Domingo, 16 Jun,2019
En profundidad / MAR 24 2019 / hace 2 meses

Por primera vez, una mujer gana Nobel de Matemáticas

“Comprender las cosas que nos rodean es la mejor preparación para comprender las cosas que hay más allá”. Hipatía (350 - 415), la primera científica asesinada brutalmente. 

Por primera vez, una mujer gana Nobel de Matemáticas

Karen Keskulla Uhlenbeck, premio Abel o Nobel de Matemáticas. Conocida como la primera mujer que recibe este galardón, desde el 2002 que se empezó a entregar.

Cuando nos movemos por los pasillos de un departamento de matemáticas o física de las universidades, lo común es observar que la población estudiantil en su mayoría son hombres y una que otra mujer. Esa situación por lo general ha predominado, aunque por fortuna ha cambiado en las últimas décadas.

¿Por qué tradicionalmente esa ‘apatía’ de ellas por estudiar dichas áreas del conocimiento? La historia nos enseña que ha habido una actitud machista, y que la discriminación de las mujeres para acceder a su formación académica fue dominante hasta mediados del siglo XX y, por fortuna, ha habido cambios, aunque todavía hay exclusión. ¿Qué puede pensar una niña o adolescente cuando se entera de que ha habido pocas mujeres que se destacan en ciencias? Posiblemente que no tienen condiciones o actitudes mentales para ello.

Así que es evidente que no pueda haber un número amplio que se hubiesen destacado en ciencias naturales y matemáticas. Por eso no es gratuito que los Premios Nobel en su mayoría sea concedido a los hombres y si se agrega el hecho de que se han cometido injusticias con ellas en algunos casos, entonces  las cifras ocultan aún más a las damas. Desde 1901 –fecha de la primera edición— hasta 2018, solo 51 han sido premiadas en las diferentes categorías, mientras que los varones han sido galardonados en 844 veces, aclarando que en ciencias naturales el número apenas es de unas 20 laureadas.

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Con otro premio, el de matemáticas, ha pasado lo mismo. Desde que se empezó a entregar en 2002, solo una ha sido laureada. Hace pocos días el mundo académico recibió la noticia de que la científica Karen Keskulla Uhlenbeck fue galardonada con el Premio Abel, equivalente a los otros Nobel y por ello también se le conoce como el Nobel de Matemáticas. 


Una mujer se adorna con fórmulas

El 19 de marzo, la Academia Noruega de Ciencias y Letras, anunció que Keskulla Uhlenbeck, por “sus logros pioneros en ecuaciones diferenciales parciales geométricas, teoría de gauge y sistemas integrables, y por el impacto fundamental de su trabajo en el análisis, la geometría y la física matemática”, recibía el Premio Abel. Sus estudios han sentado las bases para modelos geométricos contemporáneos en matemáticas y física.

“Karen Uhlenbeck recibe este premio por su trabajo fundamental en el análisis geométrico y la teoría de gauge, que ha cambiado drásticamente el panorama matemático. Sus teorías han revolucionado nuestra comprensión de las superficies mínimas, como las formadas por pompas de jabón, y problemas de minimización más generales en dimensiones más altas”, expresó Hans Munthe-Kaas, presidente del Comité Abel.

Un miembro de la Royal Society, Jim Al-Khalili, manifestó: “El reconocimiento de los logros de Uhlenbeck debería haber sido mucho mayor, ya que su trabajo ha llevado a algunos de los avances más importantes en matemáticas en los últimos 40 años”.

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Existe otro premio para los excelentes matemáticos, el conocido como Medalla Fields, que también es considerado un Nobel. Se concede a matemáticos menores de 40 años y viene otorgándose desde 1936, cada cuatro años. En 2014 el premio se concedió por primera vez a una mujer, fue la iraní Maryam Mirzakhani, quien falleció en 2017. La distinción la viene adjudicando la Unión Matemática Internacional.


La Nobel promueve a la mujer

¿Pero quién es la Nobel de Matemática 2019? Uhlenbeck nació en Cleveland-Ohio, EE.UU. en 1942 y fue profesora en la universidad de Texas en Austin. En la actualidad es visitante senior en la universidad de Princeton y en el Instituto de Estudios Avanzados, donde ha sido una de las fundadoras del Instituto de Matemáticas de Park City, cuyo objetivo es educar a jóvenes investigadores y promover el intercambio de conocimiento que permita enfrentar a los desafíos de las matemáticas.

Su preocupación va más allá de lo científico, pues lucha contra la discriminación de la mujer en la otorgación de los Nobel, siendo una firme defensora de la igualdad de género, tanto en matemáticas como en la ciencia en general. Por eso es, asimismo, cofundadora del Programa de Mujeres y Matemáticas, WAM, creado en 1993 para incorporarlas y educarlas a que lideren la investigación en matemáticas en todas las etapas de sus carreras académicas.

Así que Uhlenbeck ha sabido invertir bien su tiempo, legando al mundo toda su capacidad mental, aportando nuevas visiones de las matemáticas y la física, además, organizando a las mujeres para que luchen por los mismos derechos que tienen los hombres y orientándolas en los nuevos temas de tan importante área del conocimiento.    

¿Cuál es el origen del Premio Abel? Es un galardón que otorga cada año el rey de Noruega a un matemático destacado.  Se creó en 2002, año del bicentenario del matemático noruego Niels Henrik Abel —1802-1829—, quien había fallecido muy joven de una tuberculosis. El primero en recibirlo en 2003, fue el francés Jean-Pierre Serre, por sus contribuciones en la conformación de la forma moderna de muchas partes de las matemáticas, tales como la topología, la geometría algebraica y la teoría de números. 

Pero la historia de este premio va más allá del 2002, remontándose a 1897 cuando Sophus Lie —1842-1899— propuso este galardón cuando se enteró de que Alfred Nobel no incluyó el Nobel de Matemáticas, entonces el rey Óscar II accedió a financiar este premio en honor de Abel. Luego los matemáticos Ludwing Sylow —1832-1918— y Carl Størmer —1874-1957— organizaron los estatutos y las normas del premio. Sin embargo, la disolución de la Unión entre Suecia y Noruega en 1905, obstaculizó este primer intento de crearlo. 


La mujer puede llegar muy alto en matemáticas, si se sube a la escalera de la constancia, no se arredra ante las dificultades, ni se deja avasallar de algunos hombres. 
 

Abel, despreciado inicialmente 

Por otra parte, Abel fue un matemático cuyo primer trabajo importante consistió en demostrar la imposibilidad de resolver las ecuaciones de quinto grado usando raíces. Esta fue su primera investigación publicada en 1824. Estando en Alemania, de Berlín se trasladó Friburgo en donde llevó a cabo su brillante investigación sobre la teoría de las funciones, en la que estudió sobre todo la elíptica y la hiperelíptica e introduciendo un nuevo tipo de funciones que hoy se conocen como funciones abelianas, las que estudió con profundidad.

Continuando con su periplo, en 1826 viajó a París en donde estuvo unos diez meses conociendo a los matemáticos franceses más importantes, aunque ni él ni su trabajo, poco conocido, fueron valorados. A ello contribuyó también su modestia, que lo llevó a no publicar los resultados de sus investigaciones.

La temprana muerte de este genio de las matemáticas, terminó con su brillante y prometedora carrera. Sus investigaciones ilustraron algunos de los aspectos más oscuros del análisis y abrieron nuevos campos de estudio, posibilitando numerosas ramificaciones en el conocimiento matemático y alcanzando un notable progreso. El adjetivo abeliano, popularizado en los escritos matemáticos deriva de su nombre.

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La calidad del profesor, secreto para motivar

Merece mención aparte el ambiente que le tocó vivir a Abel en sus primeros años escolares. Iniciando sus estudios mostraba una actitud de indiferente y mediocre y las matemáticas, parece ser, le despertaron poco entusiasmo. Pero una situación inesperada a raíz de la muerte de un condiscípulo por los malos tratos de un maestro, que se excedía con sus castigos corporales a sus estudiantes, llevó a que ese brutal profesor fuese relevado por un joven matemático más competente que aquel que solo sabía castigar, y todo cambió para el futuro de Abel. 

Bernt Holmboe —1795-1850— fue el docente que reemplazó al que maltrataba. Incentivó a sus alumnos a resolver por sí mismos problemas de álgebra y de geometría, escogiendo pronto algunos especiales para Abel, porque su avance así lo exigía. Desde ese momento la joven estudiante se consagra a las matemáticas con inmensa pasión, adquiriendo velozmente un pleno conocimiento de las matemáticas elementales. 

Pero Holmboe acelera el proceso de formación del novel matemático. Abel se familiarizó con resultados superiores conocidos en su época, como las obras de Leonhard. Euler —1707-1783— sobre el cálculo de Newton —1642-1727—, de Joseph-Louis Lagrange —1736-1813— y otros grandes maestros. Investigó por su cuenta y años más tarde al inquirirle cómo se situó tan rápido en primera fila, replicó: “estudiando a los maestros, no a sus discípulos”. 

La experiencia de vida de Abel nos enseña dos cosas que permiten el triunfo de los estudiantes: excelentes profesores comprometidos con su quehacer académico y estudiantes dispuestos a avanzar a partir del impulso inicial que les da el docente. Esa es la fórmula mágica que garantiza el éxito del acto pedagógico. 


Diego Arias Serna (*)
*Profesor-investigador universidad del Quindío
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