Miércoles, 19 Sep,2018

La Salida / JUN 21 2016 / Hace 2 Años

“La paz es algo que se construye”

La exmilitante del grupo insurgente M19, Vera Grabe Loewenherz fue la única mujer que perteneció al comando central de esa guerrilla. 26 años después de que ese grupo se desmovilizara, ella habla de pedagogía de paz.
La antropóloga, de 65 años de edad, participó en la clausura de un diplomado sobre posconflicto y desarrollo territorial en la universidad del Quindío.

 “La paz es algo que se construye”

La antropóloga y exmilitante del M19, Vera Grabe, habló sobre esa guerrilla y los diálogos entre el gobierno y las Farc.

En entrevista con LA CRÓNICA la exsenadora y actual directora del Observatorio para la Paz disertó sobre su participación en ese grupo y las negociaciones entre el gobierno de Colombia y las Farc.

 

La hemos visto muy respetuosa del proceso de paz. ¿Cree que las Farc son consecuentes con la intención del gobierno de terminar este conflicto de más de 50 años?
Yo creo que esa negociación no es fácil por la historia y la complejidad de una organización como las Farc. Además, estamos en un contexto que no es el mismo de los años 90 y es muy diferente a nivel internacional.

No obstante, creo que se hace un esfuerzo muy grande por parte del Estado y de las Farc de darle una salida a esta guerra y encontrar las rutas de la paz que van a negociar.

Obviamente es complejo, no es una paz total, la gente tiene mucho miedo que surjan otras problemáticas, pero yo creo que es muy importante que esta guerra se termine.

 

Ustedes desde el M19 le apostaron a una nueva Constitución en Colombia y lo lograron en 1991. ¿A qué cree usted que le apunta las Farc e incluso el Eln?
Ellos han insistido en una constituyente, lo que genera una tensión. Yo creo que si bien la Constitución del 91 ha tenido tantas reformas y tantas dificultades pues ha aguantado. Aunque considero que siempre hay que renovar y mejorar, hay que reconocer que esta Constitución es un marco que también le sirve al proceso.

Por otra parte, viene el tema de la legitimación, la nueva institucionalidad que se requiere. Creo que existen las herramientas en el país para ello, pero tiene que haber la voluntad y las prácticas por parte del Estado para que realmente esa paz sea eficiente.

 

¿Cómo califica el método de refrendación que promociona el presidente?
Yo creo que es importante, es necesario, es un método válido y clave. La mayor refrendación va a ser la evolución del propio proceso y todas las transformaciones que hay que hacer a nivel de la sociedad. No solo es un tema de cómo las Farc se integran sino de que el país haga de este momento una oportunidad de transformarse y creer en la paz.

El problema es que seguimos hablando más de las dificultades y de los miedos que de las posibilidades que abre este proceso.

 

¿Usted por qué llegó a tomar las armas?
Por una época y un contexto en el cual las armas eran una opción de transformaciones revolucionarias para luchar por la justicia. Pero ese es un método que ya se agotó porque hay otras formas de generar cambios.

 

Existe la creencia de que el proceso de paz con las Farc va a permitir que surjan más bandas criminales. ¿Qué opina de eso?
Los riesgos y el miedo siempre van a existir, al igual que esa incógnita sobre qué va a pasar en las zonas donde no va a haber guerrilla. Pero eso no invalida el proceso de paz porque tenemos que ver más las posibilidades.
Igualmente, creo que el Estado tendrá que hacer más presencia porque esto no es una paz total, solo es con un grupo, situación que no acaba todos los actores y todas las violencias.

 

¿Cree que Colombia va a lograr el objetivo de la paz verdadera?
Todo el mundo habla de la paz verdadera. Yo creo que la paz no es algo total ni ideal sino algo que se construye. En realidad se generan nuevas condiciones para cambiar y para transformar. Hay que verlo como un proceso y no como algo que va a llegar la paz total y verdadera. En este sentido, todo proceso tiene complejidades, aunque hay que mirarlo más allá de lo que se va a cumplir y entenderlo como la generación de unas condiciones diferentes.

 

¿Cómo contrarrestar los grupos armados y la guerra silenciosa de la corrupción?
La política colombiana debe sanear eso. Uno de los temas grandes es la corrupción, la falta de honestidad en el ejercicio político, pero eso no invalida el proceso de paz. Ese es otro tema que hay que abordar con seriedad que corroe mucho a la sociedad y es una forma de violencia también.

 

Su vida... ¿A qué se dedica en la actualidad?
Dirijo el Observatorio para la Paz y me dedico desde hace 16 años a trabajar la paz como pedagogía y cambio cultural, es decir a hablar de ella no solo como acuerdo sino como una posibilidad de transformación de nuestra sociedad.

En este orden de ideas, buscamos generar cambios en nuestras prácticas e intentamos desaprender violencias en la comunidad para fortalecer prácticas pacíficas.


 
¿Qué hace en sus tiempos libres?
Llevo 25 años dedicada a la paz, el hecho de que no esté en un escenario público como el Congreso de la República no quiere decir que no hagamos política de otra manera.

Lo que hago es una política educativa, porque consiste en procesos de transformación con comunidades y me gusta mucho porque uno está cerca a la gente y trabaja con ellos y a eso me dedico. Es decir, a hacer de la paz una posibilidad de cambio.

Además de trabajar tanto, me gusta escribir, me gusta la música y caminar.

 

El M19... ¿Cómo es su relación con los antiguos integrantes del M19?
Somos una familia, de aquellas que a veces se ven y veces no. De las que no andan juntas siempre porque parte de la paz es que cada cual construya su vida. Sin embargo, somos como las familias grandes, hay unos más cercanos y otros no tanto.

 

 ¿Qué enseñanza le dejó Carlos Pizarro?
 Él fue capaz de dar el giro de la guerra a la paz. Fue el abanderado de ser capaz de decir que podíamos dejar las armas, era una decisión muy audaz.

En esa medida él abrió un camino para ver la paz de una manera distinta. Por tanto, la gran enseñanza es que la paz es decisión, es una apuesta y es también romper esquemas y cambiar los propios.

 

¿El M19 sufrió la misma persecución que la Unión Patriótica, UP?
Fueron dos casos distintos, porque la UP surgió de otra manera, por tanto la historia no se puede comparar.

La UP fue un grupo político, producto de un acuerdo de paz en los años 80. Por su parte, el M19 fue una guerrilla que surgió en los años 70 e hizo diferentes transformaciones y finalmente dejó las armas, es decir era el paso de una guerrilla a la paz.

 

En la época del M19, ¿qué fue lo que a usted no le gustó del sistema?
La pobreza. Aunque, yo era de una familia de clase media, mi papá hacía muebles. Estudié con esfuerzo en el colegio Andino de Bogotá y en la universidad de los Andes.


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