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En profundidad / OCT 04 2018 / hace 10 meses

Recordando al Cacique Ancízar López López, parte II

María Teresa López, hija del dirigente liberal, lo describió como un hombre muy reservado.

 

Recordando al Cacique Ancízar López López, parte II

María Teresa López, hija del dirigente liberal, lo recuerda como un hombre alegre, tímido y muy rumbero. Aunque hablaba en público y daba conferencias, eso solo era parte de su persona laboral. (En contexto: Recordando al Cacique Ancízar López López, parte II)

 

“Había que conversar con él por un tiempo para que tomara confianza, pero al principio era muy reservado. Mantenía a toda hora pensando y maquinando. Siempre estaba pendiente de las noticias del mundo entero. Hablaba de lo que pasó en Rusia, en Australia, en Génova. De todo se enteraba. Todo el tiempo tenía mil cosas diferentes en la cabeza”.

También aseveró que en su infancia, su padre no pasaba mucho tiempo en casa, siempre estaba afuera. Todos los días desde las seis de la mañana había gente tocando la puerta de su casa para hablar con él.

Siempre estuvo pendiente de sus hijos. Cuando todos los hermanos López cursaban sus estudios universitarios en Bogotá, Ancízar vivía con ellos, pues trabajaba en el Congreso.

La hija del dirigente aseveró que él tenía una buena amistad con el también parlamentario Silvio Ceballos. Siendo ambos senadores, iban a la capital y regresaban juntos. Su relación no se vio afectada por las diferencias políticas que existían entre ellos.

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“Todos los días de su vida hizo compaña”

“Mi papá todos los días de su vida hizo compaña. Cada ocho días iba a un pueblo distinto, a visitar a sus líderes. Si tenía libre una tarde se iba para un barrio, hacía visita, conversaba, venía la señora, el viejito, con todo el mundo tenía que ver”.

María Teresa piensa que por ese tipo de cosas es que su padre fue considerado un buen político y que de ahí nace la gran recordación que se tiene de él.

“Mucha gente que yo me encuentro ahora me dice, yo terminé la carrera por su papá, yo soy pensionado por su papá, a mí me sostuvieron en Empresas Públicas por su papá, y logré darle estudios a mis hijos. O yo estudié con los cuadernos que regalaba su papá. Cuando fue gobernador se crearon muchas cosas que no había en la región. Siempre luchó por la educación, creo que ese fue su principal legado. En esa época los colegios rurales no tenían bachillerato, él gestionó su inclusión por medio de convenios del gobierno con los comités de cafeteros”.

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Atendía a todo el que lo solicitara

Julia Rosa Montes fue la primera secretaria de la fundación Ancízar López López. Trabajó por muchos años junto al líder liberal. Hizo parte de las juventudes liberales desde que tenía 16 años. Empezó a trabajar con él en la fundación Provivienda Popular como secretaria. Se encargaba de manejar su agenda política y de coordinar el proyecto de las viviendas por autoconstrucción.

“Trabajé con él desde 1976. Después pasé a revisora administrativa de la Cooperativa de Caficultores, de ahí pase a trabajar al hospital como tesorera, luego fui la directora financiera y ahí me pensioné”.

Julia rememora a una persona diligente y sumamente aproximable: “Para todos estaba abierto, atendía a todas las personas que lo solicitaban. Así al más humilde como al de cargos importantes. A todos les brindaba tiempo”.

Recuerda también a un incasable trabajador que los fines de semana a las seis de la mañana ya estaba con las personas que iban trabajar en la autoconstrucción. “Laboré al lado de él hasta que lo secuestraron”.

Ancízar ayudó a Julia a conseguir una beca para el bachillerato y posteriormente otra para su carrera universitaria, “él quería que yo estudiara derecho. Yo no quise porque no era buena para memorizar. Me gradué en contaduría”.

“Él era como un padre. Me preguntaba por mis exámenes. En la carrera veíamos unas partes jurídicas y él me explicaba. Eso me ayudaba mucho, pues conocía la historia de la ley, tenía conocimiento de causa”.

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La creación de dos barrios

Herney Ortiz es un habitante del barrio Alfonso López Pumarejo de Armenia. Conoció a Ancízar en 1972.

Ortiz solía ser presidente del comité Liberal del sector donde habita. Solía participar en las elecciones de la época haciendo campaña en todo el departamento. Participó junto al Cacique en la creación de dos barrios, el Alfonso López Pumarejo y el 25 de Mayo.

Los dos vecindarios emergieron por autoconstrucción. Las mismas personas que después residirían en ellos construyeron la infraestructura, cavaron zanjas para el drenaje y erigieron columnas, todo con recursos que gestionaba López López.

La construcción del Alfonso López Pumarejo duro 7 años. “Él venía a muchos eventos del barrio. Se hacían festivales y él patrocinaba todo. El hombre era muy humanitario, se apersonaba mucho de los problemas de los pobres. Ya en las campañas, sí repartía, como todos los políticos, su mercado y todo eso”, aseguró Ortiz.

“Aquí en el barrio él era el Cacique, era la fuerza mayor. Siempre que se lanzaba al Senado, a la asamblea o a lo que fuera, el hombre pasaba de tiro largo con los votos aquí en el barrio”.

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La fundación

Julia Montes fue miembro desde 1976 de la fundación Francisco de Paula Santander como contadora de la junta. Esa era la fundación Ancízar López López en ese entonces. Allí se enseñaba alfarería, a bordar, a coser, peluquería, panadería, mecánica, entre otras labores. “Él quiso de esa forma llegarle a la gente que no tenía acceso a una universidad, dando capacitaciones de cómo poder subsistir con recursos propios”.

Hoy la fundación es una institución de educación para el trabajo del desarrollo humano, tiene programas técnicos como auxiliar en enfermería, auxiliar en servicios farmacéuticos, auxiliar en salud pública y auxiliar en veterinaria y zootecnia.

La institución tiene aproximadamente 48 años, empezó con programas de educación no formal. A partir de la constitución de 1991 estuvo bajo un proceso de reingeniería y comenzaron los programas técnicos.

Después de su retiro de los cargos públicos, Ancízar siguió en frente de la fundación. Desde allí actuó como un consejero para los políticos nuevos, así lo recordó su hija María Teresa: “Venían y le preguntaban sin importar el partido político del que fueran, él era amigo de todos”.

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Amigo de un ciudadano del común

“El tipo siempre estaba pensando en el beneficio de los demás, en parte obviamente porque era político”, aseguró Yenny Cardona, residente del barrio Alfonso López Pumarejo, quien lo conoció cuando era una niña. Su padre, Ramón Elías Cardona, fue muy cercano al político quindiano. Ella recuerda a López como un hombre de poco hablar pero muy cordial.

“Se hicieron muy buenos amigos a pesar de las diferencias que había entre los dos. Él era un tipo muy ilustrado y mi padre un tipo del común y corriente. Se hacían compañía, por ejemplo, cuando López iba para la finca, siempre arrimaba por mi papá”.

La casa en la que vive la obtuvo por la gestión de Ancízar, quien logró ubicar a Ramón en un trabajo en las Empresas Públicas, aún cuando ya se encontraba en una edad avanzada, en la que según Yenny, a las personas normalmente las sacaban de esa institución.

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“Mi papá era muy gracioso, era de esos viejos paisas que trovaba y era dicharachero. Le hacía la vida más amena a Ancízar, porque él era muy parco. De hecho, muchos 24 y 31 de diciembre, mi padre no celebraba con nosotros sino con él”.

“Mi padre lo quería, lo admiraba y lo respetaba mucho. Él siempre incitó a mi papá a que nos diera estudio, le decía que a los hijos no se les deja más herencia. Se veían cada ocho días”.

Yenny relató la historia de cómo se conocieron, reza así: Ramón Elías, sin trabajo y a petición de su esposa, quien le recomendó acercarse a algún político para resolver su situación, fue a la casa Liberal, donde hoy está la escuela de enfermería Francisco de Paula Santander. Siendo un hombre muy hablantinoso, “que no cargaba vergüenza”, se puso a gritar frases políticas del estilo de ¡viva el partido Liberal!. Ancízar, con un tipo de personalidad opuesta, “le clavó el ojo enseguida”, tomando interés en su fervorosa manera de expresarse. El Cacique le aconsejó que siguiera asistiendo a las reuniones.

“Y como mi papá era tan simpático y agradable, Ancízar un día lo invitó a que lo acompañara a la finca. Desde ahí formaron una amistad que perduró incluso después del secuestro”.

La mujer contó que en un momento, cuando la familia de López habló con los secuestradores por teléfono, los hijos de este pidieron como prueba de supervivencia que les dijeran cómo era que Ramón se refería a ellos, una pregunta que solo el Cacique podía contestar. La respuesta era ‘juventud’.

Para Ramón el secuestro fue mortal. Nunca logró recuperarse. “Ancízar era muy especial con nosotros. Cada que iba de pueblo en pueblo le decía a mi papá que nos llevara. Era muy bonito, para nosotros era como un paseo de olla salir el día de las elecciones a ayudar a repartir la comida a la gente que trabajaba con él”.

“Vea cómo son las coincidencias, o mejo, las ‘diosidencias’ ”, dijo Yenny cuando contó que el día del secuestro, Ancízar fue a recoger a su papá para ir a la finca. Ramón no se había bañado, por lo que se fue sin él. Más tarde se enterarían de la noticia.
 

Con raíces de caficultor

También se recuerda a Ancízar por ser un caficultor, fue precisamente de una finca cafetera que se lo llevaron. Sabía mucho del grano. María Teresa López aseguró que era el mayor fiscal que tuvo la Federación Nacional de Cafeteros. Todos los días tenía 15 minutos al aire en Radio Ciudad Milagro a las 7:30 de la mañana, desde donde constantemente criticaba la situación de los caficultores.

“Despotricaba de la federación y de toda la burocracia que se armó allí. Decía que toda la plata que se retenía de la venta de café era lo que contribuía al deterioro de los caficultores. La federación fue muy rica y como eran tan boyantes le inyectaban dinero a otras empresas de la Nación que nada tenían que ver con los cafeteros. Hay un libro que mi padre escribió que se llama La perestroika del café, donde criticó mucho todo eso. Todo lo que habló ahí es lo que está pasando ahora, la misma lucha, los mismo problemas de pobreza, los insumos que todos los días suben mientras el precio todos los días baja. Todo eso él lo dijo hace muchos años”, concluyó la hija de el Cacique liberal.


David Alejandro Figueroa Arias
LA CRÓNICA


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