Lunes, 24 Sep,2018

La Salida / DIC 28 2015 / Hace 2 Años

La ligereza me aburre: Carolina Sanín

Conocer un poco más a la mujer que algunos la consideran la mejor escritora de Colombia.

La ligereza me aburre: Carolina Sanín

“Una de las razones que explican el insoportable anquilosamiento de la literatura colombiana (y su evidente inferioridad en comparación con las literaturas vecinas) es que en el relato de su historia solo hay hombres. Nuestro canon no está intervenido por la presencia de las mujeres. Es un espacio masculino en el peor sentido, como uno de esos colegios de señoritos, con sus rituales, sus competencias, sus peleítas a puño limpio en el patio trasero, al lado de los baños, sus intercambios libidinales exclusivamente homoeróticos, es básicamente una literatura de  misóginos” La sentencia anterior  fue dicha por el joven novelista Juan Cárdenas, y levantó un variado número de reacciones entre autores y seguidores de la literatura colombiana en la red social de Facebook. Particularmente pienso que hay mucho de verdad en las palabras de Cárdenas y también creo que es quizá en este momento donde empieza a quebrarse un poco eso de la ausencia de mujeres en la escena de las letras colombianas. No haré un listado, ni si quiera insinuaré un par de nombres. 

Presento sin tantos bombos y más entusiasmo a Carolina Sanín, la autora bogotana licenciada de filosofía y letras de la universidad de los Andes y PhD en literatura española y portuguesa de la universidad de Yale. Autora de piezas novedosas en el ámbito de la novela como Todo en otra parte de 2005 o Los niños, su más reciente novela. A Sanín la conocí en Barranquilla en 2010 cuando la Fundación La Cueva le invitó a formar parte del proyecto “La literatura pinta bien”. Bajo el implacable sol del pueblo de Pitalito (Atlántico), la escritora compartió su obra con los niños de una escuela local. Experiencia que Sanín convertiría tiempo después, en una columna publicada por la revista Arcadia. De ella se dicen muchas cosas, algunas ciertas, otras no tanto. Aquí una concisa charla para conocer un poco a quien algunos considera la mejor escritora del país.

 

Algunos, cuando se refieren a usted suelen decir: “La escritora feminista esa”. ¿Cuánto de cierto y maldad contiene esa apreciación?
De cierto, todo: soy escritora y soy feminista (y supongo que también soy “esa”). En cuanto a la segunda parte de la pregunta, quien crea que llamar a alguien feminista es una maldad solo está ejerciendo maldad contra sí mismo, al satisfacerse en la ignorancia.

 

¿Cómo se ubica en el panorama de la literatura colombiana?
No me ubico en ningún grupo, en ningún lado, en ninguna tendencia.

 

¿Es obsesiva cuando escribe o en su vida diaria?
Creo que soy obsesiva en ambas cosas.

 

¿En qué momento empieza todo esto de escribir?
Escribo desde niña, lo cual no es necesariamente bueno. La precocidad puede estar en la raíz de cierta inmadurez literaria que me noto a veces.

 

¿Desde cuándo la literatura en español vive ese momento feliz del que habló hace poco?
Nunca pronuncié esa frase de “La literatura en español vive un momento feliz”. Eso pasa cuando uno responde entrevistas orales: que el reportero puede preguntar algo así como: “¿Diría que la literatura en español vive un momento feliz?”, y uno dice “Sí” (por no decir que no), y luego sale publicado como si uno hubiera formulado la oración, como si fuera toda una declaración y como si a uno le importara mucho el asunto. A lo mejor quise decir que no me parecía un mal momento para nuestra literatura, debido a que hay por estos días una diversidad relativa. Hay, por ejemplo, más mujeres publicando.

 

¿Quiénes son los actuales escritores colombianos? (obviemos nombres, pero si gusta, le doy un kit de cirujano).
Hay muchos, demasiados; ¿cientos?, ¿miles? No me sé todos los nombres, así que, por temor a dejar alguno por fuera, prefiero no decir ninguno.

 

Los perros aparecen constantemente en lo que escribe; es más, escribió un cuento de su perra. ¿A qué se debe?
Me asombra lo poco que se ocupa de los animales la literatura, y me asombra más si se tiene en cuenta que el origen de la narrativa occidental son cuentos cuyos personajes son animales que hablan y enseñan. Los animales no humanos muestran el límite de nuestra identidad y nuestra vida: son el “otro mundo” contiguo a nosotros. Observarlos y preguntarme por ellos me interesa, actualmente, más que nada.

 

¿Arrepentida de algo que haya dicho, hecho o publicado?
Podría arrepentirme de haber zaherido a personas a quienes quería, o a personas que me eran indiferentes y en cuya descalificación exageré. Tengo un don para la invectiva, que a veces es una maldición. En cuanto a lo que he publicado, me arrepiento de una columna de hace tiempo en la que criticaba el libro de Ingrid Betancourt. Si bien la intención de la columna era matizar el elogio hiperbólico que se hizo de la calidad literaria de la obra, sirvió para que algunas personas se sintieran apoyadas en su matoneo a Betancourt, que es una heroína y una víctima de la misoginia de este país, que no soporta que haya mujeres valientes y fuertes. Además, el libro es mejor que la mayoría de lo que se publica acá.

 

¿Cómo escribe, cuándo aparece? ¿Llega esa cosa llamada inspiración o se ejercita como esos que afirman escribir seis horas diarias?
Escribo todos los días. Cuando estoy trabajando llegan las ideas, se abren los espacios del texto y se muestran las asociaciones que en él son posibles, de modo que procuro pasar trabajando el tiempo que puedo. 

 

Sus estados en Facebook son célebres por los tantos comentarios que suelen hacerle sobre ellos. ¿Eres facebook adicta?
Postear en Facebook me es útil: me ayuda a pensar y a observar, y me funciona como una libreta de apuntes. Pero tal vez estoy dando justificaciones de adicta. 

 

¿Es una chica solitaria o de muchos amigos?
Tengo un amigo y medio. Y no soy una chica, soy una mujer.

 

¿Qué libro hay que leernos ya?
Las Mil y una noches.

 

¿Qué tan importante es ser divertido a la hora de escribir?
Mucho. No se debe aburrir a los demás. Lo que pasa es que hay grados de exigencia en cuanto a la diversión. La mayoría considera divertidas muchas cosas que son simplemente ligeras. A mí, la ligereza me aburre.

 

 

Por John Better

Cronista barranquillero. Libretista y presentador de la serie documental Crónicas Translocadas.


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