Sobre la grama del estadio Centenario, la escuadra cafetera dejó muchas dudas y quedó claro que hacen falta todos los refuerzos que pidió el director técnico Fernando ‘Pecoso’ Castro y que nunca llegaron.
Después de que el orientador dijera que requería un arquero, dos laterales, un volante de marca, dos creativos y un puntero el tema se oscureció y nada se concretó.
De allí que el elenco ahora solo tenga para mostrar la camiseta con la que en años anteriores firmó algunas de sus mejores campañas.
Un puñado de juveniles, acompañados pocos experimentados, regalaron una pobre imagen, pues igualaron 2-2 contra un Pasto muy reducido.
Después de brillar en Barranquilla en aquel 1-1, en Armenia la ‘v’ se oscureció y dejó ver unas de sus facetas menos llamativas.
Jugadores con parsimonia, como el juvenil Olmes García, que apenas despunta y quiso refugiarse en la banda, no le hacen honor a la casaca.
En el medio, el equipo no se generó mucho fútbol y para completar Juan Camilo Vela, que tenía una tarde inspirada fue enviado directo a la banca.
La decisión de Castro de sacarlo para cerrar el partido cuando faltaban 15 minutos para el final, enviando al terreno de Fáiner Torijano, no prosperó.
Se entiende su buena intención, pero se lamenta su mala suerte, pues dicha acción sirvió de abono para que se creciera el ‘Pasto’ y el Quindío pareciera lleno de ‘maleza’.
Sin embargo allí estaba la ‘v’ en el pecho, la que trae buenos recuerdos, pero que en esta oportunidad estuvo a punto de verse en el inicio de la palabra ‘vergüenza’.