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Ciencia y Tecnología / FEB 26 2017 / hace 2 años

Nuevos exoplanetas amplían el cosmos conocido

Un Sol, como el que nos ilumina todos los días, fue descubierto con astros que tienen agua y que posiblemente pueden albergar vida, por supuesto, no tan desarrollada como la nuestra.

Nuevos exoplanetas  amplían el cosmos conocido

Tan inocentes como los niños, somos todos ante la inmensidad del universo, ya que el nuevo descubrimiento demuestra que prácticamente no conocemos nada.

Hace más de dos mil años los griegos anunciaron la existencia de centenares de miles de soles como el nuestro y miles de planetas como la Tierra. En esa época no había telescopios que acercarán el más allá, como los que existen en la actualidad, pero personajes como Demócrito sabían observar el universo y tenían capacidad de pensar e imaginación.

Más recientemente, Giordano Bruno (1548-1600) fue quemado vivo por la iglesia católica porque también afirmaba, como los helenos, que el universo era muchísimo más grande que el percibido, además aseguraba que había más mundos con vida. 

En la actualidad, los astrofísicos nos enseñan que, en solo la Vía Láctea, la galaxia donde se ubica nuestro sistema solar con sus 8 planetas, hay unos 100 mil millones de estrellas y un número similar de galaxias, de las cuales se tiene información de unas pocas de ellas, pero cada año que pasa los científicos nos sorprenden con anuncios de nuevos descubrimientos que expanden el tamaño conocido del cosmos,

Así sucedió el pasado 22 de febrero, cuando la Nasa anunció que un equipo internacional de astrónomos, había descubierto un sistema solar con siete planetas similares a la Tierra. La noticia ha sido más sorprendente porque también expresa que en tres de ellos hay posibilidades de albergar vida. Se llaman exoplanetas porque están fuera del Sistema Solar. 

Trappist 1, una estrella acompañada de siete planetas
Los nuevos planetas están orbitando alrededor de Trappist-1, un Sol del tamaño de Júpiter que está en la constelación de Acuario y a 40 años luz –lo que recorre la luz en un año- de la Tierra. El descubrimiento tuvo dos etapas, y en la primera que se conoció el año pasado, se anunció el hallazgo de tres planetas y –ahora- apoyados en una nueva investigación, ratifican la existencia del trío de astros acompañados de otros cuatro. 

La seriedad del descubrimiento estuvo respaldada con la aceptación de una artículo publicado en la revista Nature, el mismo día del anuncio de la Nasa. El nuevo sistema solar es el primero en tener más planetas de un tamaño aproximado al de la Tierra, además podrían contener agua, condición esencial para que exista vida, según un comunicado del Observatorio Europeo Austral –ESO-. 

El nombre de la estrella responde al acrónimo de Telescopio Pequeño para Planetas en Tránsito y Planetesimales -Trappist- un sistema de dos observatorios robóticos de la universidad de Lieja –Bélgica- que está rastreando las 60 estrellas enanas frías más cercanas a la Tierra en busca del tránsito de planetas habitables. 
Este método de investigación calcula que por cada planeta que se consigue detectar, hay entre 20 y 100 veces más planetas que no lo hacen, explica Ignas Snellen, de la universidad de Leiden –Holanda-, en un comentario al artículo original publicado en Nature.

En 2016 se tuvo las primeras informaciones 
En febrero y marzo de 2016, usando el telescopio espacial Spitzer de la Nasa, los astrofísicos capturaron minúsculas fluctuaciones en la luz de la estrella Trappist-1, que se producen cuando los planetas pasan al frente de la estrella.   
Luego, los telescopios terrestres ubicados en Chile, Sudáfrica, Marruecos, EE UU y la isla de La Palma, en Canarias, España, dirigieron también sus lentes hacia esa estrella entre mayo y septiembre. Las observaciones confirmaron la existencia de seis planetas: Trappist-1 b, c, d, e, f, g, según su proximidad decreciente al astro y sugieren la existencia de un séptimo: h, aún no confirmado.

Los nuevos planetas parecen ser rocosos como la Tierra, Marte, Venus y Mercurio, aunque algunos podrían ser mucho menos densos. El nuevo sistema solar tiene un parecido a Júpiter y sus lunas heladas: Io, Europa, Ganímedes y Calisto, algunas de ellas también candidatas a albergar vida.

El planeta más cercano a Trappist-1, tarda un día en completar una órbita, y el más alejado, 12. Los tres primeros están demasiado cerca de la estrella, por lo que factiblemente, tienen climas demasiado ardientes como para que el agua no se evapore de su superficie, de acuerdo con los modelos climáticos usados por los astrónomos. 
Es posible que h, que tiene un tamaño más parecido al de Venus o Marte, sea un mundo helado por su lejanía a la estrella. Los tres planetas restantes están dentro de la llamada “zona habitable” y pueden albergar océanos, según el ESO.

Un sistema planetario del tamaño de la Tierra 
La importancia del descubrimiento se refleja en la expresión de Michael Gillon: “Es un sistema planetario alucinante, no solo porque haya tantos sino porque su tamaño es sorprendentemente similar al de la Tierra”. Él es investigador de la Universidad de Lieja -Bélgica- y autor principal del estudio. 

Guillerm Anglada-Escudé, astrónomo de Barcelona –España- e investigador de la universidad Queen Mary Londres, destacó que lo importante del descubrimiento es que puede permitir observar por primera vez la atmósfera de uno de esos planetas. Según él, se trata de un logro científico que bien vale un Nobel y uno de los pasos previos fundamentales en la búsqueda de vida fuera del Sistema Solar. El año pasado, Anglada-Escudé descubrió el exoplaneta del tamaño terrestre más cercano a la Tierra, a cuatro años luz.

También explicó que es posible que con el telescopio espacial Hubble, se pueda analizar si hay atmósfera en alguno de estos planetas, siendo bastante probable que el Telescopio Espacial James Webb, que se lanzará el próximo año, lo pueda confirmar. Además, Thomas Zurbuchen, investigador de la Nasa, afirmó: “La pregunta de si estamos solos en el universo se resolverá en las próximas décadas”. No será viajando, porque, al menos por ahora, para llegar allí con la tecnología actual necesitaríamos unos 300 mil años.   

El nuevo sistema solar descubierto, presenta armonía como todo el universo, es compacto y ordenado. Sus planetas se encuentran en un mismo plano, como sucede en nuestro Sistema Solar y orbitan generando una sinfonía periódica y el tiempo que tardan en completarlas puede expresarse en fracciones sencillas, por ejemplo 8/5 para los planetas c y b, o 5/3 para d y c. Cada planeta influye con su gravedad en la órbita del que tiene más cercano.

Por Diego Arias Serna (*)
Profesor-investigador universidad del Quindío
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