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En profundidad / MAR 05 2017 / Hace 1 Año

Me encontré en la vida con Plinio Apuleyo Mendoza

Escritor, periodista y diplomático, Plinio ha sido protagonista y testigo de un largo período de la historia, por su condición de hijo de Plinio Mendoza Neira, líder liberal y abogado, amigo personal de Gaitán, por su agitada vida en el periodismo, por su producción literaria y, sin duda, por su amistad cercana con Gabriel García Márquez.

 

Me encontré en la vida con Plinio Apuleyo Mendoza

En 1992 fue embajador de Colombia en Italia hasta 1996 y en 2002 el presidente Uribe lo designó embajador en Portugal hasta 2006. Foto: Las2Orillas


Nació en Tunja el 24 de marzo de 1931, su señora madre Soledad García murió a los 28 años, cuando el escritor apenas contaba con cinco años y su memoria todavía recuerda el mundo de sus tías que habitaban en el centro de Bogotá, ciudad a la cual fue trasladado a los dos años; en su hogar varias hermanas, todas periodistas: Elvira, Consuelo, Soledad, Inés.

A la muerte de la señora Soledad sobreviene un segundo matrimonio para su padre, con la dama de la sociedad bogotana María Teresa Nieto Umaña.

Mendoza comenzó sus estudios en el Liceo de Cervantes el Retiro de la calle 82 en la ciudad capital y concluyó su bachillerato en 1947, dos de sus condiscípulos más cercanos fueron Luis Villar Borda y Camilo Torres Restrepo, ambos como se recuerda ingresaron a las aulas de la Universidad Nacional y recorrieron una larga carrera política y sacerdotal ampliamente conocida.

Plinio por el contrario tenía dudas sobre su vocación profesional y estuvo algún tiempo cerca de su padre y en esas circunstancias fue testigo presencial de la muerte de Gaitán como lo fue también su padre. No me voy a referir a este triste capítulo de la historia colombiana porque existe suficiente bibliografía explicativa. ¿ Qué hacemos con este muchacho?, decía Mendoza Neira a sus más cercanos familiares y contertulios; muy pronto viajó a París.

París, amada mía

Antes de ocupar un puesto administrativo en la embajada de Colombia en París (canciller), Mendoza publicó a los 15 años su primer libro Mis primeras palabras, prosa lírica en la cual demuestra sus numerosas lecturas, a pesar de su juventud. 

El puesto apenas duró cuatro meses pero comenzó sus estudios de ciencias políticas en Sciences Po, la célebre escuela parisina de la rue Saint Guilleume y a conocer los personajes célebres de la cultura de la época como Sartre y entrar en contacto con los estudiantes colombianos como Gustavo Vasco, Gerardo Molina, Hernández Mora y muchos más. Fue una de sus épocas más fascinantes a pesar del poco dinero en el bolsillo, recorrió toda Europa, como un viaje de conocimientos y de muchas sorpresas, con la sola compañía de una ligera maleta de viaje. Por esos días conoció a Martha Traba y se fue acercando al periodismo.

Caracas

Gracias a la presencia de su padre, viajó a la hermosa capital de Venezuela donde encontró protección del conocido Ramón J. Velásquez y trabajo en varias revistas; con el correr de los años retornará a dicha ciudad varias veces.

En 1955 volvió a París con el fin de concluir sus estudios en Sciences Po y comienza su amistad con García Márquez y en 1956 regresa a Caracas a dirigir la revista Momento, pronto vuelve a París de visita y en compañía de GGM, hacen el famoso periplo turístico por los países de Europa Oriental que el nobel de literatura dejó registrado en un conocido texto periodístico.

En 1958 Plinio invita a GGM a Caracas y en esta ocasión describieron minuciosamente los avatares de la caída del presidente Pérez Jiménez, que les tocó vivir y narrar en vivo y en directo.

Prensa Latina

Mendoza regresó a Colombia en 1960 y Gabo resolvió quedarse en Caracas; muy pronto fue contactado el ilustre hijo de Tunja por la recién creada agencia de prensa de la República de Cuba, Prensa Latina, con el fin de poner en marcha la agencia en el país; Plinio no dudó en llamar a Gabo para que lo acompañara. Recuérdese que Jaime Lopera trabajó en dicha agencia, lo que explica su cercanía y amistad con ellos. A los dos años, 

Jorge Ricardo Macetti jefe de la Agencia en La Habana, trasladó a Gabo a New York para abrir la agencia en la gran manzana. Casi al mismo tiempo los dos renunciaron y Plinio se trasladó a New York. En 1962 regresó a 

Colombia y GGM inició su famoso viaje a Méjico con su familia que significó su largo exilio y la iniciación de su obra monumental Cien años de soledad.

Barranquilla

Álvaro Cepeda lo ayudó a vincular al Diario del Caribe y la Cueva, la famosa tertulia con Obregón, Sotomayor y desde luego Cepeda. En una visita al Country Club conoció a Marvel Moreno, quien después escribió libros valiosos, su primera esposa con la cual tuvo dos hijas: Carla y Camila (esta última su nombre en homenaje a Camilo Torres, su compañero de aulas), cinco nietos. Plinio floreció económicamente con su agencia de publicidad pero la separación con Marvel siete años después, casi lo destroza. Gabo, con las buenas regalías de sus libros, lo invitó a las islas griegas y a Italia con el fin de aliviar con la distancia el terrible dolor de Plinio.

París, otra vez

En 1970, Goytisolo se propuso la creación de una revista que se denominó Libre bajo la dirección de Mendoza pero en 1973 el presidente Alfonso López Michelsen lo designó como agregado cultural de la embajada de Colombia en París y años más tarde ministro Consejero de la misma embajada.

En una reunión de pintores, en 1986, conoció a la pintora Patricia Tavera y con ella contrajo por segunda vez matrimonio cuatro meses después.

En 1992 fue embajador de Colombia en Italia hasta 1996 y en 2002 el presidente Uribe lo designó embajador en Portugal hasta 2006.

Periodista, escritor, polemista

Escritor prolífico desde los primeros años, muchos de sus libros han trascendido en la literatura actual como El desertor (1974); Años de fuga ( 1979); Entre dos aguas ( 2010); La llama y el hielo (1984); Nuestros pintores en París, con fotos de Olgalucía Jordán (1989); El país de mi Padre (2013); y varios textos a cuatro manos con GGM ,entre los cuales destaco El olor de la Guayaba (1982). Para mencionar los más destacados. Ha escrito con Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa la saga del Perfecto idiota latinoamericano, textos que han generado gran controversia.

Bastión

Periodista de todas las horas, columnista de periódicos y revistas, Plinio es uno de los bastiones de la literatura colombiana y su trayectoria vital ha sido reconocida en el mundo de la cultura y la opinión pública. Su sencillez y bonhomía es bien conocida y yo mismo gocé de su excelsa condición de contertulio en París, en mi calidad de estudiante, maravillosos momentos de diálogo inacabado y fascinante que hemos vuelto a revivir en su acogedor apartamento de Bogotá, al calor de un vino tinto francés. Recordar es vivir, Maestro, mil gracias.

Gabriel Echeverri González
Especial para LA CRÓNICA


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