Lunes, 12 Nov,2018

Región / MAY 10 2013 / Hace 5 Años

Monseñor Giraldo lideró proceso para que beata Laura fuera declarada santa

Rodeado de imágenes de la madre Laura, con su tono pausado y sin la más mínima intención de protagonismo, monseñor Alberto Giraldo Jaramillo evocó ese 25 de abril de 2004 cuando siendo arzobispo de Medellín fue testigo de la beatificación de la monja de Jericó, Antioquia.
Monseñor Giraldo lideró proceso para que beata Laura fuera declarada santa

Siendo monseñor Alberto Giraldo arzobispo de Medellín, la madre Laura Montoya Upegui fue beatificada por el papa Juan Pablo II.

En su actual despacho de administrador apostólico de la diócesis de Armenia, el alto prelado de la iglesia Católica reconoció a La Crónica del Quindío con sencillez que participó en el proceso que desembocó en la mayor alegría para la feligresía del país: La canonización de la primera santa de Colombia, la madre Laura Montoya.

Con un libro sobre la vida de quien este domingo en la Ciudad del Vaticano será canonizada por el papa Francisco, monseñor recordó que cuando llegó al arzobispado de la capital antioqueña en el año de 1997 se adelantaba la fase final del proceso para la beatificación de la madre Laura y que luego de ello, las fuerzas de la iglesia particular se centraron en ratificar la santidad de la religiosa.

Así, el milagro obrado en el espíritu y cuerpo del médico Carlos Eduardo Restrepo, quien se curó por intercesión de la beata, le mereció que el año pasado, en diciembre, el entonces papa Benedicto XVI la declarara santa.

Por ello, este 12 de mayo, será inscrita en el Libro de los Santos y recibirá el culto de la iglesia Católica, pues será proclamada solemnemente por el sumo pontífice como santa venerable.

En diálogo con este medio, monseñor Giraldo Jaramillo rememoró y analizó las repercusiones de la canonización de la religiosa.


Monseñor, usted hizo parte del proceso para que la madre Laura fuera declarada santa. ¿Cómo fue este camino a la santidad?
Llegué a Medellín cuando estaba en marcha el proceso de beatificación de Laura Montoya, por lo que me tocó la etapa final. Yo tengo en mis manos todo el ceremonial realizado en Roma el 25 de abril de 2004, día de su beatificación por parte del papa beato Juan Pablo II.
Pasada esta parte, seguimos atentos a ver qué signos se podían dar para avanzar a la canonización y se nos reveló la curación de un médico en Medellín.
El galeno Carlos Eduardo expuso desde su propia experiencia lo que llamó una curación milagrosa.
Él estuvo personalmente en Roma, aportó las pruebas y la Congregación para las causas de los santos reconoció la veracidad de las mismas, por ello se definió la canonización, la que fue proclamada en diciembre pasado por el papa Benedicto XVI. Gracias a Dios este domingo la podemos llamar Santa Laura Montoya.


¿Por qué es importante la canonización de la madre Laura Montoya para Colombia y el mundo católico?
Es importante subrayar que es la primera mujer colombiana a la que podemos llamar santa. Es importante por la forma como ella recorrió el camino de la santidad. Tuvo una situación familiar que es común a la de tantos colombianos y es que fue huérfana de padre a los dos años porque fue asesinado. Fue maestra y en su condición de vida de fe sintió algo muy importante y fue la necesidad de ayudar en la evangelización de los indígenas.
Recordemos que en 1912 el papa san Pío X envió un documento donde se hacía un llamado sobre la importancia de la evangelización de los indígenas y ella estuvo atenta a ello.
Así, hace 99 años, la madre Laura salió con un pequeño grupo de compañeras, entre ellas su mamá, y se fueron a Dabeiba, Antioquia, lugar donde el 14 de mayo empezó labores su comunidad religiosa. Hasta la fecha ha seguido recogiendo la herencia de Laura Montoya.
Por otra parte, es importante considerar el gran escrito de Laura referente a su biografía en la que ciertamente se hace conocer como gran escritora y mujer llena de Dios.


¿Cómo es la ceremonia de reconocimiento de Laura Montoya como santa?

La ceremonia consiste en que el arzobispo de Medellín, ciudad donde están los restos de Laura Montoya, presenta un resumen de su vida y luego le pide al papa Francisco que la declare santa.
El papa en una fórmula bien hermosa reconoce la virtud y santidad y desde ese momento nosotros la seguiremos invocando como santa Laura. La fiesta en homenaje de ella, creo, será el 21 de octubre, fecha de su fallecimiento.


¿Qué viene para los colombianos con santa Laura?
Yo creo que viene una buena sacudida espiritual. Uno como colombiano piensa que eso de ser santo es para gente de otras latitudes o para otras culturas o mujeres extrañas. A nosotros aquí en esta zona del país se nos tendría que decir: “ole paisa ¿has pensado que tú puedes ser santo?”. Es más en la lógica de la fe que fuiste bautizado, confirmado, que recibiste la eucaristía y aprendiste a orar estás en el camino de la santidad.


¿Cómo se debe llegar a la comunidad, en especial a los jóvenes, para decirles que Colombia tiene una santa?

Me perece que hay que trabajar en un aspecto que se hizo en los últimos días en la diócesis de Armenia con las pequeñas asambleas en las que dimos unos pasos concretos.
Lo primero de ello es que hay que pensar en la vida, segundo, ¿te has encontrado con Cristo?; tercero, ¿has pensado que estás llamado a la santidad?; cuarto, ¿cómo puedes ponerte en estado de gracia y vivir en gracia?, y por último, fijarte una misión. Tú, por ejemplo, eres periodista y tienes una misión, por lo que puedes hacer un trabajo enorme con un periódico en el que se entreguen noticias positivas que corrijan ciertos errores sociales. Eso tiene que ser fruto de una santidad, será que si podemos pensar en un obispo santo, también podemos hacerlo sobre un comunicador.


Aspectos de la vida de Laura Montoya
Laura Montoya Upegui nació en Jericó, Antioquia, Colombia, el 26 de mayo de 1874. Fue bautizada el mismo día de su nacimiento con el nombre de María Laura de Jesús.
Hija de Juan de la Cruz Montoya y María Dolores Upegui, tuvo dos hermanos: Carmelina, que era mayor y Juan de la Cruz su hermano menor. Su padre, quien era médico y comerciante, murió asesinado cuando ella tenía dos años de edad.
Se dedicó a formar jóvenes dentro de la fe cristiana y católica en diferentes escuelas públicas del departamento de Antioquia. Su primera experiencia docente fue en Amalfi, en donde fue nombrada directora de la sección superior de la Escuela Municipal, según el decreto 234 de enero de 1894.

A la edad de 39 años, Laura decidió trasladarse a Dabeiba en compañía de 6 catequistas con la aprobación del obispo de Santa Fe de Antioquia, monseñor Maximiliano Crespo Rivera, para trabajar con los indígenas Embera Chamí.
Desde entonces dedicó el resto de su vida al apostolado y las misiones. El 14 de mayo de 1914 fundó la Congregación de Misioneras de María Auxiliadora y Santa Catalina de Siena con un grupo de catequistas que la acompañaban a las misiones. A partir de entonces se dedicó a establecer con las hermanas centros cercanos a las comunidades indígenas, cuya casa principal estaba en Dabeiba.

Practicó la literatura, escribió más de 30 libros en los cuales narró sus experiencias místicas con un estilo comprensible y atractivo. Su autobiografía se titula Historia de la misericordia de Dios en un alma. En 1939, el presidente Eduardo Santos la condecoró con la Cruz de Boyacá.

Pasó sus últimos 9 años de vida en silla de ruedas. Falleció en Medellín el 21 de octubre de 1949. La congregación de misioneras contaba con 90 casas en el momento de su fallecimiento y estaba conformada por 467 religiosas que trabajaban en tres países. Fue y será la primera católica en Colombia.


Beatificación y canonización
La causa para la beatificación de la madre Laura fue introducida el 4 de julio de 1963 por la arquidiócesis de Medellín.
El 11 de julio de 1968 la congregación religiosa de misioneras fundada por ella recibió la aprobación pontificia. Fue declarada siervo de Dios en 1973 y posteriormente declarada venerable el 22 de enero de 1991 por el papa Juan Pablo II.
El propio Juan Pablo II la beatificó el día 25 de abril de 2004 en una ceremonia religiosa realizada en la plaza de San Pedro en Roma en presencia de 30.000 fieles. El arzobispo de Medellín, Alberto Giraldo Jaramillo, erigió por medio del decreto 73 de 2004 el santuario en donde reposan las reliquias de la madre Laura.

Posteriormente, el Congreso de la República aprobó la ley 959 del 27 de junio de 2005 por la cual se le rinde homenaje a la beata madre Laura y reconocimiento a su obra evangelizadora. Su fiesta se celebra el 21 de octubre.

El 20 de diciembre de 2012 en Ciudad del Vaticano, el cardenal Angelo Amato dio a conocer que el papa Benedicto XVI dio la autorización para la canonización de la beata, siendo la primera persona de nacionalidad colombiana quien sería reconocida como santa en la iglesia Católica.

Habiéndose reconocido ya un milagro obrado por intercesión suya sobre la señora Herminia González Trujillo en 1993, por el cual fue declarada beata, se reconoció un segundo milagro realizado en favor del médico antioqueño Carlos Eduardo Restrepo, quien, de una manera inexplicable para la ciencia, fue sanado de una enfermedad terminal.

La fecha final para la celebración del rito de canonización se anunció el 11 de febrero de 2013 y será este domingo. A esta ceremonia, que se realizará en la plaza de San Pedro de El Vaticano, asistirá una importante delegación de Colombia encabezada por el presidente Juan Manuel Santos Calderón, como también el médico Restrepo en compañía de su familia y los galenos que dieron testimonio de este importante milagro.


Por Andrés Felipe Ramos Gámez

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