Sabado, 15 Dic,2018

Economía / NOV 29 2018 / Hace 14 Dias

Laura Melissa Márquez es la Mujer Comfenalco 2018 – 2019

La ganadora lidera un proyecto de relevo generacional en la caficultura a través del proyecto Herencia 24.

Laura Melissa Márquez es la Mujer Comfenalco 2018 – 2019

Laura Melissa Márquez —centro—, Rosy Salazar Vigoya —derecha— y Nayarith Castaño Palmera —izquierda—, ocuparon el primer, segundo y tercer lugar, respectivamente. / John Jolmes Cardona, LA CRÓNICA

Laura Melissa Márquez fue proclamada como Mujer Comfenalco 2018 – 2019. La joven quindiana promueve el empalme generacional de la caficultura a través del emprendimiento. En la ceremonia también se exaltó la labor de Rosy Salazar Vigoya y de Nayarith Castaño Palmera, quienes ocuparon el segundo y tercer lugar, respectivamente. (En contexto: 15 postuladas se disputan el reconocimiento a la Mujer Comfenalco 2018)

La ceremonia de premiación tuvo lugar este jueves en el auditorio Los Fundadores de la caja de compensación, donde los jurados —los periodistas Julián Parra Díaz, Betty Martínez Salazar y la líder cívica de Pijao, Mónica Flórez Arcila— dieron a conocer la elección de la líder que representará al departamento en el premio nacional Mujer Cafam

“Destacamos que sean los jóvenes caficultores los que estén identificando problemáticas del sector y proponiendo alternativas para hacerlo más atractivo a las nuevas generaciones, promoviendo el empalme generacional, pues son ellos mismos los que quieren producir café, diversificar, acceder a certificaciones de café especial y diferenciado”, precisó el jurado calificador. 

Desde Comfenalco destacaron que con este premio lo que buscan es exaltar a las mujeres que en el departamento lideran programas y acciones sociales y humanitarias para contribuir a mejorar la calidad de vida de personas, familias y comunidades.
 

Herencia 24, emprendimiento cafetero

Laura Melissa Márquez es una calarqueña que desde hace 16 años tomó las riendas de la finca de su familia, donde empezó su proyecto de vida. Destaca la importancia del empalme generacional por lo que ahora lidera la asociación campesina donde producen café y en su propia torrefactora lo llevan casi hasta el final de la cadena, empacándolo bajo el sello Herencia 24.
 

“Esto significa mucho. Quiero agradecerle a Dios. Esto me pasa por sorpresa, no me imaginé estar aquí. Este premio es para incentivar a más jóvenes para que apoyemos el campo porque allí sí se puede soñar”, precisó Márquez. 


Agregó: “Con la asociación de jóvenes Herencia 24 trabajaremos más en impulsar la marca y demostrar que con la caficultura se puede salir adelante. Este es un trabajo un poquito difícil pero todos estamos juntos en este camino y sé que nosotros como empalme generacional podemos hacer algo por el municipio y el departamento, porque nos estamos quedando sin caficultura”. 

Arrancó una maratón que, para todos sus compañeros de colegio y para sus propios padres, parecía una locura. Era nadar contra la corriente. Se fue a vivir a la pequeña finca que su familia tenía prácticamente abandonada, en la vereda La Paloma de la ‘Villa del Cacique’. Luego contó su historia en el Comité de Cafeteros del Quindío, donde le ofrecieron una beca para estudiar zootecnia, pero también producción de cafés especiales

El sueño de luchar contra el desempleo, el desplazamiento y la desesperanza de los jóvenes que no quieren volver al campo empezó a cumplirse. La fundación Bolívar Davivienda la escogió, con otros jóvenes caficultores de la región, como ‘semilla humana’ para promover la sostenibilidad y empoderar la comunidad en el trabajo colectivo en el campo, a partir del café.

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Hoy produce, en más de 8.000 arbustos, el café que ella misma recolecta, beneficia, trilla, muele, empaca en la planta y lo ofrece al mercado regional y nacional. Su contribución a la sociedad es el ejemplo del esfuerzo, la tenacidad, la constancia y la solidaridad, como valores que se cultivan con el mismo amor que se desprende de la primera chapola de los semilleros de café del Quindío. 

Su liderazgo ha motivado que muchos otros jóvenes del departamento, entre los 14 y los 27 años, cultiven como ella el grano en sus propias fincas, se abran paso en el mercado a fuerza de la creatividad de los emprendedores, demostrando que en el campo se puede soñar y seguir con el legado recibido de sus padres y abuelos. 

Herencia 24 no solo busca vender una libra del producto, sino que presenta un enfoque moderno, empresarial, de empalme generacional, con especial claridad sobre la salvaguarda de la caficultura y los derechos de la mujer, rechazando la inequidad, la exclusión y la marginalidad, que han constituido una problemática que afecta profundamente a los jóvenes de las zonas rurales. Aspiran fortalecerse como grupo, visitar nuevos cafetales, exportar y soñar con biodigestores y procesos más tecnificados que les permitan producir gas a partir de la pulpa de la rubiácea.

Por su valentía, por motivar la asociatividad y la sostenibilidad, por su compromiso con rostro de mujer para romper las cadenas de desigualdad y entregar un mensaje social sobre la viabilidad del café en tiempos modernos, por defender que la fuerza no proviene de la capacidad física, sino de la voluntad indomable, y por preservar los valores campesinos, la joven cafetera Laura Melissa Márquez Hernández es la Mujer Comfenalco 2018-2019.
 


 

Las finalistas


Segundo lugar. Rosy Salazar Vigoya.

El jurado calificador precisó que ha asumido como destino y misión el trabajo social en un heroísmo silencioso que vence las dificultades, agravadas por la compleja problemática de su comunidad. Esta profesional en salud ocupacional asumió con vigor la experiencia de tener un hijo con discapacidad, y muy pronto, para que menos familias vivieran este impacto, empezó a liderar procesos de recuperación física y emocional con sus grupos de trabajo de la salud y la recreación.

Entendió que aferrarse a la fe era la única forma de no claudicar, sin fallarle a esas familias que fue conociendo, en situaciones sociales y económicas más difíciles que la de ella, por lo que guardó en su corazón la templanza y el servicio para los más débiles. Hoy, desde el grupo Amigos por un Sueño, trabaja con madres y padres cuidadores de personas en situación de discapacidad, generándoles bienestar y calidad de vida.

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Tercer lugar. Nayarith Castaño Palmera.

Estudió danzas en la Escuela Dantea y empezó su carrera musical y social a los 12 años, cantando en la iglesia. El mundo se abría al ritmo de la esperanza, y empezó a dar clases a los niños de su cuadra. Tuvo que pasar de la sala de su casa a la calle y a cuanto auditorio y lugar les prestan para bailar y alejarse de los riesgos que impiden el libre y sano desarrollo de su personalidad y el cumplimiento de sus sueños de vida. 

Hoy, siempre en la búsqueda de recursos y apoyo para los integrantes de Funactívate, atiende 160 niños, niñas y jóvenes de los programas de música y danza, entre los 4 y 17 años, de estratos 1 y 2, con alto índice de vulnerabilidad, así como a 170 personas del núcleo familiar de sus estudiantes y cerca de 600 personas asistentes, entre los 3 y 70 años, entre quienes incentiva el desarrollo de aptitudes y valores que les permitan mejorar su convivencia y nivel de comunicación. Su trabajo se ha ido extendiendo de Armenia a otros municipios, y cada vez más son los niños y adolescentes que quieren bailar para alejarse de las drogas, la deserción y la delincuencia juvenil. 


Redacción
LA CRÓNICA


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