Los quistes ováricos son una condición benigna, caracterizada por ser un globo cerrado, con líquido o material semisólido en su interior, que se desarrolla en el ovario.
El hallazgo de este es un hecho frecuente en la práctica clínica; y la gran mayoría son benignos; al igual que pueden hacer su aparición a cualquier edad, generalmente se dan en mujeres en edad fértil e incluso antes del nacimiento en el feto; de las características que presente el quiste, así puede ser considerado inofensivo o significar peligro.
“El origen de estos sacos se explica porque debido a los estímulos hormonales, el folículo ovárico va creciendo hasta que a mediados del ciclo menstrual se rompe para permitir la salida del óvulo, lo que se conoce como ovulación; sin embargo, con frecuencia no se dan las condiciones y el folículo no se rompe, sino que se mantiene intacto y continúa creciendo, lo que da lugar al origen o formación del quiste”, explicó el ginecólogo de la clínica del Café, Franklin Espitia de la Hoz.
Es por esta razón, que la aparición de uno en una mujer que menstrúa –principalmente en edad fértil- , es mucho menos preocupante que la presencia de uno en una niña o en una mujer que está en la menopausia.
Lo usual es que cuando el médico detecta el problema, se debe realizar una ecografía, ya que ésta proporciona datos de valor diagnóstico, pudiendo sugerir si se trata de una lesión benigna o maligna, permitiendo orientar el enfoque: si hay que tratarlo o no o que otra vía de acción se debe seguir”, aseguró el ginecólogo.
Tipos
Los quistes ováricos se pueden desarrollar por un sinnúmero de razones y oscilan desde ser completamente inofensivos hasta poner en peligro la vida.
“Dentro de los más comunes que se pueden llegar a presentar en las mujeres están:
-Cystadenomas: Son los que se desarrollan fuera del ovario, causando dolor si son particularmente grandes.
Quistes dermoides: Son los que también pueden desarrollar cabello, dientes y una variedad de otros tejidos, causando dolor si son particularmente grandes.
-Funcionales: Llenos de óvulos que se desarrollan durante la menstruación y desaparecen una vez que estos son liberados.
-Endometriomas: Crecen dentro o fuera del útero, causando dolor si son de gran tamaño.
-Ovarios poliquísticos: Quistes llenos de óvulos que no son liberados y, que en cambio, siguen creciendo, es clave que las mujeres que presenten síntomas de dolor o malestar en la parte baja del abdomen, acudan a una valoración médica inmediata”, aseveró Espitia de la Hoz.
El especialista puntualizó que cuando se trata de un quiste simple que no tiene características específicas como divisiones en su interior, que este libre de estructuras internas, que este en un solo lado, no mayor de 6 cm; en una mujer en edad reproductiva y que no presente otras complicaciones que impliquen una intervención quirúrgica, se puede llegar a tratar con otro tipo de tratamiento menos invasivo.
Síntomas
Estos están determinados de acuerdo con el tipo de quiste que se tenga. Sin embargo, algunos casos son asintomáticos, lo que significa que están ahí sin causar síntomas notorios.
“Algunas mujeres manifiestan tener la espalda adolorida (en especial la espalda baja) y la parte superior de las piernas, sensibilidad en los senos, ciclos menstruales irregulares, náusea o vómito, relaciones sexuales dolorosas, presión o dolor en el abdomen, presión o dolor en la vejiga o el recto, problemas al orinar y aumento de peso, todas deben tener en cuenta que los síntomas de quiste ovárico son bastante genéricos y que también pueden asociarse a la presencia de otras condiciones, como la endometriosis, el embarazo ectópico, o la enfermedad inflamatoria pélvica. Como resultado, la consulta con su médico es importante para obtener un diagnóstico oficial de este problema”, indicó el galeno.
En casos más serios los síntomas incluyen vértigo, fatiga, dolor abdominal severo, falta de aliento y respiración rápida así como vómito en exceso.
“Debido a que los quistes ováricos causan, si acaso, síntomas genéricos, la mayoría, son diagnosticados durante la prueba anual de Papanicolau de la mujer. En esta revisión de rutina, el ginecólogo palpa los ovarios para detectar si existe alguna inflamación en estos, si el resultado es positivo, es posible que ordene que se practique una ecografía, Este examen señala detalladamente la forma, el tamaño y la ubicación del quiste. Del mismo modo, puede poner de relieve si el quiste es sólido, lleno de líquido o compuesto por alguna mezcla de ambos, así como las características de su estructura y si esta afectando otro órgano como la vejiga”, puntualizó Espitia de la Hoz.
Una vez se ha localizado, los médicos realizan pruebas de sangre rutinarias para evaluar si el quiste es o no canceroso. Si los resultados de las pruebas presentan cantidades anormalmente altas de la proteína CA-125, es probable que la mujer se encuentre en alguna fase de cáncer ovárico.
“Si se demuestra que se trata de quistes benignos, el manejo médico es la elección –bajo ciertas premisas-; y el tratamiento hormonal, mediante el uso de anticonceptivos orales, por un corto período, son la primera opción; aunque es claro, que en algunos casos, estas pastillas podrían no tener beneficios; se recomienda dar un compas de espera durante varios ciclos.
Si los quistes persisten, se indicará entonces el tratamiento quirúrgico; y habrá que recurrir a una laparotomía exploratoria o a la cirugía laparoscópica, que son procedimientos relativamente sencillos y que ocasionan un mínimo de molestias a las pacientes, y si mejora su calidad de vida”, concluyó el ginecólogo.
Por: Yaqueline Hurtado Domínguez.