General / Marzo 03 de 2013

La verdadera historia de la Federación de Cafeteros

El caficultor Mario Ramírez Moncada hace un análisis de entidad, que nació en 1927, y el despilfarro del dinero de los caficultores en los últimos años, con ayuda del gobierno.

En su juventud, el general Rafael Reyes vino de Duitama, atravesó la cordillera Central y llegó a Popayán. Se adentró en el Amazonas tras el caucho y la quina, hombre de una gran resistencia física, excelente comerciante, generador de divisas.

Por los años de 1880 se empezaba a producir café, y, se fueron incrementando los dólares por la exportación de café. Esto produjo un extraordinario crecimiento en el modus vivendi de los cultivadores de café, con un rápido crecimiento en las exportaciones. Vino el progreso, por ejemplo, para 1927 el tren llega al Quindío, digámoslo de esta manera, Buenaventura, Cali, Armenia, Montenegro, Quimbaya, Pereira, Manizales, moviendo población, llevando café a los puertos marítimos.

El departamento del Quindío, tuvo sobre todo en Armenia, un crecimiento fuerte llamado por el poeta Guillermo Valencia, la ‘Ciudad Milagro’, título honorífico por su pujanza a través de la producción de café, que ya era fuerte en esa época.

Notándose esta fuerza económica y social, irrigador, excelente de moneda, el gobierno de Miguel Abadía Méndez, crea la Federación Nacional de Cafeteros, ley 76 de 1927, para dirigir y regular toda la industria cafetera nacional, el agrupamiento del gremio.


Una época de grandes dirigentes

En los años 1930, con el hundimiento de la bolsa en EE. UU., el golpe fue duro a la caficultura colombiana. Hubo condonación de las deudas del gremio. Y con los ires y venires, el gobierno cobraba un impuesto sobre las exportaciones, ya en 1940 por decreto ley 2078, se arma un impuesto sobre los giros provenientes de las exportaciones de café, y nace el Fondo Nacional del Café.

El gobierno de Eduardo Santos, decía del ministro de Hacienda de la época Carlos Lleras Restrepo, que el manejo monetario que daba el Fondo era de una capacidad extraordinaria, y así, impuestos aquí, impuestos allá, pero los que manejaban la Federación Nacional de Cafeteros y el Fondo Nacional del Café, con los gobiernos de turno, eran personas serias, conocedoras de un pensamiento moralista definido, en resumen, hacían lo que decía el maestro Echandía: “Se pueden meter las patas, lo que no se debe meter son las manos”, en la cosa pública.

En fin en las zonas cafeteras, la vida era tranquila y sosegada, con respeto a la economía, con las necesidades mínimas básicas en equilibrio.

Hubo personajes que manejaron la Federación Nacional de Cafeteros con rectitud, con moral, como el señor Manuel Mejía, “Mister Coffe”, Arturo Gómez Jaramillo. Por 80 años el país cafetero era de arábigos, borbones, guameros, estos cafeteros producían bajo unas condiciones especiales, muy económicas, de alto rendimiento, siembras para 50 ó 60 años.

Los arietes funcionaban una belleza, el agua gratis, para la finca y lavar el café, el sol secaba el café gratis; los árboles de guamo daban sombra, abonos, protegían de los huracanes, protegían las cañadas, etc., etc. Y formaron un sistema biológico especial, no se necesitaban químicos, la naturaleza lo hacía todo, para producir el café ‘delikatensen’ de los cafés suaves del mundo.

La bonanza cafetera
Por los años de 1975 llega la Bonanza Cafetera, que mitigó inmensamente las necesidades mínimas básicas del gremio caficultor, se mejoraron las casas de las fincas y los montajes de café, en resumen se mejoró la vida en el campo cafetero. Se decía en aquellos días que el Fondo Nacional del Café, obtuvo US 5.000 millones, que pagaba la deuda externa de la nación, qué riqueza. También empieza la debacle en los manejos del Fondo Nacional del Café, con un nuevo gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Jorge Cárdenas Gutiérrez.

Hay un libro titulado la Perestroika del café, recopilación sobre un debate cafetero en el Senado de la República en 1988. Se habla en este resumen parlamentario cómo de 1978 a 1988 en las exportaciones de café se pierden, o se quedan en el exterior US 4.500 millones; cómo César Gaviria le entregó $40.000 millones para las necesidades de la banca, pero que no regresaron al Fondo.

En los comentarios del libro, se observa que el gremio tenía precio de sustentación, le sumaban la inflación, la devaluación de la moneda. Con todos los pésimos manejos del señor Cárdenas Gutiérrez, el gremio se sostenía. Uno de los problemas grandes que generó esta administración de la Federación Nacional de Cafeteros fue el cambio de la caficultura por nuevas variedades, se generaron presiones muy fuertes de parte de la Federación al negar los créditos al gremio, sino cambiaba los cultivos de arábigos, borbones y guameras por las nuevas variedades: caturra, variedad Colombia, Suprema y el hoy Castilla, con grandes cantidades de abono.


Siembras a sol
Con siembras concentradas a libre exposición del sol, veamos el efecto: en 1975 el Quindío producía 1.800.000 sacos de café, con los cultivos antiguos. En 2013 solo se producen en el Quindío 300 o 400 mil sacos de café con unos costos desaforados.

Es decir en la administración de Jorge Cárdenas Gutiérrez y su codicioso corazón, generó los cambios de los cultivos de café para montar empresas de abonos e insumos para beneficio personal, y de los gobiernos de turno. En el debate recopilado en el libro dicho, al señor Cárdenas Gutiérrez no le pasó nada, todo lo manejó a su amaño,y siguió muy campante dirigiendo la Federación Nacional de Cafeteros. El Congreso de la época se silenció a favor del gerente de la Federación Nacional de Cafeteros.


La época más reciente
De 1990 en adelante, el gremio perdió el derecho al precio de sustentación, el derecho a la inflación, a la devaluación. Quedó supeditado solo a la fluctuación del precio internacional. Los gobiernos de turno dejaron el café a la deriva internacional.

El señor Cárdenas Gutiérrez, a la larga, no quebró solo el Fondo Nacional del Café, el emporio se perdió, sino que quebró a 560 mil familias que sostenían a 600 municipios productores de café, equivalentes a 20 o 25 millones de colombianos. Señor Cárdenes, usted se fue en el año 2000, pero quedó tras bambalinas dando consejos macabros a los gobiernos de turno y a los gerentes de la Federación Nacional de Cafeteros.

Ah, se me olvidaba la ingratitud de este gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, miren señores productores de café, como el gremio le crió un berracazo de muchacho y tras la leche propicia que se le dio, está envalentonado como ministro de Hacienda. Miren lo rezongón que está contra el gremio de caficultores que le sirvió de nana. Señor exgerente de la Federación Jorge Cárdenas Gutiérrez, le debe usted al señor que tiene su morada en los cielos de los cielos, el llanto, el clamor, la ruina, el sufrimiento de un gremio que fue la gloria por 100 años en Colombia.

En el día aciago, que se aproxima, su inmensa riqueza sustraída de la Federación Nacional de Cafeteros y el Fondo Nacional del Café, con los gobiernos de turno, será en ese día su inmensa ruina y la perdición de su alma, así sea.


Por Mario Ramírez Moncada
Caficultor

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