Por:Andrés Felipe Mejía Álvarez
Con esto se aspira lograr beneficios como la protección a los cultivos productivos del área rural además de la posibilidad de generar ingresos adicionales para los agricultores de la zona.
Con el fin de presentarle a varios campesinos las bondades del modelo, la Sdera realizó un viaje a la finca La Lorena, de la vereda Palermo, jurisdicción de Quimbaya, en la que se sembró nogal desde 2003.
El titular de la cartera, Carlos Alberto Gómez Chacón, recalcó que las ventajas de esta estrategia se ven reflejadas en el buen estado de los cultivos de plátano, al tener en cuenta que la zona en la que se encuentran ha sido tradicionalmente proclíve a verse afectada por las lluvias fuertes y los vendavales.
“Se ha destinado para esta vigencia un presupuesto de 44 millones de pesos, con lo que se pretende entregar material vegetal a productores de la zona para este fin. La idea es que se sembren de 60 a 100 ejemplares de especies forestales por hectárea, de acuerdo con las necesidades de cada predio, con distancias de entre ocho y nueve metros entre cada uno”, definió.
Sin embargo, con la aprobación de la iniciativa departamental, se lograría incursionar en el mercado de captura de carbono, tema en el que recientemente Manizales inició.
“Planteamos con un crecimiento permanente una opción de ingresos adicionales por la venta de certificados de CO2, que en el momento se cotiza en aproximadamente 25 dólares por metro cuadrado”, afirmó.
Debido a que los ingresos provendrían de las arcas de la nación, el recaudo de esta actividad correspondería a la cartera, con lo que tanto el ente central como los agricultores se verían beneficiados.
No obstante, las propuestas no se quedan allí. Mediante el Global Environmental Fund se busca financiar el proyecto Incorporación de la biodiversidad en el paisaje cafetero, el cual cuenta con la asesoría del Progama de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Pnud, y gestionado por los comités departamentales de cafeteros de Valle del Cauca, Quindío y Nariño; el instituto de investigación de recursos biológicos Alexander von Humboldt y la gobernación del Quindío.
“En el departamento se ejecutaría en el corredor ubicado entre Filandia, Circasia y Quimbaya y con él se llevaría a cabo la valoración, caracterización e incorporación en los lugares que lo requieran, de elementos de biodiversidad”, definió.
De llegarse a aprobar la idea, se recibirían inicialmente dos millones de dólares con lo que se financiaría la reforestación de varias zonas dedicadas a la producción agrícola con especies que operarían como barreras vivas y el ingreso por la venta de certificados de captura de carbono se orientaría directamente a los campesinos mediante la intervención de los comités de cafeteros.
El tema ha llevado a que se contemple la posibilidad de clasificar las zonas boscosas del departamento, entre productoras —bosques jóvenes— y protectoras —reservas con antigüedad—, diagnóstico que llevaría a cabo esta dependencia.
Una propuesta a futuro
El funcionario consideró una medida razonable la siembra de filas de hasta 15 metros en lugares en los que sea necesario.
“Existe todavía en algunos productores una inquietud porque creen que abrirle espacio a los forestales es quitarle área a los cultivos y que esto corresponde a perder rentabilidad, pero al relacionar los beneficios que se logran se encuentran con una realidad muy diferente”, definió.
Primero que todo, la existencia de árboles lleva a que las hojas secas que caen conformen una capa de material orgánico que contribuye con la adecuación del suelo.
“Estas áreas también cuentan con un microclima regulado, puesto que cuando llueve la cantidad de agua que queda en el suelo no es tanta y por lo tanto el ‘lavado’ de nutrientes y abonos no se da de manera tan fuerte. Por otra parte, en época de verano la sombra que brindan ayuda a mantener fresco dicho punto”, señaló.
Los estudios relacionados por Gómez Chacón demuestran que con la implementación de esta práctica se disminuye la presencia de sigatoka en plátano y de broca en café, por ejemplo.
“En estos lugares se registra un buen rendimiento, una disminución de bacteriosis, mayor fijación de nitrógeno y además se contribuye con la mitigación de los efectos del cambio climático, que es algo que ya se percibe. Se da una mejor polinización, lo que es muy útil en cultivos como cítricos y aguacate y, en el caso del plátano, se alargan los ciclos de producción”, añadió el funcionario.