidiar con personas que al no comprender su condición la rechazaban. “Tuve que aprender a trabajar sola porque ellos pensaban que yo no entendía nada, que conmigo no se podía entablar una conversación y mucho menos trabajar para alguna entrega o proyecto. Como dije anteriormente, siempre me tocó ser tres veces mejor para que mi trabajo fuera reconocido”.
Pero con el paso del tiempo se fue ganando el respeto y admiración de los pertenecientes al alma máter. “Aunque aún persisten aquellos que discriminan, yo supongo que son cosas de la vida con las que uno tiene que lidiar”.
A pesar de anécdotas poco apreciables que tuvo que encarar no faltaron esos grandes momentos como por ejemplo la fiesta que se le hizo a los estudiantes ‘primíparos’.

“Todos los años, durante la semana de fiestas en Armenia La Gran Colombia organiza un acto de bienvenida a los nuevos estudiantes, así como un reinado de belleza en el cual todas las facultades participan. Esa es una de las experiencias que recuerdo con más cariño, pues fui elegida reina de la universidad entre 18 candidatas escogidas por sus propios compañeros, esto para mí fue un momento en el que dije que puedo seguir construyendo grandes cosas para mí”.

En el año 2009 terminó asignaturas e inició su proyecto de grado al que denominó Intervenciones urbanas integrales en el sector de La Florida iniciativa que le llevó un año terminarlo, ya que también tuvo que hacerla sola.
“Con mucho esfuerzo y amor logré que lo aceptaran, el cual fue sustentando ante un panel de tres jurados y ahora me encuentro esperando que llegue el día en el que todo mi trabajo y esfuerzo, todo el apoyo incondicional y el amor de mi mamá y de mi familia se vea recompensado”.

Pero con un promedio de calificaciones de 4.0 llegó el día del grado, Jennifer recibió su cartón y ante las directivas grancolombianas encabezadas por el rector Jaime Bejarano Alzate juró que a través de sus conocimientos adquiridos trabajará por el bien de la sociedad con transparencia, humildad y honestidad.

“Para mí es un momento muy importante y feliz de mi vida, he trabajado mucho par llegar a esto. Estoy muy emocionada porque muchas personas se han acercado a mi a manifestar su admiración y darme muchos ánimos para seguir mi recorrido de la vida”, destacó Jennifer a La Crónica del Quindío.

Aseguró que ha manejado con tranquilidad el hecho de convertirse en la noticia en estos últimos días. “He tenido contacto con medios de comunicación no sólo de la región sino del país entero, me da nervios algunas veces pero esto emociona. Gracias a estas entrevistas muchos me han enviado mensajes de ánimo y de felicitaciones por lo que acabo de conseguir”.
Ella ha invitado a aquellas personas que porque tienen un problema físico se han resignado a no progresar a que no hay obstáculos para alcanzar las metas.

“La vida no es fácil ni perfecta, para mí el ser sorda ha sido una de las mayores experiencias en mi vida, he enfrentado todas las frustraciones que trae esta discapacidad, sobre todo entiendo las frustraciones de una persona sorda para realizarse como profesional en un país como Colombia, el cual tiene bastantes ciudadanos limitados auditivamente que por desconocimiento o por falta de oportunidades no han podido ingresar a la educación superior, a ellos les digo que no se rindan, que el camino es largo y mucho más difícil de lo que se puedan imaginar, pero la satisfacción de haber cumplido un sueño vale la pena”, puntualizó Jennifer.


Otros logros de Jennifer

La discapacidad que tiene Jennifer no ha sido motivo para que ella disfrute la vida como lo puede hacer una persona normal.
Además de haberse convertido en una profesional de la arquitectura ella ha sido un ícono en el deporte, ya que desde niña ha practicado el voleibol, su deporte favorito.

“Hice parte de varias selecciones en esta disciplina deportiva por varios años. Estuve representando los colegios en los que estudié, así como a la universidad La Gran Colombia ganando algunos partidos y otros no —risas—”.
Su alegría que contagia según dicen miembros de La Gran Colombia la han llevado a ser popular al punto de ser reina universitaria por su belleza, espíritu ganador y cordialidad con todos. “Yo fui Niña Quindío y participé en varios eventos de belleza siempre orgullosa a pesar de mi problema”.
Ahora que ha finalizado un ciclo superio
r manifestó que quiere fortalecer su profesión y por ello recibe clases intensivas de inglés cuatro horas diarias. “Mi objetivo es comenzar una especialización o maestría en urbanismo y la quiero hacer en Europa, yo espero también muy pronto tener un empleo para demostrar mis capacidades”.
Pero lo curioso de Jennifer es que a pesar de tener muchas personas a su alrededor sin ningún tipo de problema físico no tiene en la ‘U’ amigos sordos.

Por: Andrés Felipe Ramos Gámez

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