Martes, 13 Nov,2018

Armenia / FEB 10 2015 / Hace 3 Años

Murió Jesús Arango Cano: el más prolífico escritor quindiano

Este año cumplía 100 de haber nacido. Vio la luz en el paradisíaco Valle de Maravélez, donde su padre Luis Arango Cardona habría de fundar, un año después, el pueblo de La Tebaida.

 
 
Murió Jesús Arango Cano: el más prolífico escritor quindiano

Ayer se apagó su vida. Se fue con la esperanza de publicar un nuevo libro, después de haber visto nacer de su pluma y su pensamiento, más de cincuenta textos.

Hace tres años, cuando aún con lucidez cumplió 97, lo visité en su apartamento de la Castellana. Para entonces, Jesús Arango Cano recordó que su padre Luis Arango Cardona, fundador de La Tebaida y creador del más importante libro sobre la búsqueda de tesoros indígenas (Recuerdos de la Guaquería en el Quindío), lo mandó muy niño a los Estados Unidos, para que estudiara en las mejores escuelas.

Su bachillerato lo hizo en el Rutgers Preparatory School, en New Bronswick, Nueva Jersy. Luego obtuvo el título de doctor en Economía en la Universidad de California, y más tarde el de Relaciones Internacionales en la Universidad de Columbia, en Nueva York.

 

Cónsul en Brasil

Durante varias décadas, el país se enteró del Quindío por la insistente columna que publicó en el diario El Espectador el escritor Jesús Arango Cano.

Su fama de intelectual había nacido desde su propia juventud, cuando el gobierno lo nombró en el importante cargo de Cónsul General de Colombia en Sao Pablo. Este fue su primer y casi único puesto público que para la época, años cuarenta, tenía la trascendencia de ser el delegado ante el mayor productor de café del mundo, el más grande competidor en ventas del producto que le generaba a Colombia el mayor número de divisas.

Después de ser cónsul en Sao Pablo, fue llamado para ocupar la subsecretaría Económica del ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, cargo que desempeñó durante un año largo, desde donde tuvo la oportunidad de ser al mismo tiempo miembro del Comité Nacional de Cafeteros. De allí surgió un devenir de viajes por el mundo, de innumerables lecturas y del exquisito ejercicio de la escritura. “Viajé por todo el mundo y conocí muy bien las diferencias entre el capitalismo y el socialismo”, sostuvo esa tarde ya lejana de 2012.

 

Sus libros

“He escrito más de 50 libros. Publicados 40. Ahí tengo los últimos dos, inéditos, que terminé hace poco y que llevan por título: Armenia de los jardines y árboles florecidos, y Quindío turístico”. Hoy me entero que no los alcanzó a ver publicados.

Evocó esta tarde su primer libro: Inmigración para Colombia, que publicó en 1951, al que le siguió Inmigración y Colonización en la Gran Colombia (1953). Su voz cansada dejaba escapar un “ya no me acuerdo”, cuando navegaba por los intersticios de su memoria a las preguntas del periodista.

Su mente tenía claro que después de recorrer palmo a palmo el país, escribió el libro Geografía Física y Económica de Colombia (1956), que le valió elogiosos comentarios.

En 1957, redactó un tratado sobre café denominado: La Industria Mundial del Café, producto de su experiencia en Brasil, su recorrido por el mundo, sus lecturas sobre el tema y su militancia cafetera como miembro del Comité Nacional de Cafeteros.

Luego vinieron los libros polémicos sobre el ascenso del socialismo. Me contó que recorrió Rusia y otros países con regímenes comunistas y los comparó con los Estados capitalistas. Y de esa experiencia surgieron: Estados Unidos, mito y realidad, Verdades amargas sobre la democracia, y Capitalismo, comunismo y libertad.

 

Los escritos sobre arqueología

En los años setenta, Jesús Arango siguió los pasos de su padre y dedicó gran parte de su vida a la producción de textos arqueológicos, donde refiere y relata historias precolombinas. De allí surgieron libros como: Revaluación de las antiguas culturas aborígenes de Colombia”.

Su agenda era incansable y su ruta intelectual sigue numerosos caminos, tanto que pronto asciende a ser miembro de la Academia Colombiana de Historia, la Academia Colombiana de Ciencias Económicas, la Academia Colombiana de la Lengua y de la Sociedad Geográfica de Colombia.

Rescato de esa entrevista los recuerdos más recurrentes de su ancianidad: “Nací en Armenia en 1915, en una finca en el valle de Maravélez, donde un año después mi padre fundó La Tebaida”, insistía don Jesús con su voz cansada, arrellenado en una silla, en su apartamento en un edificio de la Castellana. Su mente era lúcida de antiguos pasajes de su vida que son paralelos a los de la ciudad. Pero de pronto, se perdía en las insondables conexiones de su cerebro, y mientras narraba expresaba con resignación “…ya no recuerdo… propiamente no me acuerdo”. Y seguía un silencio profundo, que se confunde con su mirada infantil. Silencio que ayer fue definitivo.


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net