Miércoles, 19 Sep,2018

General / ENE 15 2017 / Hace 1 Año

Protesta de las mujeres quindianas vinculadas al café en la década del 20

El auge del cultivo del café, en la segunda década del siglo XX,  propició la vinculación de las mujeres de esta región como escogedoras en las trilladoras, creando un nuevo grupo social en el país, una modalidad de asalariadas nunca vista en los centros urbanos: las seleccionadoras o escogedoras de café. 

Protesta de las mujeres quindianas vinculadas al café en la década del 20

Las s mujeres más vulnerables de la escala social de la región del Quindío, tenían conciencia política, eran económicamente productivas, fueron pioneras y participaron activamente del movimiento popular, sindical y cívico-urbano en movilizaciones

Aun cuando la mayor parte de las obreras de las trilladoras residían en los centros urbanos, en general hacían parte de la masa de campesinos migrantes atraída por las promesas de prosperidad económica generada por la industria cafetera. Ellas conformaban un grupo heterogéneo: adolescentes, ancianas, madres de familia, madres solteras, huérfanas y viudas por la violencia, exprostitutas y prostitutas ocasionales, sometidas a largas jornadas de trabajo y bajos salarios, no solo para ellas, sino también para otros trabajadores, lo cual originó más protestas  en 1923, 1924 y en 1927.

El joven movimiento campesino cafetalero de los años veinte del siglo pasado, fue inspirado en las fuentes doctrinales de las incipientes formaciones socialistas de la época. La presencia agitacional de María Cano en las fincas y haciendas del Viejo Caldas y en las zonas cafeteras del Tolima, despertaba el mismo entusiasmo que su pequeña figura generaba en los cafetales de su natal tierra antioqueña.


María Cano en Armenia

La protesta de las mujeres escogedoras de café, fue uno de los primeros movimientos sociales que se produce en esta región. Esta  protesta contó  en Armenia con la presencia de   María Cano, líder del Partido Socialista Revolucionario, agitadora socialista que acompañó el surgimiento de organizaciones sindicales y fue co-creadora de la primera Central Única de Trabajadores de Colombia, quien con María Quiceno y Braulio Botero, comerciante y dirigente cívico liberal, marcharon para defender los derechos de las escogedoras de café, al lado de las lavanderas, los lustrabotas y los peones y sobre todo para defenderse de los atropellos del gobierno de  Caldas.
Durante esos años, las mujeres más vulnerables de la escala social de la región del Quindío, tenían conciencia política, eran económicamente productivas,  fueron pioneras y participaron activamente del movimiento popular, sindical y cívico-urbano  en movilizaciones sociales de la época.

La década del 30 al 40 fue decisiva para las mujeres, con el regreso al poder del partido Liberal, tras 44 años de hegemonía conservadora, la izquierda incipiente entendió el reformismo de López Pumarejo y la coincidencia con la gran crisis del capitalismo mundial para impulsar los sindicatos  agrarios y las asociaciones campesinas, en ese contexto floreció más el movimiento de las escogedoras de café, conformado por mujeres pobres que no alcanzaban a ganarse ni siquiera la mitad de lo que
se ganaba un hombre asalariado urbano, la mayoría ganaba entre la mitad y dos terceras partes de dicho salario.


La huelga de las escogedoras en las trilladoras

En 1935 estalla nuevamente la huelga de las escogedores que protestaban por las largas jornadas laborales, la compensación por accidentes laborales y el alza salarial, el epicentro de las manifestaciones era Pereira, mientras se sentaban a negociar, con la misma “beligerancia y radicalización” las escogedoras del Quindío desarrollaban sus protestas, las de la trilladora La Libertad de Montenegro a la cabeza. Fuertemente controlado por Propiedad de la firma gringa Gibsone, con sede en Girardot- Cundinamarca.

La huelga fue reprimida por el coronel Carlos Barrera Uribe, gobernante de la época. “La huelga de Montenegro culminó con un choque sangriento y dos muertos (…), 5 heridos a bala (…) 17 individuos detenidos e incomunicados”, señaló La Patria en primera página el 10 de marzo de 1935.

Una de las escogedoras de Montenegro testimonió tiempo después que: “Trabajaba en la trilladora de Jesús Marulanda desde 1933 (…) como la situación del trabajo era muy dura acordamos las escogedoras presentar un papel con las solicitudes. Éramos 37 trabajadoras muy jóvenes. Como él (patrón) se negó a estudiar el pliego, declaramos la huelga. De Armenia enviaron al camarada Jaime Cuellar (…) y nos auxiliaron varios artesanos de Montenegro que eran comunistas. Cuando la Policía iba a sacar el café nosotras las mujeres y los compañeros los enfrentamos a piedras y un zapatero rompió algunos costales. La Policía abrió fuego y dos de los camaradas (…) cayeron muertos y otros heridos. Luego se acordó que nos dispersáramos y logramos que Cuellar huyera porque de seguro lo hubieran matado”.

Hubo huelgas similares en 1936 y en 1937, impulsadas por las mujeres, consideradas como el movimiento sindical más importante de la historia laboral latinoamericana.


Feminismo incipiente

Los años 30 fueron decisivos para lograr la participación social y política real de la mujer, en ellos se crearon las primeras organizaciones de mujeres que ejercían presión por el movimiento sufragista y por primera vez se logra no solamente la aprobación de las capitulaciones matrimoniales, sino  también  derecho de la mujer casada a manejar sus bienes y la igualdad de oportunidades al obligar desde el gobierno liberal de Olaya Herrera en 1932 a los colegios femeninos a expedir diplomas de bachiller, mientras que 1933 se logra mediante el Decreto 1972, el acceso a la educación universitaria. 

En ese año, se realiza en Colombia el IV Congreso Internacional Femenino de la Liga Internacional de Mujeres Ibéricas e Hispanoamericanas al cual asisten 72 delegadas por los gobernadores de 14 departamentos y representantes de organizaciones de mujeres, en representación de la región del Quindío, asiste Etelvina López y López, la primera rectora del Colegio Oficial de Señoritas de Armenia, egresada de la Escuela Normal de Institutoras del Estado de Antioquia y miembro del Centro Feminil de Acción Social de Colombia, dirigida por Georgina Fletcher  y una asidua columnista de la revista Letras y Encajes, López, presentó una de las ponencias más aplaudidas titulada: “ La educación de la mujer como el problema más trascendental para la prosperidad de las naciones y la grandeza de la humanidad “  ampliamente reseñada en el Diario El Espectador de la época.

En ella, cuestionaba la discriminación de la cual habían sido objeto las mujeres desde las épocas de los  griegos y la era cristiana y su necesidad de permitir su acceso a la educación, a fin de lograr el progreso de la sociedad.
Lo que se conoció como la república liberal, el periodo de 1930 a 1946 marcaron un hito en la historia de las mujeres colombianas, ese primer evento académico, patrocinado por la Cámara de Representantes contó  con el apoyo de Jorge Eliécer Gaitán en su calidad de Representante a la Cámara, evento  en el que por primera vez las mujeres hablaron con seguridad sobre la desigualdad entre hombres y mujeres y la necesidad de incorporar leyes a la legislación colombiana, que permitieran el avance social y político de las mujeres.
 

La líder Agripina Restrepo

La región del Quindío, para esos años, ya contaba con mujeres intelectuales, que se habían desempeñado como maestras en las instituciones educativas, eran periodistas, escritoras y columnistas en periódicos regionales y en revistas nacionales  y fueron ellas las primeras en reclamar los derechos de las mujeres. Otra de esas mujeres  notables, fue Agripina Restrepo de Norris,  nacida en Manizales en el año de 1907. Estudió en la Normal de Señorita de Manizales. Trabajó en la redacción del periódico El Diario, de Pereira. En la Voz de Caldas. En Calarcá estuvo de maestra. Sus escritos aparecieron en el periódico El Tiempo, y la revista Cromos, hizo publicaciones con gran acento feminista, fundó y dirigió en 1932 la revista literaria Numen, fue subdirectora de la Normal de Señorita de Manizales, en 1932, Visitadora Rural de Educación, en 1939. Vice presidenta de la Junta Coordinadora Nacional de la Unión de Ciudadanas de Colombia. Fue simpatizante del partido Conservador y miembro del Centro Feminil Colombiano, dirigido por Georgina Flecther. Agripina además de intelectual se distinguió por sus acciones cívico políticas y como activista de la autonomía política que reclamaba el departamento del Quindío.

 

Por Betty Martínez Salazar


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