La Salida / Abril 11 de 2017 / Comentarios

Neo-campesinismo y cultivos agroecológicos, opción de vida sana

Neo-campesinismo y cultivos agroecológicos, opción de vida sana

Javier Antonio Arbeláez Cardona es un contador público que hace aproximadamente 20 años cambió su estilo de vida.


Después de haber ejercido su profesión, un día decidió irse a vivir al campo en donde ha desarrollado varios proyectos, por ello se considera uno más de los integrantes de una propuesta mundial que él denomina el Neo-Campesinismo, que es el retornar a la vida del agro.

En diálogo con LA CRÓNICA, Arbeláez Ocampo habló de su experiencia e invitó a consumir productos agroecológicos.

¿Quién es Javier Antonio Arbeláez?
Yo soy contador público de profesión, pero hace 20 años cambié mi forma de vivir, y actualmente hago parte de una propuesta mundial que es el Neo-Campesinismo, el retorno a la vida campesina que se puede hacer desde muchas opciones, por una cuestión filosófíca, porque se haya cansado de las ciudades, del consumismo, del urbanismo.

¿Qué lo llevó de nuevo a vivir en una finca?
Recibí una herencia de mi padre, donde nos dejó una finca y decidí recuperarla, me fui a montarla, sembrar café orgánico, el café arábigo tradicional que sembraban nuestros abuelos, cultivos de otras variedades de productos agrícolas y comida.

¿Para usted qué significa vivir en el campo?
Primordialmente es salud, también renunciar a muchas cosas que tiene la ciudad, a lo que algunas personas le llamarían comodidades, renunciar a la energía eléctrica, al exceso de luminosidad, acostumbrarse a vivir en la oscuridad, lo que conlleva a tener que acostarse más temprano y a levantarse con unos ritmos diferentes, en el campo no nos levantamos con la alarma del reloj, allí nos despertamos con el canto del gallo. Para mí todo esto es una posibilidad de vivir bueno, feliz, de permanecer siempre alegre y contento, vivo sin estrés, esa enfermedad que está matando a medio mundo.

¿Con quién vive allí en su finca?
Nosotros somos tres, mi esposa, mi hijo y yo, pero como es tan cerca, soy muy visitado por el núcleo familiar de mis hermanos y todos mis sobrinos, todos ellos van a la finca y ayudan a cosechar, siembran ya que ellos también hacen parte de esta dinámica y de estas propuestas alternativas de los cultivos agronaturales.

¿Qué es lo que usted cultiva y por qué dice cultivos agronaturales?
En lo fundamenteal, yo me considero custodio de semillas, por ello le saco mucho tiempo y espacio en mi finca a tener semillas raras o semillas que estaban desaparecidas o que ya están en desuso en los hábitos alimenticios de las personas hoy en día. Por ejemplo, tengo muchas variedades de cidras que eran consumidas por nuestros abuelos, como también la batata, las mafafas, el boré, diferentes especies de yucas, como la arracacha, las amarillas que tienen otros usos, sin dejar de cultivar la yuca chiroza que es tan buena y se consume mucho, además que le apunto mucho a los fríjoles, en ocasiones han habido momentos que tengo sembrados más o menos cuarenta varidades de este grano y tengo un área importante de café arábigo, que no puede faltar en nuestra región del Paisaje Cultural Cafetero. Todos estos productos son 100% naturales ya que no aplico ninguna clase de fungicidas, pesticidas o abonos que contengan algún tipo de veneno.

¿Cómo hacen para cultivar sin el uso de pesticidas y otros químicos?
Muy sencillo, realmente lo que permite que nuestra finca produzca es la simulación de un bosque, ¿quién ha visto alguna vez un bosque enfermo?, .... nunca, los bosques se equilibran porque hay mil o dos mil plantas diferentes asociadas, que es lo que conocemos como alelopatía, entonces llevamos esta experiencia del bosque a la agricultura, asociamos cilantro con tomates, con cebolla, con fríjoles, maíz, etc., de esta manera los insectos están dispersos y no atacan, ya que las plagas atacan a los monocultivos.

¿Todos estos cultivos los realiza en qué extensión de tierra?
Mi finca es una parcela relativamente pequeña, son solo dos hectáreas, pero creo que si está bien utilizada y bien sembrada es suficiente para alimentar una familia, o por lo menos para llevar muchas cosas a la olla, si tengo plátanos, yucas y ahuyama, pues ya uno tiene una sopa montada.

¿Qué le diría a los campesinos que tienen pequeñas parcelas como la suya?
Primero que todo hay que tener seguridad y soberanía alimentaria, tenemos que volver a recuperar la finca tradicional quindiana, llena de café, es muy importante pero asociado a muchos otros cultivos, los frijolitos, el maíz, los plátanos, el banano, toda esta variedad de productos que se dan tan fácil en el departamento del Quindío, y podemos decir que todo esto baja la preocupación de la gente por decir no tengo nada que llevar a la olla, y creo que cuando usted tiene estos productos, tiene de que comer.

Usted ha sido uno de los gestores de los mercados campesinos en el Quindío, ¿cómo ha sido esta experiencia?
Todo ha sido una construcción colectiva con otras personas, tenemos que algunos de ellos aún se sostienen y otros han querido emerger, tenemos uno muy importante que es el del Sena Galán, que se ha sostenido durante quince años. Este espacio es la opción campesina de poder ofrecer un artículo sano, ya que los productos que allí se comercializan no contienen venenos, por lo tanto podemos garantizar a nuestros compradores que el cilantro, la arracacha, la lechuga y otra cantidad de artículos más, son totalmente naturales, además que como no tenemos intermediarios, ya que quien le está vendiendo es directamente el productor, los costos compiten con los de cualquier plaza de mercado.

Raúl Tiberio Forero Cortés
LA CRÓNICA

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