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General / AGO 28 2016 / Hace 2 Años

La humanidad necesita la paz sin desaparición forzada

Isaac Newton (1642-1727) el físico más grande que ha dado la humanidad hasta el presente, decía: “Los hombres construimos demasiados muros y no suficientes puentes”. Albert Einstein (1879-1955), el científico estrella del siglo XX, afirmaba: “La paz no puede mantenerse por la fuerza. Solamente puede alcanzarse por medio del entendimiento”.

La humanidad necesita la paz sin desaparición forzada

Ahora que se ‘acaricia’ la anhelada paz para Colombia, ojalá que imágenes de dolor por culpa de las desapariciones forzadas, desaparezcan.

Las frases son dos maneras de expresar lo mismo: el uso de la fuerza levanta muros de odios e ‘invisibiliza’ a los contendientes, mientras que el diálogo, como los puentes, acerca a contrincantes y va permitiendo el entendimiento. Y para quienes ven la paz como un acto cobarde que tiene un precio económico alto, también hay excelentes frases de personajes ilustres. 

Incluso la paz se compra a un precio demasiado alto, indicaba el estadista y científico estadounidense Benjamín Franklin (1706-1790). Por su parte, Erasmo de Rotterdam (1469-1536), humanista neerlandés, pregonaba: “La paz más desventajosa es mejor que la guerra más justa”.

Hay que señalar que los conflictos no surgen de la nada. Por eso Juan Pablo II (1920-2005) aseveraba: “No habrá paz en la tierra mientras perduren las presiones sobre los pueblos, las injusticias y los desequilibrios económicos que todavía existen”. También se puede agregar que la corrupción de gobernantes y empresarios aportan elementos que propician la violencia.

Los acuerdos de paz generan euforia y rabia

En estos días de euforia para unos y de rabias para otros, por los acuerdos de paz que están cristalizando el gobierno de Santos y los máximos líderes de las Farc, igualmente se están conmemorando dos fecha relacionadas con la paz: El 29 de agosto, Día Internacional Contra los Ensayos Nucleares, y el 30 de agosto, Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas”. 

Colombia, por fortuna, no está inmersa en la guerra de las armas nucleares, pero sí tiene mucho que ver con las desapariciones forzadas. Y tanto la guerrilla como el Ejército, la Policía y el paramilitarismo están implicados en ese hecho criminal.

Para frenar los ensayos nucleares, en el mundo se han hecho marchas y se han recogido millones de firmas, reclamando el desarme y la erradicación de este tipo de armas, sin embargo, los estados que tienen en su poder ese instrumento de guerra, prácticamente se niegan a su erradicación. No vale que un 90% de países del mundo digan no a los ensayos nucleares, porque unas pocas naciones amenazan con esta arma de destrucción masiva.  

Nueve países tienen cerca de 17 mil armas nucleares y la mayor parte de ellas son mucho más poderosas que las bombas atómicas que lanzaron sobre Japón en 1945. EE.UU. gasta más en su arsenal nuclear que todos los demás países juntos, y Rusia está invirtiendo en la modernización de sus cabezas nucleares y en sistemas de lanzamiento.

Son varios los países con armas nucleares

Además de EE.UU. y Rusia, tienen armas nucleares Francia, Reino Unido, Israel, Pakistán, India, China y Corea del Norte, y las albergan Alemania, Bélgica, Países Bajos, Italia y Turquía. Así que la chispa tiene varios lugares donde encenderse. La situación se torna crítica si se tiene en cuenta que 23 países más participan en alianzas nucleares.

Japón hace parte de ese grupo, también Noruega, la mansa nación donde se entrega el Nobel de la Paz. Así que un mundo libre de armas nucleares por ahora es una ilusión. Y mientras las potencias continúen con el reparto del mundo y el control de zonas estratégicas, siguen latentes los ensayos de esta arma y un posible desastre nuclear.   

Como dice el Secretario General de ONU, Ban Ki-moon, el desarme nuclear es un “bien público mundial de mayor prioridad”, y es la clave para la paz y la seguridad de la humanidad. Einstein, al referirse a este patíbulo que amenaza a la humanidad, decía que si había alguna arma capaz de contrarrestar el poder de la bomba atómica, esa era la paz. 

Por otra parte, la desaparición forzada ha sido usada para infundir terror en la sociedad y ha sido usada por la dictadura militar y civil -enmascaradas en la democracia-, como método de represión política a los oponentes.  El Cono Sur, en América Latina, dejó mucho dolor con los Pinochet y los Videla. Y en Colombia ha sido una negra práctica ejercida por décadas.  

51 mil desaparecidos en Colombia 

Defensores de derechos humanos y abogados que se ocupan de las víctimas han sufrido de este flagelo, igual que los parientes de las víctimas y testigos. Un estudio realizado por el Grupo de Trabajo para América Latina y la Oficina en EE.UU. sobre Colombia, publicado a finales de 2010, reveló que, mal contados, eran 51 mil los desaparecidos en el país en las últimas décadas. 

Los autores del estudio titulado: “Rompiendo el Silencio: en busca de los desaparecidos de Colombia”, dijeron que: “si bien se piensa en Chile o Argentina cuando se habla de este tipo de desapariciones, las nuevas estadísticas le están dando dimensiones a esta tragedia y ponen a Colombia a la cabeza de este tipo de crímenes en el mundo”.

El estudio también arrojó la cifra de 3 mil casos en los que se está investigando a la fuerza pública y algunos están asociados con los llamados falsos positivos -presentados como guerrilleros-, que ocurrieron en el gobierno de un ingrato expresidente que se rasga las vestiduras por los acuerdos de La Habana. 

Entre 2002 y 2008 las ejecuciones extrajudiciales se hicieron a gran escala en todo el territorio. Las víctimas, en su mayoría campesinos, vivían en zonas donde había operativos militares. Se estima que en esos años se cometieron 3.345 crímenes y muchos de ellos siguen enterrados como NN en diferentes cementerios, pero para sus familiares siguen desaparecidos. 

No se sabe nada de 17 campesinos desde 1996

Recientemente los habitantes de la vereda La Esperanza, en Carmen de Viboral, en Antioquia, conmemoraron 20 años sin saber dónde se encuentran 17 campesinos que desaparecieron entre junio y noviembre de 1996, cuando la población estaba en medio de  guerrilla, paramilitares y el Ejército que custodiaba la autopista Medellín-Bogotá.

Sobre este caso, en 2014 la Comisión Interamericana de Derechos concluyó que miembros de las fuerzas armadas, en alianza con los paramilitares, cometieron los crímenes en la vereda y señalaron a sus habitantes de ser colaboradores de la guerrilla.

En febrero de este año, el personero de Medellín, Rodrigo Ardila, durante el informe anual de la situación de derechos humanos, informó que en 2015 se reportaron 505 personas desaparecidas; de ellas, 347 aparecieron vivas, 26 muertas y 132 continúan desaparecidas. Aseguró además que entre 2012 y 2015 en esa capital se reportaron 2.324, de las cuales aparecieron 1.261 vivas, 95 muertas, y 968 siguen sin aparecer. 

El mundo y Colombia ganan más si sus habitantes pintan juntos cuadros multicolores que reflejen las diferencias, que en vez de generar enemistad coadyuven al crecimiento de todos, apoyados en la solidaridad y donde las desavenencias se superen con el diálogo. 

 

Por Diego Arias Serna (*)
(*) Profesor-Investigador Universidad del Quindío
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