Martes, 16 Ene,2018

La Salida / ENE 12 2018 / Hace 5 Dias

Leonardo González Carvajal, dirigir se lleva en la sangre

Realizador de cortos y largometrajes, quien sueña con producir una película social de corte crítico donde los zombies se coman a todos lo políticos.

Leonardo González Carvajal, dirigir se lleva en la sangre

Valora la gestión del realizador Álvaro Aldana Barón, que contribuyó a que desde hace 3 años los departamentos cuenten con 30 millones de pesos para estimular el cine regional.

Sin afán de reconocimiento e interesado en que el subsector cine avance, promueve ideas de rodaje, participa en festivales y está cerca del Consejo Departamental de Cinematografía del Quindío, al que perteneció hace varios años. El gana-gana es su fórmula para consolidar equipos. La amistad es sinónimo de lealtad. 

¿Recuerdos de infancia?

Soy salentino tierra quindiana, en cuyos parajes de niño jugaba a los indios con mis amigos, en medio de inmensos solares de casas con cultivos de plátano, café y yuca. Me entristece que ya no existan por el turismo voraz. Pasaba largas horas inventando historias, influenciado por el cine de acción gringo y ponía a mis amigos a actuar y a realizar secuencias de peleas y acrobacias. 

¿Su amor eterno?

Puede decirse que de los 46 años que tengo, son unos 40 de profesar un profundo enamoramiento por la imagen. Mi vida arranca cuando me encontré con ese mundo maravilloso que salía por el proyector viejo que un señor traía al municipio. Las películas se proyectaban en el restaurante escolar y se cobraba la entrada. Me impactaron escenas de Los Doce del Patíbulo, La Guerra de las Galaxias de George Lucas año 1977, King Kong en su versión clásica de 1933... hechas con la técnica del stop motion, totalmente en blanco y negro. 

¿Era travieso?

Inquieto como todos los niños, y mientras para los demás el castigo era no salir a la calle a jugar fútbol, me reprendían impidiéndome ver televisión. Por eso aprovechaba constantemente las películas de la programación nacional los festivos y domingos. Yo me las ingeniaba para meterme en un armario antiguo de cedro, donde guardaban las almohadas y cobijas, dejaba medio abierta la puerta con la luz de la habitación apagada y el televisor prendido. Mi abuela se pegó más de un susto cuando entraba y no veía a nadie en el cuarto.

¿El encanto de vivir en Salento?

Para mí, que en la calle todavía me saludo con todos, nos conocemos a pesar de tanta gente extraña que ha venido a comprar propiedades. Se puede tomar un buen café en la esquina del parque, donde los Araque, con esa máquina antigua, ir al valle de Cocora y experimentar tranquilidad.

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¿Cuál es su libro de cabecera preferido?

No soy buen lector pero me encantó la biografía de Steve Jobs, por lo innovador y su buen gusto por el diseño. Allí encontré una frase con la que me identifico: “El tiempo es limitado, así que no lo pierdas viviendo la vida de otra persona. Por qué le trabajas a personas o empresas que no te van a valorar tu trabajo ni económica ni moralmente. Pierdes un tiempo valioso, que todo el oro del mundo no te lo va a devolver. Cuando menos piensas estás con canas y arrugas por nada, pudiendo aprovechar ese tiempo en proyectos tuyos”. Por esta motivación es que trabajo en mis propios sueños.

¿Qué estudió y dónde? 

Fotografía y cámaras en la Corporación Internacional de Desarrollo Educativo, Cide, en Bogotá, que ahora es una universidad. Gané una beca de cine que fomentaba la entidad de cultura del distrito durante la primera administración de Mockus. Se trató del taller ‘Rebeldes con causa’, que lideraban el conocido director nacional Felipe Aljure Salame y la realizadora Silvia Amaya. Aprendí a escribir guiones, fotografía para cine, montaje y producción.

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¿Han hecho películas en este municipio?

Sí y forman parte de mi trayectoria. Colaboré en la producción de largometraje Mi Tío, que hizo Richard Rapp, un gran amigo norteamericano, dirigí el cortometraje La Estaca, que rodé con solo 150 mil pesos. 

¿Participa en festivales?

Pero por supuesto, en el festival de cine de Toro, Valle, y la muestra audiovisual de Manizales.

¿Proyecto en el que enfila baterías? 

Estamos en la preproducción del cortometraje La Madre Monte, la naturaleza del miedo, que ganamos en la convocatoria de estímulos nacional, tenemos 30 millones de pesos y 1 año para realizarla. Es un corto de terror, en el que se critica a la megaminería. Pulimos el guión, se buscan personajes y visitan locaciones. En abril iniciaremos el rodaje en cuevas, cascadas y bosques de Salento. Para el protagónico tenemos acercamiento con Jairo Pinilla, pionero en películas de terror y José Emilio Cuevas, dos grandes actores. Con esta producción participaremos en Cine Zoombie Festival en Bogotá.

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¿Qué implica ser gestor cultural del séptimo arte en el Quindío?

Le estamos dejando un camino a las nuevas generaciones de jóvenes realizadores. 

¿Razones para ser realizador? 

Considero que es un poco meterse en los zapatos de Dios, es crear múltiples situaciones, personajes con sufrimiento y triunfos. He participado en cuatro oportunidades en la concertación departamental de cultura con iniciativas para enseñarles a rodar sus propios cortometrajes a grupos de niños y jóvenes de Circasia, Armenia y La Tebaida. Ellos mismos manipulaban las cámaras, el sonido y contaban con su lenguaje las historias. 

¿Dónde surgen las historias que crea para la pantalla?

Eso es mera intuición, uno se agarra de una idea o personaje y les va montando circunstancias y un entorno económico y social.

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¿Concepto del cine nacional? 

Va por buen camino con esta nueva ley de cine, hay que seguir rodando. Ensayo y error, así se aprende.

¿A cuál director le daría un premio?

A Felipe Aljure Salame o Ciro Guerra, ellos de una u otra forma han aportado al cine nacional dejando huella. Felipe por sus películas La Gente de la Universal, Colombian Dream y Tres Camándulas, fue quien impulsó la ley de cine, por la que pasamos de tener 2 a 50 estrenos anuales. Y a Ciro Guerra, quien representa esa nueva ola de directores ‘made in Colombia’, con obras maestras como El Abrazo de la Serpiente, nominada al premio Oscar. 

¿Ha sido premiado o ganado concursos? 

Estoy en la tarea. Creo que los reconocimientos vienen por añadidura. Amo el cine, lo llevo en el ADN, no me cuelgo una cámara para chicanear.


Adriana Patricia Matiz Ramírez
LA CRÓNICA


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