Martes, 13 Nov,2018

En profundidad / JUN 19 2017 / Hace 1 Año

La violación de la tierra y las mujeres incrementan los refugiados

Si el homo sapiens se humaniza, podría convivir sanamente con el medio ambiente y todos sus congéneres.  Si no lo hace, le quedará pocos siglos de existencia.

La violación de la tierra y las mujeres incrementan los refugiados


La degradación del planeta que presenta muchas facetas: océanos, ríos, lagos, aguas subterráneas, bosques, así como la desertificación, sequía, etc. van haciendo de la Tierra un espacio invivible si el hombre no asume ralentizar su propia destrucción. También las ciudades se están volviendo insoportables para vivir y el cemento devora la Tierra sin piedad de los constructores.

Para completar el escenario contaminado, los habitantes del único planeta, por ahora, con vida inteligente, todavía no logran ambientar un espacio humano. Las guerras, el control de la tierra, la explotación de los recursos naturales, además de asesinatos, generan desplazados, millones de refugiados y como pincelada final al cuadro macabro, mujeres violadas. 

Por otra parte, organizaciones civiles, organismos internacionales, investigadores privados y oficiales, enseñan estudios indicando el desastre, y entidades como Naciones Unidas son  expertas en “declarar días para todo”, con el propósito de generar consciencia en la población y llamar la atención de gobiernos para que adopten medidas que sirvan para detener el flagelo que golpea al planeta y su biodiversidad donde está el hombre que funge de “rey malo”.

En estos días de junio la ONU ha querido destacar: El 17, “día mundial de lucha contra la Desertificación y la Sequía”, el 19, “día internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos”, y conectado con los dos problemas anteriores, el 20 de junio será el “día mundial de los Refugiados”. 


La desertificación la conocen 250 millones de personas

La disminución de las tierras aptas para el cultivo y la falta de agua, generan conflictos entre grupos humanos y/o por la actitud de grupos económicos poderosos, y como el hombre usa todas las formas de golpear al contrario, también acude a la violación de las mujeres, aspectos que obligan a la población de la zona a huir, lo que degrada más la condición de las personas, que en varios países son despreciadas como refugiadas.

Según la página web de la ONU, los efectos de la desertificación los sufren directamente unos 250 millones de personas, mientras que unas 1.000 millones se encuentran en zonas de riesgo distribuidas en más de cien países. Entre ellos se encuentran las personas más pobres, marginadas y sin representación política.

Aunque debieran de ser todos los días, con esta fecha especial la ONU quiere recordar que sí es posible frenar la degradación de la tierra, buscando soluciones con la participación de la comunidad, la cooperación de entidades gubernamentales, organizaciones civiles etc. También, en esta fecha se quiere analizar la relación entre la degradación de la tierra y la migración, pues esta se conecta con la seguridad alimentaria y la pobreza, y los datos indican que el fenómeno se acelera: Del 2000 al 2015, los migrantes en el mundo han aumentado de 173 a 244 millones.  

Cifras que van en contra vía de la “Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible” donde se  afirma: “Estamos decididos a proteger el planeta contra la degradación, incluso mediante el consumo y la producción sostenibles, la gestión sostenible de sus recursos naturales y medidas urgentes para hacer frente al cambio climático, de manera que pueda satisfacer las necesidades de las generaciones presentes y futuras”. Concretamente, el objetivo 15 recoge la determinación de detener y revertir la degradación de la tierra.


Se están degradando los ecosistemas

El 17 de junio debió ser un día para reflexionar sobre la importancia del suelo en la producción de alimentos y generación de empleo, así como su contribución a la sostenibilidad, estabilidad y seguridad de las zonas afectadas por la desertificación, que se ha convertido en uno de los retos ambientales de hoy. El fenómeno se debe a una degradación continua de los ecosistemas, por la actividad humana exagerada: sobreexplotando la tierra, con la tala de bosques sin control, el exceso de ganado y la minería.

Aunque ese problema ha existido a lo largo de la historia de la humanidad y ha tumbado imperios como el de los Mayas, los estudios indican que en la actualidad la celeridad de la degradación de las tierras cultivables aumenta a un ritmo entre 30 y 35 veces superior a la histórica.  Y como la pobreza cohabita con la miseria, de los ecosistemas de las zonas secas depende la subsistencia de unos 2.000 millones de personas y el 90% viven en países en desarrollo.

No hay tiempo de lamentarnos, es necesario reforestar, ahorrar agua y reutilizar la usada, almacenar el agua lluvia, enriquecer el suelo regenerando la cubierta vegetal, garantizando la subsistencia de árboles nativos y resembrarlos, además de minimizar la evaporación del agua  del suelo, son entre muchas otras cosas lo que se pueden hacer para frenar la desertificación.   

En el libro “El monitoreo de suelos en los procesos de restauración ecológica” sus autores Camila Pizano y Jorge Curiel Yuste, explican que casi un 25% de los suelos a nivel global han sido degradados por la acción de varios agentes: erosión, contaminación atmosférica,  agricultura, ganadería extensiva, deforestación, urbanización,  salinización, etc. 


Se han perdido el 70% de los bosques andinos

Colombia no está libre de ese problema, María Paulina Baena Jaramillo, en su artículo titulado ‘Los suelos colombianos están en enfermos’, escrito para El Espectador el 12 de agosto 2015, expresaba: “A la fecha hemos perdido más del 70% de los bosques andinos. Más del 90% del bosque seco colombiano, que era el de mayor extensión en el país, ha sido transformado. Y de ese pedazo, el 65% está bajo un proceso de desertificación, es decir, ha perdido la productividad de sus suelos”. 

Igualmente afirma Baena Jaramillo: “Del total de área de ecosistemas terrestres, el 4% se ha perdido para siempre y nunca podrá regresar a su estado natural, y la Lista Roja de Ecosistemas Terrestres de Colombia alertó que el 22% de los ecosistemas están en peligro y 42% ha sido catalogado con afectación mínima. Y lo peor: de los 32 departamentos que tiene el país, 24 presentan mayor concentración de ecosistemas intervenidos que naturales”.

Como para que nos sigamos asombrando con las cifras: 40% de la superficie continental colombiana presenta algún grado de erosión. 100 años deben transcurrir para restaurar 1 centímetro de suelo. 4% de los ecosistemas colombianos se han perdido para siempre y no podrán regresar a su estado natural. 30% del total de tierras agrícolas presenta usos inadecuados.


El hombre desnaturalizado se destruye así mismo

Es la total desnaturalización del hombre que en vez de convivir con la naturaleza nos estamos destruyendo. Tolomeo, con su geocentrismo mantuvo en la obscuridad durante más de mil años a la sociedad y el heliocentrismo que ubicó bien al planeta, desubicó al hombre, quien con su antropocentrismo, está quitándole siglos de posibilidad de  existencia a la humanidad.

No contentos con violentar el suelo que nos da la alimentación, satisfacemos nuestro instinto enfermizo con la violencia sexual. Al respecto António Guterres, Secretario General de la ONU, afirma: “La violencia sexual endémica –violación, secuestro, trata de personas, esclavitud sexual y matrimonios forzados- contribuyen a que las mujeres y las niñas sufran en forma desproporcionada en los conflictos”.

Y el refugiado llega al lugar, en muchos casos del desprecio, por muchos caminos: La misma desertificación, la pobreza, las pugnas políticas y religiosas, las guerras, unidas con el terror. Cada minuto, 24 personas lo deja todo huyendo de la guerra. Este es el planeta que aspira conquistar el mundo. 


Diego Arias Serna
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