Lunes, 12 Nov,2018

Educación / AGO 05 2018 / Hace 3 Meses

“La pedagogía nueva es un error”: Inger Enkvist

El mayor signo de éxito para un maestro es ser capaz de decir “los niños funcionan como si yo no existiese”, María Montessori.

“La pedagogía nueva es un error”: Inger Enkvist

¿La profesora tiene atentos a sus estudiantes porque enseña el portátil o por el conocimiento que está impartiendo?

Un tema que no pierde actualidad y en cualquier momento del año se puede escribir o hablar sobre él, es el de la pedagogía, sobre todo en Colombia, donde la calidad es cuestionada, sí que es importante insistir sobre ello. La Real Academia Española la define como la ciencia que se ocupa de la educación y la enseñanza, pero lo más importante es que de esta definición debería surgir el tipo de persona que con su actuación a lo largo de su vida contribuye al tipo de sociedad que se debe conservar, mejorar o definitivamente cambiar.

Esta disciplina ha evolucionado al compás del desarrollo social, y en las diferentes etapas de la historia han surgido propuestas y se han conocido nombres de mujeres y hombres que han hecho planteamientos sobre cómo enseñar mejor. Ese amplio espectro de manifestaciones pedagógicas siempre ha sentido el rigor de la crítica; pero es en esta época de finales del siglo XX y principios del XXI cuando —tal vez— es más cuestionada, lo cual es consistente ante la crisis que está viviendo la educación en casi todos los países.

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Una de las personas que encabeza la lista que cuestiona la pedagogía, que se ha esparcido como la mala hierba, es la profesora e investigadora sueca Inger Enkvist. El 24 de julio pasado concedió una entrevista a Cristina Galindo, redactora de economía en El País de España, y una de las cosas categóricas que expresó fue: “La nueva pedagogía es un error. Parece que se va a la escuela a hacer actividades, no a trabajar y estudiar”. Esa afirmación determinó el título de este artículo.
 

Enkvist tiene autoridad para criticar la escuela actual

Su experiencia le da autoridad para manifestarse en contra de esa forma de desorientar a las nuevas generaciones. Ha sido catedrática de español en la universidad de Lund -Suecia-, cumplió más de cuatro décadas como profesora en la educación básica y en la universidad, y además de haber dado clases, investiga sobre el arte de enseñar. Asimismo, formó parte del Consejo Sueco de Educación Superior y es miembro de la Academia Argentina de Ciencias Políticas y Morales.

Ha publicado entre otros libros: “La educación en peligro”, 2000; “Repensar la educación”, 2006; y “La buena y la mala educación” —Ejemplos Internacionales—, 2011. Para este artículo me apoyaré en la entrevista concedida al periódico El País y en su libro “La buena y la mala educación”.

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Galindo —G— inició la entrevista con una introducción que resume el pensamiento de la profesora: “Mientras la mayoría de los expertos educativos cuestionan la utilidad que tiene memorizar datos en la era de Google y abogan por terminar con las hileras de pupitres, las asignaturas y dar más libertad a los alumnos, Enkvist —E—, nacida en Värmland, Suecia, en 1947, defiende la necesidad de volver a una escuela más tradicional, donde primen la disciplina, el esfuerzo y la autoridad del maestro”.

Continúa: “Su punto de vista cuestiona los postulados de esa nueva pedagogía, pero también se distancia de aquellos que creen que la escuela es una fábrica de alumnos en serie y que debe centrar sus esfuerzos en competir con otros centros para ascender en las clasificaciones mundiales”. La entrevista inició con la siguiente pregunta, G: “¿Cómo recuerda su escuela?” E: “Era pública y tradicional. No tengo malos recuerdos. Quizás había algunas clases aburridas, pero así es a veces la vida. Los alumnos llegaban a su hora y no había conflictos con los profesores. Suecia me dio una educación gratuita y de calidad”.
 

Los colegios harían bien prohibiendo el celular

Agrega: “El nuevo desafío es controlar el acceso al móvil —celular—. Los colegios harían bien en prohibirlo y los padres deben vigilar su uso en casa. Deben saber decir que no”. G: “Los tiempos han cambiado. ¿Sigue valiendo la disciplina de entonces?” E: “La relación entre padres e hijos se basa más que nunca en las emociones. Tenemos una vida más fácil y queremos que nuestros hijos también la tengan. Pero la escuela tiene que ser consciente de que su tarea principal sigue siendo formar intelectualmente a los jóvenes. La escuela no puede ser una guardería, ni el profesor un psicólogo o un trabajador social”.

G: “¿Cuál debe ser la finalidad de la enseñanza infantil?” E: “Debe ser muchas cosas, pero su tarea principal es dar una base intelectual. Dar conocimientos a los jóvenes, prepararlos para el mercado laboral, trasmitirles una cultura y proporcionarles una idea del orden social, porque la escuela es la primera institución con la que se encuentran los niños y es importante que vean que hay unas reglas, que el maestro es la autoridad y que hay que respetarlo tanto a él como a los compañeros”.

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G: “Hay pedagogos que afirman que la escuela tradicional es aburrida y educa a niños sumisos, y que hay que aprender a aprender”. E: “La escuela es un sitio para aprender a pensar sobre la base de los datos. Lo de insistir en aprender a aprender sin hablar antes de aprendizaje es una falsedad, porque no podemos pensar sin pensar en algo. Sin datos, no hay con qué empezar a pensar”.

G: “¿La escuela no debería ser un lugar donde pasarlo bien?” E: “La satisfacción de la escuela debe estar vinculada al contenido: entrar en una clase y que te cuenten algo que no sabías. Pero hay que saber que para entender algo nuevo hay que hacer un esfuerzo. Además, es fundamental que el maestro nos enseñe a leer y también cómo comportarnos. Es imposible aprender bien sin que haya orden en el aula. Esa es la base principal: comportamiento, lectura y aprecio por el conocimiento”.
 

El profesor debe ser responsable y bien formado

Aunque Galindo formuló varias preguntas importantes, terminó con una que es clave en el aula de clase: G: “¿Cómo debe ser un buen profesor?” E: “Responsable y bien formado. Debe creer en el poder del conocimiento. Uno no es buen profesor sólo por lo que sabe de la materia ni porque sabe ganarse a los alumnos. Hay que combinar ambos elementos: atraer a los alumnos a la materia para enseñarla adecuadamente. Hay que reclutar a profesores excelentes en los que puedan confiar alumnos, padres y autoridades. Y a no ser que haya una situación grave, debemos dejarles trabajar”.

El libro: “La buena y la mala educación” resalta la importancia de la familia, presenta ejemplos de cómo ha sido la educación en varios países, el papel de la lectura, haciendo énfasis en que todas las asignaturas son lengua, el valor del esfuerzo de los estudiantes y destaca que el profesor debe estar muy bien formado, asimismo plantea la influencia de la política y la economía, etc.

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El prólogo lo escriben dos docentes: Jorge Martínez Lucena y Lluís Seguí Pons, y los menciono porque ellos sintetizan, a mi parecer, muy bien el fracaso de la escuela por lo absurdo de la nueva pedagogía: Expresan:

“Creemos con el reputado profesor italiano Massimo Borghesi, lo que este afirma en su libro: “El sujeto ausente” —Encuentros, 2005—, esto es, que el drama educativo de nuestro tiempo se debe a una doble ausencia: La falta de ‘canon’ y la de sujeto. Ya no sabemos qué enseñar, y cada vez hay menos ‘hombres’ capaces de enseñar. El resto de problemas en la educación derivan de estos dos”.
 

Contenidos versus métodos

Veamos algunos apartes del texto. “¿En qué consiste esta pedagogía que aparece como menos exitosa en las comparaciones internacionales? En dos palabras, consiste en la idea de que sería posible dar una educación a alguien sin que el receptor tuviera que esforzarse. Esta idea se combina con otra que pretende que el contenido de la educación no es lo que importa, sino aprender una serie de métodos. Estas nociones han seducido a padres y gobiernos en muchos países occidentales”.

Más adelante afirma: “Ya no se habla del deber del alumno de estudiar y de comportarse bien, sino de la obligación de la escuela de adecuarse a la voluntad y a las necesidades especiales del alumno, aunque éste no se haya esforzado en estudiar”. ¿Recuerdan la famosa promoción automática que tanto daño generó en Colombia? y que sigue, valiéndose de otros matices.

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Luego expresa Enkvist: “La nueva pedagogía no se centra en el conocimiento y los profesores pasan a hacer simples organizadores de la jornada escolar. Lo grave es que la nueva pedagogía describe y promueve una antiescuela”.  Después señala: “El profesor debe encontrar maneras atractivas y lúdicas de aprendizaje, despertando la motivación del alumno. Pero después, supuestamente, el alumno aprende por sí solo. Por eso se habla de “buscar información”; ya no es necesario “aprender”.

Profesora finlandesa en Suecia

Enkvist relata el punto de vista de una profesora finlandesa sobre la educación de su país: “Hay poca adaptación individual al alumno; al revés, todos deben aprender lo que se enseña. Se trata de una enseñanza organizada por el docente, y los alumnos apenas pueden opinar sobre lo que se va a hacer o no. El currículo nacional tiene carácter de ley y el profesor tiene que dar ese contenido para asegurar a todos los alumnos su derecho a la educación”.

Hay que resaltar que las ciencias naturales y matemáticas las dan especialistas y se enseñan por separado. En Finlandia casi todos los docentes de educación básica son especialistas. Enkvist menciona en su libro que sólo un 10% de docentes no son especialistas. En ese país se han dado reformas al sistema educativo y así nos lo enseña “la invitada del día”.

“En el nuevo marco curricular nacional de 1994 aumentó la libertad del profesor, pero empezaron a aparecer grandes diferencias entre los colegios y por eso se introdujo relativamente pronto otro currículo, el que se acaba de describir de 2004, que disminuyó esa libertad. Con el nuevo currículo más preciso, un alumno puede mudarse de un municipio sin quedar desfasado en sus estudios”.

La docente finlandesa ha tenido experiencia en Suecia y sobre ello expresa Enkvist: “La comparación con Finlandia permite a la profesora observar que en Suecia bastantes niños carecen de la costumbre de escuchar atentamente, porque siempre han trabajado de manera individual y a su ritmo. Ella tiene que insistir para que la escuchen con atención y para que no tenga que repetir lo mismo varias veces”.

La escuela en general, con contadas excepciones, tanto en Colombia como en otros países, ha malcriado en su formación a las nuevas generaciones y esa deformación que se da en primaria y bachillerato, se manifiesta en la universidad. Por lo tanto, en ese nuevo espacio académico el estudiante está teniendo problemas para aprender y el docente un conflicto para enseñar. Queda mucho en el tintero de lo expresado por Enkvist.


Diego Arias Serna ([email protected] / [email protected])
Profesor-investigador universidad del Quindío
Especial para LA CRÓNICA


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