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General / AGO 18 2013 / Hace 5 Años

Para ser longevo hay que vivir en Génova

Génova, población del sur quindiano, enclavado en las estribaciones de la cordillera Central, con una temperatura promedio de 23 grados y fundada en la primera década de 1900, es hoy el remanso que alberga a más de 12.000 personas, y receptores de homenaje y reconocimientos especiales en este mes dedicado a quienes superan las edades promedio.
Para ser longevo hay que vivir en Génova

Alicia Giraldo.

Desde su fundación ha venido conformando lo que ya hoy es una vanguardia longeva con femeninos y masculinos exponentes, varios de los cuales ya superan el siglo de vivencia y quienes han ido guardando en sus recuerdos todo un pasar de historia y de emociones.

La población recuerda, como en los últimos días del pasado año se cumplieron las exequias de quien ostentara el máximo grado de longevidad en el municipio, Carlina Franco de García, nacida en el sector de Aures y quien falleciera a la edad de 111 años.

A veces recorrer el poblado en medio de días soleados, no es extraño encontrar en algunas viviendas o en la plaza principal a personas, hombres y mujeres, cuyo andar cansino denota el paso de los años, y al conversar con ellas es fácil ir encontrando un pasado de evocaciones que hace remembranza de un ayer que por igual se va confundiendo con los primeros años del poblado.


La matrona
Uno de los casos más nombrados, y que tiene su exponente femenina es el de Alicia Giraldo de Arbeláez, quien a sus 103 años de vida, con frecuencia es fácil verla en uno de los escaños de la plaza, frente a su casa situada en una de las cuadras del área central del municipio.

Para ella los recuerdos se mantienen casi claros en la mente, y recuerda entre risas, como siendo muy joven, sus padres la enviaron a otra población buscando con ello, alejarla del novio. Ello no se logró y al paso de unos pocos años contrajo nupcias con Liberio Arbeláez Gutiérrez, reconocido valor cívico y con quien conformó uno de los hogares que han sido estandartes en la población.

Con doña Alicia es fácil conversar de evocaciones y recuerdos, y en medio de comentarios va haciendo un recorrido que trae los primeros años del poblado, las jornadas cívicas para la construcción de la iglesia, escuelas y colegios. Retrotrae con facilidad esos primero años del Cuerpo de Bomberos, cuando su esposo Liberio se constituyó en abanderado de esa benemérita entidad.

Para esta matrona, una de las banderas del municipio, hoy su vida transcurre de manera tranquila en compañía de una de sus hijas y de otros descendientes que permanecen atentos a las necesidades propias de la vida actual.


Veteranos

En otro de los casos está Luis Alfonso Girón, cuya cédula de ciudadanía indica que nació el 14 de octubre de 1910, y quien mantuvo, de acuerdo con los que lo conocen, una activa participación en las labores del campo hasta hace unos años, cuando el peso de los años ya lo recluyó en casa de una hija, donde en medio de elucubraciones y de pasados perdidos en su mente igual ve el discurrir de los días.

Don Alfonso, hoy con escasa visión y dificultades en la memoria, no alcanza a coordinar el pensamiento, y aunque mantiene la reciedumbre de la voz, sus menciones parecen trasladarlo a épocas de niñez y juventud, donde las tareas campesinas fueron su actividad primaria.

La familia de don Alfonso, y de manera especial su hija Marina, vela día y noche por el estar de este patriarca, que puede considerarse como el más veterano de los lugareños en la Génova Quindío de hoy.

Jesús Arnoldo Botero Henao, nacido un discutido 31 de diciembre de 1917, parece acercarse a los 96 años de vida, y recluido en su vivienda cercana a la galería, ve pasar los días en compañía de su esposa y de alguno de sus nietos. Todavía conserva la lucidez de otros años, y con algunas menciones que le marcan la pauta va haciendo la evocación de diversos sucesos.

Nacido en Rionegro, Antioquia, en un hogar que conformaron sus padres Pablo Emilio y Rosa Elena, a más de los hermanos Arnulfo, Alonso, Humberto, Raúl, Lucila, Libia y Rosa Elena, desempeñó en la tierra natal variados oficios campesinos, y años después, en el marco de la juventud emprendió el recorrido desde su tierra natal para llegar a la tierra caldense de entonces, donde culminó su actividad dedicado a la peluquería y la barbería, lo que le facilitó el sustentó por más de treinta años y el conocimiento de la mayoría de las personas del poblado.

Su evocación en este último campo lo recuerda en compañía de Sebastián Agudelo y Alfonso Vélez, con quienes compartió la tarea de corte de cabello por muchos años.


Siguen más
En otros espacios, con unos años menos de los decanos de la longevidad aparecen otras personas, quienes por igual ya alcanzan una edad avanzada, y entre ellas es viable mencionar a María Cleofe Arias Dávila, una veterana de más de 90 años, oriunda de Nariño en Antioquia, desde donde emigrara con su hermana Rita en años ya lejanos y desde entonces residentes en esta población del sur quindiano, donde ahora está reducida en una cama a consecuencia de una reciente fractura de cadera que de seguro no la dejará caminar nunca más.

Los adultos mayores siguen siendo el faro en una población que encuentra en el ambiente la mejor oportunidad para prolongar su existencia, tal como lo hacen estos ejemplos de longevidad en Génova.


Por Luis Fernando Franco Ceballos

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