Martes, 18 Jun,2019
La Salida / ABR 05 2019 / hace 2 meses

Las regiones de Colombia inspiraron los poemas de Ángela María Alzate

La obra cuenta con 90 poemas sobre las diferentes regiones de Colombia.

Las regiones de Colombia inspiraron los poemas de Ángela María Alzate

Ángela María Alzate Manjarrés, abogada, periodista y escritora, lanzó su libro llamado Mi país es un poema, una compilación de 90 poemas sobre las diferentes regiones de Colombia, donde ella describe la manera en la que ve y percibe cada uno de esos lugares. En diálogo con LA CRÓNICA, contó sobre sus otras obras, que han sido de gran éxito.

¿Qué narra su más reciente libro Mi país es un poema?

Es una obra de geografía poética colombiana, que nació en el año 2012 en Cartagena de Indias en una lancha en la mitad del mar, con un primer poema que vino a mi mente y se llamó Aroma Caribe, que está plasmado en el libro, donde surgió una descripción del territorio que en ese momento estaba pisando, desde la emoción que estaba teniendo en ese instante. Posterior a eso se fueron generando el segundo, el tercero y muchos más, hasta que me di cuenta de que estaba logrando tejer hilos de palabras entre lo que sentía y lo que el territorio me ofrecía visualmente.

¿Cuál fue el propósito inicial del ejemplar?

La idea es llevar al lector a un viaje por la Amazonía, la Orinoquía, por la costa tanto Caribe como Pacífica, hay poemas a diferentes rincones de Colombia, están representadas las cinco regiones y por supuesto una gran riqueza a lo atinente a los territorios del Quindío. El libro no fue escrito de forma continua, digamos que cada que tenía algún viaje a algún lugar, le escribía al territorio que estaba visitando, lo empecé en el año 2012, pero se iba enriqueciendo a medida que hacía los viajes. Se publicó con la intensión de recopilar todas mis memorias de viaje pero que realmente son una avenida para que el lector transite mentalmente por cada una de las regiones.

¿Cuántos poemas hay en el libro?

Hay 90 poemas, de los cuales 3 son de Camila Villada Alzate, mi hija, de 11 años de edad, dos inspirados en Bogotá y uno inspirado en San Andrés, un sitio que a las dos nos gusta mucho. Camila tiene la intención de la escritura al igual que la mamá. Esta obra además de los poemas tiene una gran riqueza visual, es un libro postal con 12 fotografías originales desprendibles.

¿Con cuál de los 90 poemas se identifica más?

Hay varios, pero realmente hay un poema que amo mucho y es el único que no es exactamente una descripción del territorio, ese poema se llama Herencia y es un escrito que le hago a mi hija, donde le digo que si yo me muero, voy a quedar presente en los ríos, en el cielo, en esta tierra. Es un poema muy nostálgico, muy bonito, lleno de todo mi amor de madre en la intención del día que muera, donde seguramente ella estará en un duelo muy profundo, donde podrá encontrar un consuelo a través de este escrito y a través de esta tierra que yo amo.

¿Por qué el gusto por la poesía?

Se lo debo a una maestra, amiga, inspiradora y sobre todo un ser humano muy influyente en mi vida, después de mi madre y mi padre que son mis dos grandes columnas, está ella, Emelia Peña Guerrero, mi maestra de español y literatura del colegio, siempre que puedo la menciono, la exalto porque fue ella en sus clases de literatura, la que me enamoró de la poesía, fue ella quien leyó mi primer poema y la primera persona que me dijo que lo hacía bien y desde ese momento es mi compañera y mentora.

¿Cuál fue su primer libro y qué narra?

Yo me fui llenando de libretas, de agendas, de cuadernos, porque la poesía para mí es una forma de transitar, entonces llegó un momento, más o menos en el 2007, en el que pensé que debería compilar todos los poemas que tenía, pero a la vez tenía miedo de pensar que a las personas no les gustaba, que no iba a ser suficientemente buena para gustarle a la gente. En 2008, nació mi hija y tuve un tiempo de completa desocupación en la dieta y empecé a compilarlos y para mi sorpresa, el libro, llamado Las hojas de mi vida, tuvo mucho éxito y logré vender 1.000 ejemplares en un tiempo muy corto, la gente tuvo una gran aceptación y por supuesto debo mencionar a Henry Villada, nuestro gran artista, que me prestó sus obras para enriquecer gráficamente la mía. Fue una obra de poesía de amor, intimista, que es como la primera etapa de muchos poetas que han transitado por la humanidad.

¿Cuál será ahora su próximo proyecto o su próxima obra a publicar?

Después de Las hojas de mi vida, escribí una obra que se llama Construyamos hogares de amor, que consiste en una metáfora sobre la construcción de una casa, solamente que en lugar de ladrillo, hierro y cemento, está construida de valores, actitudes y palabras, entonces usando la metáfora de las columnas, los cimientos, las paredes, el techo, la puerta y las ventanas, lo que hace el texto es ofrecer una ruta posible para construir hogares. Es una obra a la que también le fue muy bien, la primera edición vendió 1.000 ejemplares, saqué una segunda rápidamente, que también fue un éxito. Nació para explicar la importancia de la familia, cuento un poco de mi anterior matrimonio con Juan Carlos Villada, que es el padre de mi hija, con el que tuve una maravillosa relación durante 8 años. 

Ahora me encuentro preparando una tercera edición, que va a ser muy bonita, que nace como la necesidad de seguir hablando sobre la importancia de la familia y además sobre la necesidad de que los padres, incluso si dejan de ser pareja, puedan construir solidaridad, entendimiento, respeto en la crianza de nuestros hijos. Es una obra que puede interesarle a las muchas parejas que han tenido que afrontar temas de divorcio y separaciones.


Carolina Marín
LA CRÓNICA


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