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En profundidad / DIC 24 2017 / Hace 11 Meses

Navidad con fecha equivocada y amarga para mucha gente

El pesebre y el árbol, deben ser símbolos que inviten a reconciliarnos, a considerar que es más sano dar amor que ofrecer odio, que la paz construye y la guerra destruye.

Navidad con fecha equivocada y amarga para mucha gente

Muchos - lo único que tienen es fe y esperanza - porque de los demás, carecen de todo. ¿Será que la Navidad en algo nos sensibiliza frente al enorme drama humano?

Para el mundo cristiano es común creer que el 25 de diciembre es el natalicio de Jesús, pero según los estudiosos de la Biblia, él no nació en esa fecha y no está claro cuál fue su pueblo natal. En lo que sí coinciden los historiadores, es que esta conmemoración deviene de fiestas paganas, luego fueron de fervor cristiano y con el paso de los siglos volvió a ser de ‘adoración’, de regalos, consumo de licor y desperdicio de comida para quienes se dan ese ‘lujo’.

Siguiendo el portal de “Sobrehistoria.com”, el análisis de fragmentos de los evangelios permitió a los historiadores, por ahora, plantear diferentes hipótesis: Unos, que nació en abril o mayo; otros, que el nazareno llegó en septiembre u octubre. También hay confusión con el lugar, se dan argumentos a favor de Belén, y los hay que favorecen a Nazaret.

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Ha sido normal, sobre todo para los creyentes cristianos, creer que la génesis de la Navidad está en el nacimiento de Jesús, pero el origen viene del Imperio Romano, cuya población, con el apoyo de los gobernantes, acostumbraba celebrar la Saturnalia, en homenaje al dios Saturno, fiesta que simbolizaba el solsticio de invierno. En esa temporada los romanos “se salían de su cauce” y había un frenesí total.

Luego, cuando la religión cristiana se impuso en todo el imperio, en el reinado de Justiniano (483- 565), la Navidad se declaró fiesta cívica. Pero con el paso del tiempo las costumbres sanas se relajaron y en la Edad Media esas fiestas volvieron a ser de días de juerga.
 

El pesebre lo obsequió Francisco 

También la imagen más representativa para los creyentes: el pesebre, lo legó Francisco de Asís. Fue en la Navidad de 1223 cuando estando enfermo y pensando que era su último año, quiso celebrar el natalicio de Jesús de una manera diferente y muy especial para él.

En las montañas de Greccio conoció una cueva, que —según él— se parecía mucho al lugar donde nació Jesús, y que había conocido en su viaje a Tierra Santa. Apoyado en un amigo y el sacerdote del pueblo y —eso sí— con mucho secreto, escogieron a unas personas que representaron a José, María, los pastores, y por supuesto, lograron conseguir a un niño para que personificara a Jesús.

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Cuando la noche se apoderó de la montaña y el sonido de las campanas de la iglesia sorprendió a la población, esta salió de las casas y acudió al llamado de Francisco y, ¡oh sorpresa!, se encontraron con el cuadro del nacimiento de El Mesías. Con este acto, Francisco buscaba que los allí presentes, llenaran su corazón de amor y paz. Él murió tres años después y dejó a los cristianos la costumbre del pesebre. Además, nos enseñó a adoptar una actitud fraterna entre todos los humanos y un respeto profundo a la naturaleza y su biodiversidad.

Asimismo, para esta fecha es pertinente reivindicar al Francisco de Darío Fo, Premio Nobel de Literatura 1997, quien con su obra: “Lu santo jullare Francesco”, nos enseña a un hombre diferente al mostrado por jerarcas de la iglesia católica. El santo para Fo, fue un Francisco revolucionario, un juglar enemigo de las guerras, varias de ellas promovidas en nombre de algún dios. Y como los traficantes de las armas siguen vigentes, es sano aludir el discurso del otro Francisco.
 

El paganismo es la indiferencia

El Papa, en su visita a Asís, en septiembre de 2016 para la Jornada Mundial de Oración por la Paz, expresó: “(…) la gran enfermedad de nuestro tiempo: la indiferencia. Es un virus que paraliza, que vuelve inertes e insensibles, una enfermedad que ataca el centro mismo de la religiosidad, provocando un nuevo y triste paganismo: el paganismo de la indiferencia”.

También manifestó: “Este es el espíritu que nos anima: realizar el encuentro a través del diálogo, oponerse a cualquier forma de violencia y de abuso de la religión para justificar la guerra y el terrorismo”. Y como los conflictos continúan, siguió afirmando: “(…) No siempre se ha comprendido que la guerra empeora el mundo, dejando una herencia de dolor y de odio. Con la guerra, todos pierden, incluso los vencedores”.

En su proclama dejó claro el Pontífice: “Imploramos a los responsables de las naciones para que se acabe con los motivos que inducen a la guerra: el ansia de poder y de dinero, la codicia de quienes comercian con las armas, los intereses partidistas, las venganzas por el pasado. Que crezca el compromiso concreto para remover las causas que subyacen en los conflictos: las situaciones de pobreza, injusticia y desigualdad, la explotación y el desprecio de la vida humana”. ¿Los colombianos, que dice ser católicos, sí están dispuestos a dejar atrás la guerra?
 

El árbol de Navidad, otra historia larga

Retomado la Navidad, otro motivo navideño es el árbol, que tiene una historia más larga que el pesebre, ya que su origen viene desde los pueblos primitivos. Ellos llevaban a sus chozas plantas de hojas perennes y flores, lo cual tenía un significado mágico o religioso. Los griegos y romanos decoraban sus casas con hiedra; los celtas y escandinavos usaban el muérdago y otras plantas medicinales.

Los primeros cristianos del centro y norte de Europa tomaron la idea del árbol para celebrar el nacimiento de Jesús. Por otra parte, hay otra historia que se remonta al siglo VIII y relaciona el árbol de Navidad con la tradición alemana. La opinión, muy generalizada entre los expertos, es que el árbol, con decoraciones y luces tal como se conoce hoy, surgió en la Alsacia.

De archivo: 
El Árbol de Navidad

La otra historia que se teje alrededor de la Navidad es la de Papá Noel, también conocido como San Nicolás o Santa Claus. Se dice que Nicolás (270-343 d.C.) nació en el seno de una familia rica y acomodada y desde niño destacó por su bondad y generosidad con los más pobres; y al perder a sus padres heredó una gran fortuna. Con 19 años se decidió por dar toda su riqueza a los más necesitados y dedicarse al sacerdocio llegando a ser obispo. 

Falleció el 6 de diciembre del 345, y como esa fecha estaba muy cerca de la Navidad, se resolvió que Nicolás era la figura perfecta para obsequiar regalos y golosina a los niños el 24 de diciembre. En el siglo XII esta tradición se extendió por Europa, y en el XVII emigrantes holandeses trasladaron la costumbre a EE. UU. donde le dieron la variante del Santa Claus con trineo, renos y bolsas con regalos. Pero hay que aclarar que el origen de los regalos se remonta a los romanos y la fiesta de la Saturnalia.
 

Navidad colombiana con violencia

Así que la historia de la Navidad ha tenido de todo un poco: Jolgorio, regalos, amor, paz, generosidad, desprendimiento. Pero se ha degradado en el consumismo, y en Colombia se le agrega la violencia. Así lo refleja un artículo publicado en el periódico El País de España, escrito por Ricardo Silva Romero y publicado el 13 de diciembre con el título: “Navidad en Colombia (Magüí Payán, Nariño)”.

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Empieza así Silva: “Se supone que Navidad es una tregua, ¿no? Pues aquí en Colombia puede pasar que se recrudezcan la desazón y la violencia”. Estas festividades, más que paganas, son de amargura para muchos que son ignorados por los centros de poder económico y político. Y reseña: “(…) aquí no paran las masacres en aquellas regiones empobrecidas por la droga y por sus ejércitos privados, no paran las rumbas endiabladas de los narcos que también montan sus propios Estados, no paran las jugadas sucias de los políticos (…)”.


Diego Arias Serna ([email protected][email protected])
Profesor-investigador universidad del Quindío
Especial para LA CRÓNICA


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