Sabado, 17 Nov,2018

Región / JUL 31 2016 / Hace 2 Años

Me encontré en la vida con... Ernesto Acero Cadena

Nació  el 25 de agosto de 1935 en Bogotá, del hogar formado por Ernesto Acero Valenzuela y María Antonia Cadena, ya fallecidos; Ernesto y su hermano Álvaro  quedaron huérfanos muy pronto.  Su señor padre era escritor y poeta, con un libro publicado: Al vaivén de las horas.

Me encontré en la vida con... Ernesto Acero Cadena

El joven Ernesto Acero Cadena, izquierda, con un pintor y el comediante Mario Moreno, Cantinflas.

De su relación con la señora Ofelia Arias, ya fallecida,  seis hijos: Stella, Liliana Patricia, Maritza, Jorge Leonardo, Miguel Ángel y Jorge Eliécer. De su segunda relación, con Martha Lilia Martínez Villegas, quién aún vive, dos hijos: Ernesto Acero Martínez, jefe de prensa de la alcaldía de Armenia y Elizabeth.

Estudios
Es dable señalar que muy pequeño comenzó a padecer la enfermedad de la  poliomielitis, lesión en la pierna derecha, situación que no fue óbice para su  desarrollo vital, aún más,  con el tiempo consolidó  un destacado  talento artístico  y habilidad especial en las actividades manuales, que se afianzó en el campo de  la literatura  y la buena dicción; haciendo pequeños trabajos de esa índole, se rebuscaba con su hermano Álvaro, con el fin de poder sostenerse y  estudiar. Hizo sus estudios primarios y secundarios en Bogotá, en medio de grandes dificultades económicas, en la institución educativa Rafael María Carrasquilla.

Curso siete semestres de la carrera de psicología en la universidad Nacional, pero no logró culminar  porque era imperiosa su necesidad de trabajar en forma inmediata en un empleo fijo y con mejor salario. 

Carrera de periodista
Viaja a Cali, de 1957 al 60,  a trabajar con el periódico El Relator y también con Occidente, su primer empleo formal, pero poco después regresó a Bogotá en 1962, como editor de Edicron, director de Estelar publicidad y más adelante, redactor de la revista de la Policía  Nacional.  Incursionó como promotor,  con el propósito de apoyar artistas, espectáculos y promocionar eventos culturales.

En 1966 viaja a Medellín,  allí conoció a Martha y de consuno decidieron viajar a Armenia. Antes, entre 1966 y 69, director de Acolprensa y director de noticias de la Voz de la Independencia.

Comenzó en 1969 en la Voz del Comercio, en Radio Sucesos y enseguida recorrió todas las emisoras de Armenia, unas veces como redactor y periodista y otras, como director de noticias. En 1977 y 78 fue delegado de la Secretaría de Integración Popular de la Presidencia de la República.

Regresó  a sus tareas habituales, al finalizar este encargo.  Ocupó entre 1982 y 83 la jefatura de la oficina de prensa de la gobernación del Quindío, siendo gobernador Hernán Palacio Jaramillo. De igual manera, jefe de prensa del primer alcalde popular, el inolvidable Fabio Arias Vélez, en 1988.

Fue corresponsal de La Patria de Manizales, El Espectador, El Pueblo, Occidente, El Siglo, La República y redactor de  La Patria del Quindío con la dirección de Hugo Palacios Mejía; en El Quindiano, conocido semanario ya desaparecido, escribió su columna "La pluma de acero" y en diversas oportunidades escribió en Diario del Quindío.

El Informador económico
Acero Cadena ideó una publicación en forma de plegable que hacía circular profusamente y que después se llamó Informador Socioeconómico del Quindío, del cual alcanzó  194 ediciones. Su hijo Ernesto  editó la 195 que circuló como homenaje al notable periodista. 

En unión de Miguel Ángel Rojas Arias, director actualmente de La Crónica del Quindío, publicaron otros ejemplares, pero ya no circula.

Dicho plegable era muy ameno, escrito con inteligencia y mordacidad, y desde luego, con el innato talento y olfato de Ernesto. Es innegable que era un texto muy leído y allí Ernesto desplegaba, en oportunidades, su crítica implacable. Muchas veces fui columnista invitado, gracias a su inmensa generosidad y amistad.

Quién  es qué en el Quindío
De igual manera creó el directorio institucional Quién es qué en el Quindío, con mucho éxito y lo extendió a Risaralda y Caldas, año tras año, directorio  que aún circula gracias al empeño de su hijo Ernesto. Es un pequeño directorio donde aparecen los cargos, con nombres y direcciones de las instituciones de la región, muy útil como información inmediata.

En televisión
Incursionó en el noticiero de Arturo Abella con un informe especial denominado: "Por los caminos del Quindío", así mismo, fue corresponsal del Noticiero Nacional, el Noticiero de las Siete y el Noticiero 24  horas. Estudioso y atento, sus informes eran la lectura de la realidad comarcana, gracias a su agudeza y gran observación del acontecer.

La fiesta brava
Ernesto vivía en Bogotá en un sector aledaño a la plaza de toros La Santamaría y acudía frecuentemente al coso taurino y se fue familiarizando con el  mundo de los toros. En ese sentido su presencia como crítico y narrador provenía de los conocimientos adquiridos desde su infancia. Participó en el llamado circuito taurino de transmisiones de RCN con un grupo  importante conformado por Alberto Lopera- Loperita- Pacheco, en ocasiones Álvaro Ruiz y Ernesto. Asistían a las ferias de Cali, Manizales, Armenia, Cartagena, Medellín y Bogotá. 

De esa vida de taurino sin pausa vino su amistad con varios toreros y, en particular, con Pepe Cáceres. Debe señalarse que su amistad con Mario Álvarez, profesor emérito, padre del actual alcalde de Armenia, Carlos Mario Álvarez, tuvo relación estrecha con la narración taurina, de la que Mario era un gran conocedor y experto. Gracias a su  conocimiento del tema, desde 1974 dirigió la revista taurina Estelar Magazine, que daba cuenta de los pormenores del mundo de la capa y la espada.

¡Que fue en Armenia el crimen,  su Armenia!
El gran poeta español Antonio Machado cantaba  con dolor la muerte vil e infame de Federico García Lorca con una estrofa inmortal: Que fue en Granada el crimen/ su Granada/; algo similar debe decirse del horrendo asesinato de Ernesto. Ese día - 12 de diciembre de 1995-  habían llegado de Optigraf  las páginas impresas del nuevo Quién es Qué, y era necesario extenderlas para poder organizar el folleto.

Ernesto salió a la calle —vivía en la calle 23 número 12-26— con el fin de buscar unos tablones para extender y poder realizar el trabajo. En la carpintería situada en la carrera 12 entre calles 22 y 23, a dos cuadras del palacio de justicia y a tres del antiguo Comando de Policía, un sicario le disparó en la cabeza, su frágil cuerpo se desplomó para siempre.

El ser humano, el amigo
Era un hombre de hogar, amante de la música instrumental, enamorado de la música española y con su esposa, cultivadores en exceso de matas y jardines, que cuidaban como si fueran sus mascotas, desde luego sus peces ocupaban puesto preferencial y máximo cuidado; su habilidad con las manos permitían un continuo trabajo artesanal, tan prodigioso como la habilidad para jugar ajedrez con su hermano Álvaro, campeón en varios torneos.

A sus  hijos, a los cuales amaba con devoción, los educaba con el buen ejemplo. A  su hijo Ernesto, heredero en el periodismo y los toros, le dijo con especial énfasis: "Para lo único que me ladeo es para caminar".

 

Por Gabriel Echeverri González
especial para la crónica


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