Jueves, 15 Nov,2018

General / ENE 17 2010 / Hace 8 Años

La crisis de la educación

La calidad es responsabilidad de todos: profesores, estudiantes, padres de familia, gobierno, clase dirigente y sociedad.
La crisis de la educación

Por: Diego Arias Serna
Madrid (España)

Un tema recurrente en los periódicos y revistas especializadas de muchos países es el relacionado con la crisis de la educación, la cual se manifiesta en la no muy buena formación académica de los estudiantes y con los evidentes problemas escolares de violencia, drogadicción, licor, sexo, embarazos de menores de edad, perdida de autoridad del profesor etc.
Desde una mirada pesimista, podríamos decir que así como estamos contaminado nuestro planeta, también la escuela la hemos ido contaminando y si el espacio básico donde se forman las nuevas generaciones se está degradando, entonces se cierra un círculo vicioso y dañino entre escuela, medio ambiente y planeta.
Pero si aceptamos que la escuela requiere de una cirugía urgente, entonces podemos ser optimistas y pensar que es posible salvar las nuevas generaciones, y por tanto, recuperar a la tierra.


Una responsabilidad de todos
Como lo he expresado en otras ocasiones en La Crónica, la calidad de la educación es responsabilidad de todos: profesores, estudiantes, padres de familia, gobierno, clase dirigente y sociedad en general.
Aprovechando que este lunes 18 de enero se inicia el ciclo escolar de la educación básica, he creído conveniente escribir sobre un tema tan candente como la crisis de la educación. Aspiro lograr el objetivo de inquietar y motivar la discusión constructiva, que contribuya - al menos - a detectar, así sea parcialmente, el origen del problema, lo cual permitirá formular remedios más adecuados.

Para ambientar el artículo me apoyaré en los planteamientos de Inger Enkyist, quien es profesora de español en la Universidad de Lund (Suecia). Su experiencia en el campo educativo cubre la primaria, la secundaria y universidad. Es asesora del ministerio de Educación sueco y especialista en la comparación entre los sistemas de educación en diferentes países. Cuenta con varias publicaciones tales como,” La educación en peligro” (Editorial Unisón, Madrid 2000), “Repensar la educación” (Editorial EIUNSA, Madrid 2006).

En febrero de 2009 fue invitada por el Parlamento Catalán Allí criticó fuertemente el hecho de que la nueva Ley de Educación Catalana obviara la baja calidad del sistema. Posteriormente la invitó a Madrid la Fundación de las Cajas de Ahorro para que presentara su estudio sobre “La influencia de la nueva pedagogía en la educación: el ejemplo de Suecia”.


Si por aquí llueve...
Durante su estadía en Madrid, Inger concedió una entrevista a Adrián Begoña Moncó, profesor de música en secundaria y responsable del Grupo de Educación de Unión Progreso y Democracia. A continuación comparto con los lectores algunos apartes de sus declaraciones.

Al preguntársele ¿Qué opinión le merece el estado actual de la educación en Europa? respondió: “El estado actual tiene una relación con el bienestar del que hemos gozado durante casi medio siglo. Creo que el problema empezó por los años 60, no sólo por la expansión de la educación, porque eso en sí no es un problema, sino porque al mismo tiempo decidimos hacer las cosas más fáciles para los jóvenes.

Se pensó que no era necesario pedirles y exigirles tanto y se iniciaron una serie de reformas “light” para reducir el trabajo en casa, tener menos exámenes, eliminar pruebas de reválida, etc. Paso a paso se ha ido eliminando la idea de la educación como esfuerzo por parte del joven, y nos hemos acercado a algo así como la “educación por ósmosis”: estando en un establecimiento escolar, el alumno aprende sin mucho esfuerzo. Y esto lo hemos hecho, antes o después, en casi todos los países de Europa Occidental (…)”.

Otra de las preguntas estaba relacionada con la ventaja que la educación de Finlandia le lleva a los demás países escandinavos (Suecia, Dinamarca, Noruega) y a otros países de larga tradición educativa como Francia, Inger dijo: “(…) Finlandia no se ha dejado tentar por ese facilismo escolar en el que hemos caído otros países. Cuando uno habla con los profesores finlandeses, o lee los documentos escritos por ellos, queda claro que ellos no tienen ningún método pedagógico especial. Lo que hacen es tener buenos profesores, y exigir un buen nivel de conocimientos a los profesores desde el preescolar. Exigen trabajo a sus estudiantes y han mantenido exámenes como la reválida de Bachillerato (…)”.


Estrecha relación entre educación y democracia
Al interrogante ¿puede un sistema educativo deficiente puede deteriorar la convivencia democrática de un país? Manifestó: Creo que hay una relación estrecha entre la educación en la escuela y el buen funcionamiento de una democracia (…). Una escuela que funciona bien enseña una actitud analítica frente al mundo, enseña el esfuerzo, y enseña que detrás del esfuerzo hay una recompensa. Eso son principios sociales muy útiles para la convivencia.

Lo que hicimos en buena parte de Europa fue quizás dejarnos tentar por el bienestar y pensar que todo consistía en recibir, recibir y recibir, y que los ciudadanos podemos pedir todo al Estado, que tiene obligaciones con nosotros, mientras que nosotros sólo tenemos derechos. Esto, claro, es un tipo de razonamiento mágico, porque el Estado ¡somos nosotros!
En una buena escuela se aprenden conocimientos, se aceptan reglas en común y se adquiere una actitud analítica frente al mundo. Una escuela que transmite que sólo tenemos derechos, que todo es fácil y que uno no tiene que dar cuenta por sus acciones, es muy perjudicial para la convivencia democrática”.

Otras dos preguntas estaban relacionadas sobre el qué hacer para mejorar la calidad de la educación y sobre el uso de los computadores. Igner dijo: “Lo que creo que hay que volver a hacer, tanto en España como en otros países, es precisar claramente lo que debe aprender un alumno cada año, o por lo menos cada ciclo escolar. Si dejamos que los alumnos sigan adelante sin tener el nivel necesario, el aprendizaje se hace imposible, y la convivencia se deteriora (…)”.


En Europa hay muchas escuelas ingobernables
Ella también se refirió a la conducta de los estudiantes y a la carga administrativa de los profesores diciendo: “(…) Durante mucho tiempo los políticos (yo agrego y los padres de familia) han quitado a las escuelas, a los directores y a los profesores todos los instrumentos para exigir cierta conducta por parte de los alumnos. En Suecia y en otras partes de Europa hay muchas escuelas que son ingobernables porque los adultos no disponen de medios para mantener el orden, o para proteger a ciertos alumnos frente a otros. Los políticos necesitan valor para devolver la autoridad a los adultos (…).

Los profesores deben trabajar con el aprendizaje de los alumnos, y deben estar enfocados a obtener buenos resultados. Si se les imponen muchas tareas administrativas, eso les quita tiempo y concentración para su tarea principal, que es enseñar, y eso disminuye la calidad”.

Y refriéndose a los computadores expresó: “(…) hemos tenido varias experiencias para fomentar el uso de la tecnología en la escuela, y no han mejorado los resultados, o han llegado incluso a empeorar. Y esto se explica porque la tecnología quita tiempo para lo que es esencial: el aprendizaje de conocimientos precisos y del lenguaje. Y además, esto es irónico, para aprovechar bien la informática, el joven debe dominar el lenguaje y debe tener un montón de conocimientos precisos sobre el mundo. Y es precisamente eso lo que queda relegado cuando hay un gran énfasis en la informática (…)”.


¿Flexiblización académica? Qué error
En un artículo que tituló: “El discurso europeo sobre la educación. Ejemplos de Suecia, Inglaterra y Francia”, entre otras cosas escribió: “El ethos (punto de partida) de los estudios se basaba en el respeto por los conocimientos y en el esfuerzo para adquirirlos. Este modelo fue abandonado paso a paso con la introducción de otras metas en el sistema educativo, metas a las que se concedió mayor importancia que a los propios contenidos cognoscitivos (…).

En vez de proponerse a la educación como camino hacia el conocimiento, la cultura y la emancipación intelectual, otro discurso elevó a meta escolar la igualdad, la libertad, la tolerancia y la modernización, a través de un discurso más relacionado con la actitud del individuo que con resultados institucionales comprobables. Dentro de la pedagogía, estas tendencias están íntimamente asociadas a la línea psicopedagógica que coloca la libertad del alumno por sobre toda meta.

Una explicación al fracaso de los pedagogos mostraría que las formas más extremas del igualitarismo van en contra del ethos de la educación. Un país puede ofrecer buenos programas pero no obligar a los alumnos a aprender. Aprender es un acto personal e individual. Para aprender hay que querer aprender y además tener cierta capacidad y ciertos conocimientos previos.

Cuando un país no quiere aceptar eso, aparece la promoción automática o social, es decir que los alumnos pueden seguir “estudiando” sin haber aprobado los cursos anteriores. Esto es intelectualmente inviable, porque no se puede entender algo más complicado antes de haber entendido lo más simple, y esta frustración del alumno se refleja en su relación con sus compañeros y docentes, la convivencia se hace imposible, lo que origina un círculo vicioso de ausentismo, quejas, violencia y conflictos”.


Colombia y Europa, casos muy similares

Aunque Colombia es un país que tiene diferencias socioeconómicas, culturales y no tiene la larga historia de los países europeos, la crisis de nuestra educación es muy similar a la de Europa. Estoy seguro de que los profesores que lean este artículo van a estar de acuerdo conmigo. En nuestro caso, también debemos reflexionar sobre el efecto del narcotráfico, la excesiva corrupción en todos los entes gubernamentales y el número significativo de niños y adolescentes que tienen a sus padres fuera del país.

Los interesados en conocer más de lo planteado por Inger Enkvist pueden hacer la búsqueda en internet y si desean conocer más sobre el tema pueden leer, también en la red virtual, lo que nos dice Jean-Claude Michéa, profesor de filosofía de la universidad de Montpellier (Francia) en su libro “La escuela de la ignorancia”. Y para cerrar el círculo, recomiendo nuevamente que lean, en internet, lo que dice el profesor Carlos Eduardo Vasco Uribe sobre la “Revolución Educativa” del gobierno actual.
Otra Colombia es posible, para las futuras generaciones, si transformamos la escuela. Una educación básica que tenga como columna vertebral la lecto-escritura y las matemáticas, además de una visión del cuerpo. Si el niño/a empieza a conocer su cuerpo podría respetarlo más y, posiblemente, sería una forma más eficiente para enseñar sobre el sexo. Una visión del nuestro planeta, desde lo limitado de sus recursos y su importancia para la vida, tal vez la aprendan si entienden que la tierra tiene un límite y que nuestro estilo de vida tiene mucho que ver con su autosostenibilidad.

La escuela debe ilustrar también sobre el cosmos, desde sus orígenes, es decir nuestro pasado hasta la época actual. Dimensionándonos en el tiempo y el espacio nos hará más humildes y respetuosos con ese efímero instante de vida que tenemos. Tantas cosas para conocer: la historia, la filosofía… Así las nuevas generaciones podrán digerir, analizar y discutir sobre lo que nos pasa y elegir gobiernos de verdad. El plan educativo se puede realizar si hay profesores formados, con vocación y que estén dispuestos a superar otras revoluciones educativas.


Por: Diego Arias Serna
Doctor en Física, Universidad Complutense de Madrid
Profesor-Investigador, Universidad del Quindío
Presidente Fundación Semillero Científico.
[email protected]



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