Miércoles, 22 May,2019
Curiosidades / MAR 08 2019 / hace 2 meses

Perú: sacrificio masivo de niños y llamas fue para mitigar el Fenómeno del Niño

Luego de arduos trabajos de excavación durante cinco años, los restos fueron hallados en un sitio arqueológico llamado Huanchaquito-Las Llamas.

Perú: sacrificio masivo de niños y llamas fue para mitigar el Fenómeno del Niño

El año pasado se desenterraron más de 137 restos de niños, tres adultos y 200 llamas en la costa norte de Perú, lo cual fue calificado como la mayor evidencia de sacrificio masivo de niños en todo el mundo, según un informe de National Geographic. En ese momento se desconocían las razones de estas muertes, pero hoy se cree que fueron en respuesta a un evento climático desastroso: El Niño, según un estudio publicado en PLOS ONE. (En contexto: Desenterrados en Perú 137 cuerpos del que podría ser el mayor sacrificio ritual de niños del mundo).

Luego de arduos trabajos de excavación durante cinco años, los restos fueron hallados en un sitio arqueológico llamado Huanchaquito-Las Llamas —HLL— en la provincia de Trujillo a 2 millas de Chan Chan, la capital del Estado de Chimú . Hace unos meses, el mismo equipo encontró otros 132 restos de niños y 260 llamas jóvenes que pertenecieron a la misma civilización.


Mapa de Huanchaquito-Las Llamas, Valle de Moche, donde se encontraron los restos / PLOS ONE
 

El sacrificio de niños más grande del mundo

Durante las excavaciones iniciales encontraron 43 niños y 74 camélidos, pero "las excavaciones en 2014 y 2016 triplicaron efectivamente el número de víctimas”, explican los investigadores. En total hallaron 140 restos humanos —137 niños y 3 adultos— y 200 camélidos.

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Los cuerpos se encontraban mirando hacia la costa; algunos fueron envueltos en tela, otros tenían tocados de algodón y unos portaban marcas de un pigmento rojo a base de cinabrio. Por su parte, las llamas fueron enterradas mirando hacia las montañas de los Andes.

Los restos poseían cortes, particularmente en el esternón y el hueso de la costilla, que sugieren que sus tórax fueron abiertos. Se cree que “la extracción del corazón es una motivación probable”, afirma Gabriel Prieto, investigador principal del estudio y arqueólogo de la Universidad Nacional de Trujillo, Perú.

 

El análisis de radiocarbono ubica al sacrificio en el año 1450 dC en una extensión de 700 metros cuadrados. Además, el análisis de las partes óseas indica que, los infantes tenían entre 5 y 14 años y las llamas tenían menos de 18 meses de edad.

Además, un análisis de isótopos de carbono y nitrógeno demostró que los niños provenían de diferentes regiones y grupos del Estado de Chimú. Incluso algunos de ellos habían experimentado deformaciones craneales.

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¿Qué motivó el sacrificio?

Al analizar el entierro, encontraron una capa gruesa de lodo preservada sobre la arena que cubría a las víctimas. Ello sería la prueba de que el sacrificio ocurrió poco después de una fuerte lluvia e inundaciones, lo cual es inusual en una región árida con precipitaciones insignificantes en condiciones normales.

En esa misma capa de barro, los científicos encontraron huellas conservadas de adultos con sandalias y niños descalzos. Además las pisadas muestran que las llamas fueron arrastradas hasta el lugar.

Prieto escribe que “la ofrenda masiva de niños y camélidos puede haber sido un intento de apaciguar a los dioses y mitigar los efectos de un gran fenómenos de El Niño”. Dicho fenómeno climático ocasiona inundaciones costeras y elevadas temperaturas del mar, las cuales interrumpen la cadena alimentaria marina en el norte y centro de Perú.

Además, se cree que puede haber sido ordenado por autoridades del lugar al considerar a los infantes como seres inocentes y por ende un regalo apropiado para los dioses. “El Niño de ese año pudo haber llevado a los líderes de Chimú a ordenar el sacrificio”, afirma John Verano, colaborador del estudio y profesor en el Departamento de Antropología de la Universidad de Tulane en Nueva Orleans.

Los restos ahora están guardados por el Ministerio de Cultura de Perú, y los investigadores han enviado permisos para que puedan continuar estudiándolos.
 

Adrian Díaz
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma


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