Viernes, 23 Ago,2019
En profundidad / ENE 13 2019 / hace 7 meses

Me encontré en la vida con… Gabriel Rojas Arbeláez

En el retrato de un funcionario impecable, solo usaba su carro oficial para ir al Consejo de Estado cuando llovía con intensidad, normalmente cumplía sus obligaciones viajando en buseta hasta su oficina.

Me encontré en la vida con… Gabriel Rojas Arbeláez

Gabriel Rojas junto con su suegro y señora esposa.

Distinguido jurista, magistrado y valioso ciudadano nacido en Rionegro, Antioquia, el 30 de enero de 1908 pero con escasos tres años su familia se trasladó a Santa Rosa de Cabal. Sus padres Andrés y Mercedes, campesinos antioqueños que buscaron fortuna en las tierras de Caldas, un hermano Francisco.

Cursó sus estudios básicos y parte del bachillerato en Santa Rosa y culminó su bachillerato en el afamado Instituto Universitario con sede en Manizales, donde se graduó con honores en 1929: “En las páginas 21 y 22 del libro de Oro del Instituto —1914-1964— se recuerda y eterniza el nombre de Gabriel Rojas Arbeláez como uno de los bachilleres que dejaron honda huella en el claustro por los altos quilates de su personalidad y talento, al lado de sobresalientes hombres públicos que allí se formaron o recibieron en su vida el benéfico influjo de sus enseñanzas, tales como Eliseo Arango, Silvio Villegas, Fernando Londoño Londoño, Gilberto Alzate Avendaño, Marco Estrada, Evelio Henao Gallego, Juvenal Mejía Córdoba, entre otros”.

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Ingresó a la reconocida facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la universidad del Cauca y se graduó con honores en 1935. Como dice el maestro, jurista y amigo César Hoyos Salazar: la universidad del Cauca cuyo lema ordena “Posteris lumen morituris edat —quien ha de morir, deje sus luces a la posteridad—”.

Regresó a Santa Rosa y comenzó a ejercer su profesión, en sus iniciales escarceos políticos fue concejal y en 1941 alcanzó la dignidad de representante a la Cámara por Caldas, bajo las banderas del líder conservador Laureano Gómez. Al concluir su misión de dos años, volvió al ejercicio de la profesión y extendió su trabajo por todo el gran Caldas.


En mi Quindío del alma

En 1945 resolvió fijar su residencia en Armenia y alternó la atención de su bufete con el ejercicio docente como profesor de filosofía en varios colegios, entre ellos el Colegio de las Hermanas Behlemitas. Allí conoció entre sus alumnas a su futura esposa, la distinguida señora Olga Giraldo Ramírez, con quien contrajo matrimonio el 26 de julio de1951. 

Hermana mayor de apreciados ciudadanos que han dado lustre al departamento, como Ómar, economista, exalcalde de Armenia y ejecutivo de gran trayectoria; Octavio, ingeniero civil ampliamente conocido; Ofelia, ama de casa; César Augusto, abogado; Diego Luis, administrador de empresas con notoria actividad social y política.

Del matrimonio con Olga llegaron al hogar cuatro hijos: Olga Lucía, alta ejecutiva del Banco de la República, ya pensionada; Gabriel Augusto, director de talento humano de la Federación Nacional de Cafeteros por más de 20 años y murió en el ejercicio del cargo; María Luisa, vicepresidenta del Banco de Bogotá muchos años; y Mercedes, abogada litigante en Bogotá.

El abogado Rojas Arbeláez, un poco antes de su matrimonio, había sido por un año administrador de impuestos de Armenia, en 1949.

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Magistrado del Consejo de Estado

El notable jurista y aventajado lector fue nombrado en 1959 en el honorable Consejo de Estado, magistratura que ocupó hasta 1976, el momento de su jubilación. Ejerció la presidencia de la alta Corte y volvió a la cátedra en la universidad Javeriana y del Rosario. Se posesionó el 4 de mayo en una sencilla ceremonia ante el presidente de la República, Alberto Lleras Camargo.

Su designación fue un reconocimiento a su probidad, su amplia y excelente formación jurídica y humanística y su criterio prudente y respetuoso. Se incorporó a la sección tercera, en 1965 fue elegido presidente del Consejo de Estado, cargo en el cual sobresalió por su talante austero y gallardo, su esmerada dedicación al estudio y decorosa representación de la corporación.


Publicaciones

El desempeño de la cátedra universitaria sobre derecho administrativo general y sus agudas reflexiones jurídicas e intelectuales propiciaron la publicación de sus obras “Derecho y moral”, “La buena Patria”, “Lo eterno moral” y “El espíritu del derecho administrativo, lecciones de derecho administrativo general”, con dos ediciones de editorial Legis, seguramente la obra más encumbrada de su trabajo teórico en 1985.

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Condecoraciones

Le fue otorgada la condecoración José Ignacio de Márquez al Mérito Judicial, impuesta por el doctor Misael Pastrana Borrero en su calidad de presidente de la Nación, en 1974, quién en su discurso destacó que “el doctor Rojas Arbeláez ha sido uno de los más constantes y dinámicos personeros del Consejo de Estado y su acción como magistrado queda consignada en sentencias que en realidad honran la jurisprudencia colombiana”.

Además de muchísimos reconocimientos y distinciones del concejo de Santa Rosa, del parlamento colombiano y de otras instituciones, debo destacar la Medalla de Honor al Mérito otorgada por la SMP de Santa Rosa de Cabal, por resolución número 004 de octubre 13 de 1974, que en sus apartes dice: “Como testimonio de reconocimiento a su meritoria carrera de jurisconsulto y de sus altísimas virtudes personales, ciudadanas y profesionales”.


¡Devuelvan esa joyita!

En el retrato de un funcionario impecable, solo usaba su carro oficial para ir al Consejo de Estado cuando llovía con intensidad, normalmente cumplía sus obligaciones viajando en buseta hasta su oficina.

En alguna oportunidad el notable litigante y jurista César Castro Perdomo, con motivo de las navidades, le envió un pequeño paquete a su señora esposa, que a todas luces parecía una fina joya. Enterado del suceso, pidió a la empleada que devolvieran el paquete sin abrir, fue un ejemplo de dignidad y decoro. Tenía ese sello de absoluto respeto por los dineros públicos y por la dignidad que representaba el Consejo de Estado o su contacto con el ejercicio cotidiano de la profesión.

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Escritor y humanista

Tuvo una exquisita formación como lector y apasionado por el periodismo que ejerció en sus años mozos y dedicó su tiempo libre, que se fue haciendo cada vez más escaso, al estudio de los clásicos, a la lectura de poetas españoles y colombianos en suma a una dedicada actividad intelectual que se vio reflejada en sus brillantes clases universitarias. Uno de sus alumnos más destacados el notable quindiano Hugo Palacios Mejía, tal vez al único de sus discípulos que le prestaba libros, siempre con carácter devolutivo.

Gabriel Rojas Arbeláez fue un colombiano ejemplar y un jurista brillante y honrado, su matrimonio con una dama de nuestra región y un largo período vital que vivió entre nosotros lo destaca en la historia como uno de los nuestros, profesional cercano a otros valiosos abogados ya fallecidos como Víctor Palacios Triviño, Gonzalo Toro Patiño, José Luis Ramírez Hoyos y Jorge Ospina Lozano, entre otros. Un ciudadano meritorio cuya trayectoria y valiosa hoja de vida enaltece al Quindío. Con Diego Luis Giraldo y César Hoyos Salazar apreciamos con inmensa alegría la figura egregia del notable jurista, un regocijo que queremos contagiar a los amables lectores y a toda la región.
 

Gabriel Echeverri González
Especial para LA CRÓNICA


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