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En profundidad / JUL 01 2018 / Hace 2 Meses

Me encontré en la vida con… Lucy Giraldo de Ramírez

Su pasión siempre fue ayudar a los más necesitados desde donde se encontrara.

Me encontré en la vida con… Lucy Giraldo de Ramírez

Lucy Giraldo de Ramírez dejó un legado de servicio a la comunidad en sus familiares y sus obras aún la mantienen viva.

Dignísima matrona y benefactora nacida en Filandia el 2 de junio de 1901 y falleció en Armenia el 31 de agosto de 2009, sus padres Lázaro Giraldo y Ana Rodríguez, dos hermanos: Lázaro y Arcesio.

Cursó sus estudios básicos en su ciudad natal y se preparó como maestra, abnegada labor que ejerció en Barcelona antes de casarse. A los 21 años de edad contrajo matrimonio con el conocido hacendado y empresario agrícola Jesús Ramírez Cuéllar, 7 hijos: 1) Rodrigo, administrador de empresas, ya fallecido, casado con María Lyda Osorio, tres hijos; 2) Teresita, bacterióloga de la universidad Javeriana, con maestría en la universidad de New York; 3) Julieta, casada con el conocido ciudadano Gustavo Jaramillo Ángel, cinco hijos, siendo el mayor Agustín Jaramillo, veterano banquero y viajero culto e incansable; 4) Hernán, administrador de empresas, con maestría en la universidad de Lousiana, casado con María Elena Gómez Buendía, hermana del exgobernador Carlos Alberto Gómez Buendía, tres hijas. Es oportuno anotar que Hernán en su calidad de gerente del Incora Costa Atlántica, murió en el trágico accidente de la avioneta, donde además iba toda la plana mayor del Incora y el recordado monseñor Raúl Zambrano Camader, arzobispo de Facatativá, en el aeropuerto El Dorado de Bogotá, al año exacto de la muerte de su esposa, el 18 de diciembre de 1972; 5) Cielo, casada con Efraín Llano, dos hijas; 6) Amparo, profesora de la universidad del Quindío, casada con Isel Osorio, dos hijas; 7) Alonso, administrador de empresas, casado con Luz Estella Páez, dos hijos.

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Servicio social y civismo

Según el maestro Jorge Arango Mejía, todas las obras que se proponía las sacaba adelante, en efecto doña Lucy era una constante servidora de los más pobres, acudía solícita a los barrios más abandonados e impulso a las Damas de la Caridad, también conocidas como Voluntarias Vicentinas; la conocida columnista y distinguida dama Valentina Macías de Mejía, compañera en sus actividades escribió: “Tocaba puertas, hacía llamadas, enviaba mensajes. Su paso por la Asociación de Damas de la Caridad, posteriormente conocida como Voluntarias Vicentinas, fue brillante; de ahí que fuera reelegida varias veces como su presidente; casi vitalicia de la Asociación; su presencia allí era imprescindible, era irremplazable”. [1]

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Casa de Obras Sociales La Milagrosa

La culminación y puesta en marcha de esta obra de amplio beneficio social se constituyó en una de sus luchas más sostenidas; servicios sociales básicos como restaurante escolar, la escuelita para los más desvalidos, entrega de mercados, medicamentos esenciales y las visitas cotidianas de las voluntarias. Logró la dinámica señora de la Colina Iluminada que a la inauguración de su obra asistiera el doctor Carlos Lleras Restrepo, dirigente liberal del que era fervorosa seguidora.
 

De armas tomar

Diligente, eficaz, altruista al extremo, abrazó las ideas liberales de Lleras y de Galán y nunca desfalleció en la ayuda silenciosa a los más pobres y sin fortuna; en uno de sus discursos señalaba que “en la tierra somos ángeles con una sola ala, y para poder volar tenemos que estar abrazados los unos con los otros”, desde luego era el sello de la solidaridad social que siempre defendió con ardentía.

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New York, New York

En 1962 viajó a la Gran Manzana donde estudió inglés y posteriormente colaboró a muchos paisanos en el manejo del metro y en el tour a las zonas más bellas de Manhattan, la iglesia de San Patricio, la Quinta Avenida. Usual a su afán de servicio, por meses se convirtió en amable cicerone de muchos parroquianos de su tierra.
 

Condecoraciones, reconocimientos

Como una de las artífices de los afamados banquetes de Caridad, el 7 de mayo de 1998, las Voluntarias Vicentinas de la Caridad le hicieron un gran homenaje “ a la socia activa más antigua de cada Voluntariado que funciona en la ciudad” a propósito del XXXIV Banquete de la Caridad, en el Club América. El Club Rotario de Armenia le impuso la Condecoración Cívica Rotaria el 21 de noviembre de 1996; en 1968, la Sociedad de Mejoras Públicas le otorgó la Medalla del Mérito Cívico; la Diócesis de Armenia le dio la Orden de la Pastoral Social.

Recibió reconocimientos de organizaciones cívicas, municipales y departamentales por su dedicación constante al servicio social y al más necesitado.

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Lucy Giraldo de Ramírez ha sido una de las damas más valiosas de nuestra historia, liberal de ideas y de firmes convicciones, la ayuda al más pobre la realizó prácticamente desde que se casó y con empeño, esfuerzo y dedicación en silencio, sin aspavientos y alardes. Admirada por sus compañeras de ejercicio caritativo, en su vida brilló por su inteligencia, carisma y don de gentes; lectora constante, su longevidad la llevó con una dignidad superior gracias a su visión del mundo y a su eximia condición humana.

Repaso con admiración sus pasos bienhechores, con la decisiva ayuda de su familia, su nieto el banquero Agustín Jaramillo Ramírez, que solo distrae por segundos su gestión ejecutiva para seguir atento al recuerdo de una abuela, superior a su tiempo: la madre Lucy –dice con nostalgia pegada al alma- así le decimos todos sus descendientes, entre los cuales está una digna biznieta: Paulina Baena Jaramillo “la Pulla” del Espectador, nada menos. ¡De tal palo tal astilla!.

La madre era un personaje fuera de tiempo, elegante y bella y así permaneció durante su larga existencia centenaria, fiel al servicio caritativo, es uno de nuestros símbolos sociales más relevantes, caros y valiosos y así permanecerá en la historia por siempre. Dios la tiene en su gloria.
 

[1] Valentina Macías de Mejía. LA CRÓNICA. Junio 6 de 2009.


Gabriel Echeverri González
Especial para LA CRÓNICA


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