Jueves, 18 Abr,2019
Ciencia y Tecnología / FEB 10 2019 / hace 2 meses

La mujer científica, doblemente discriminada

Tanto el Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología como Colciencias afirman que en el país hay 13.001 investigadores reconocidos, de ellos 8.143 son hombres y solo 4.858 mujeres.

La mujer científica, doblemente discriminada

Desde pequeñas, a las mujeres hay que enseñarles que ellas tienen tantas capacidades como los hombres de incursionar en el mundo de la ciencia.

Un aspecto característico de las sociedades son las diferencias económicas entre ellas, y lo peor del fenómeno es que es aupado por las clases gobernantes, que son impuestas por los poderes económicos; y lo que llaman democracia es una caricatura que disfraza esa vergonzosa realidad. Lo que muestran como país modélico de democracia, EE.UU., refleja esa situación. Eso lo expresan personajes de ese país que no son de izquierda, ni mucho menos comulgan con lo que llaman socialismo, la otra caricatura con la que están polarizando la sociedad. 

Para aclarar lo afirmado, pueden leer el documento “Informe especial: la ciencia de la desigualdad”, divulgado en la revista Investigación y Ciencia de enero 2019, escrito por Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía 2001 y catedrático de la universidad de Columbia; Virginia Eubanks, profesora de ciencias políticas en la universidad Estatal de Nueva York; el neurólogo Robert M. Sapolsky, profesor de ciencias biológicas y neurológicas en la universidad Stanford, así como James K. Boyce, profesor emérito de economía en la universidad Amherst de Massachusetts.

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Stiglitz explicó el origen de la desigualdad en EE.UU. e hizo la siguiente síntesis: “En los últimos años, el cambio tecnológico, la globalización y otras causas han provocado un aumento de la desigualdad en las economías avanzadas. Esos factores son mundiales. En EE.UU., sin embargo, la desigualdad económica ha aumentado más que en casi cualquier otro país desarrollado. Las clases pudientes estadounidenses han adquirido un poder excesivo para modificar leyes en beneficios propios. Romper ese círculo exigirá limitar las influencias del dinero en la política”.

Por su parte, Eubanks presentó el modo en que los sistemas digitales a menudo perjudican, en lugar de ayudar, a los sectores más vulnerables de la sociedad. Asimismo, Sapolsky detalló los mecanismos por los cuales la desigualdad deteriora la salud mental y física de los individuos. Entre tanto, Boyce analizó la forma en que el desequilibrio económico y político está destruyendo la naturaleza.
 

Las mujeres, con desigualdad social y discriminación científica 

Ese ambiente de desigualdad social al que aluden estos investigadores, es más notorio cuando se estudia la situación de las mujeres científicas: perciben salarios más bajos y las discriminan para ocupar cargos en entidades públicas y privadas, el porcentaje de ellas que estudia ciencias naturales e ingeniería son menores que los hombres y son marginadas al elegir los Nobel. Además de la exclusión, han sido invisibilizadas a lo largo de la historia de la ciencia. También han sido víctimas del acoso sexual y matoneo por parte de algunos colegas. 

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Unesco, entre 2014 y 2016, apenas el 30% de las estudiantes escoge estudios superiores en el campo de las ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas. En el mundo, la matrícula de mujeres es particularmente baja en tecnología de la información y las comunicaciones con un 3%; ciencias naturales, matemáticas y estadísticas, con un 5%; y en ingeniería, manufactura y construcción, con un 8%.

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Por supuesto que Colombia también se raja. Cifras de organismos como el Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología y de Colciencias, afirman que en el país hay 13.001 investigadores reconocidos, de los cuales 8.143 —62%— son hombres y solo 4.858 —38 %— son mujeres.

Pretendiendo visibilizar esos hechos y buscando minimizar —y por qué no acabar— esa discriminación, la ONU y la Unesco han dedicado un día al año para resaltar esa ‘enfermedad’ social. Por ello, el 11 de febrero es el “día internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia”. En esa fecha, que en algunos países y comunidades académicas es la primera quincena del mes, se realizan eventos, conferencias y coloquios, en los que se plantea y analizan esa problemática, siendo protagonistas en primer plano las mujeres. 
 

Eliminar obstáculos a niñas y mujeres  

El mensaje conjunto de Audrey Azoulay, directora general de la Unesco y Phumzile Mlambo-Ngcuka, directora ejecutiva de ONU-Mujeres, con motivo de esta conmemoración expresó: “Uno de los principales medios de hacer frente a la desigualdad de género en las ciencias es la eliminación de los obstáculos que encuentran las niñas y las mujeres en el hogar, la escuela y el lugar de trabajo. Para ello, se deben cambiar las actitudes y poner en entredicho los estereotipos”. 

Agregaron: “Hay que combatir las percepciones sesgadas que persisten entre los profesores, los empleadores, los compañeros y los padres en relación con la aptitud de las niñas y muchachas para cursar estudios de ciencias, o simplemente estudiar, y dedicarse a carreras científicas o desempeñar funciones de dirección y gestión en los círculos académicos. Es difícil que las niñas imaginen que llegarán a ser científicas, exploradoras, innovadoras, ingenieras e inventoras si las imágenes que ven en los medios sociales, los manuales escolares y la publicidad presentan las funciones asignadas a cada género de forma restrictiva y limitativa”.

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A pesar de todos los obstáculos, hay mujeres que iluminan la ciencia e ingeniería. Resaltando a algunas colombianas tenemos: Carolina Osorio, profesora de matemáticas y estadística en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, MIT, vinculada al departamento de Ingeniería Civil y Ambiental. Allí ha desarrollado modelos de movilidad para las ciudades. Su “algoritmo de Osorio” y el uso del big data, le han permitido optimizar el tráfico urbano. Por su parte, Pilar Guerrero está en el Reino Unido y es directora de Estrategia Digital de Havas Media, creando proyectos exitosos como Last.fm, Tripadvisor, Justmeans y Spotify.

Hasta en Medio Oriente hay coterráneas dejando una buena imagen del país. María Clara Arbeláez es médica oftalmológica quien es respetada en Omán y reconocida internacionalmente por su trabajo en cirugía refractiva. Es autora de cinco libros sobre el tema y recibió el premio a la Excelencia del Sultanato de Omán.
 

Una física en misión en la Antártida

Una bumanguesa que estudió física en la universidad Industrial de Santander también se destaca. Ella es Paola Tello y con 70 mujeres de trece países diferentes, hace parte del programa Homeward Bound para explorar a la Antártida. En el grupo hay expertas en genómica de las esponjas marinas o en cómo producir biocombustible a partir de algas. Asimismo, hay especialistas en la divulgación científica para niños y en presidir comisiones de mujeres científicas en el mundo.

Está vinculada con la industria del petróleo, así que su aporte en esa misión ha sido hablar de energías de transición, pues está convencida de que los recursos renovables contribuyen a evitar el calentamiento global y la emisión de gases de efecto invernadero. Otra mujer reconocida es Viviana Bozón, estudió medicina en la universidad del Bosque y luego realizó un Fellowship en inmunología y genética en el Dane-Faber Cancer Institute de la Escuela de Medicina de Harvard. Está vinculada con Takeda, la mayor compañía farmacéutica de Japón e indaga sobre la cura del cáncer.

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Otras científicas muy reconocidas en el extranjero son: Adriana Ocampo Uria, Martha C. Gómez, Sandra Milena Sanabria, Alexandra Olaya Castro y Nubia Muñoz. La barranquillera Ocampo administra el Programa de Ciencias de la Nasa. Con un grupo de científicos lideró el lanzamiento de la sonda espacial Juno en agosto de 2011, cuya misión fue estudiar al planeta Júpiter. También comandó la Misión Nuevos Horizontes a Plutón, que después de 9 años de viaje —a mediados de julio de 2015— logró el objetivo de sobrevolar por primera vez este planeta enano.

Participó como científica principal en la Misión Venus Express de la Agencia Espacial Europea, sonda que fue lanzada en 2005 y llegó a Venus en diciembre de 2014 con el fin de estudiar la atmósfera, el medio de plasma y la superficie de Venus, así como las interacciones superficie-atmósfera. Ha participado en otras misiones espaciales y por sus logros científicos sobresale en la “Selección Femenina Latinoamericana de la Fama”, al lado de la poetisa Gabriela Mistral —1887-1957—, Nobel de Literatura 1945.

A su turno, Martha Gómez es una pereirana respetada por ser una autoridad mundial en clonación, lo que le ha permitido salvar especies de gatos salvajes africanos que estaban en vía de extinción. Además, ha orientado su investigación con el gato doméstico para indagar enfermedades humanas como la fibrosis quística. Su importante carrera investigativa la desarrolla en el Centro Audubon para la Investigación de Especies en Peligro de Extinción, donde tiene un sitio de honor.
 

A una caleña le frustraron el Nobel 

Por otro lado, Sandra Milena Sanabria es una bacterióloga santandereana que ha sido la única galardonada con dos premios Travel Award, por sus aportes para tratar el cáncer de seno triple negativo. De Alexandra Olaya Castro hay que decir que es física laureada con la Medalla Maxwell, por su trabajo en biología cuántica, en particular los efectos cuánticos en la fotosíntesis. Está en el Departamento de Física y Astronomía de la universidad de Londres

Finalmente está Nubia Muñoz, quien ha sido otra brillante científica caleña que estudió en la universidad del Valle y luego en la Johns Hopkins. Recibió en febrero de 2018 el Premio Fundación Banco Bilbao Vizcaya Argentaria Fronteras del Conocimiento, en la categoría de cooperación, por la vacuna contra el cáncer de cuello de útero. Como si fuera poco tan importante galardón, en octubre de 2008 fue propuesta por la Asociación Internacional de Epidemiología como candidata al Premio Nobel de Medicina, junto con Harald zur Hausen, pero el galardón fue solo para él. ¿Un acto de discriminación?

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En 2010 fue también noticia cuando el gobierno francés le otorgó la Legión de Honor, máximo premio que otorga ese país a quienes tienen méritos extraordinarios por su contribución cívico o militar. El ejemplo de estas científicas debe servir no solo a las niñas y jovencitas para que se motiven a estudiar ciencias naturales, ingeniería y matemáticas, sino también para educadores, gobernantes, clase dirigente y padres de familia, quienes deben entender que si las nuevas generaciones no encuentran obstáculos para seguir el camino de la ciencia, la sociedad será favorecida.


Diego Arias Serna ([email protected] / [email protected])
Profesor-investigador universidad del Quindío
Especial para LA CRÓNICA


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