Martes, 25 Sep,2018

Cine / JUN 04 2017 / Hace 1 Año

Siempre Alice

Lo primero que le sucede a Alice es que, por primera vez en muchos años, olvida una palabra durante un discurso aprendido de memoria. Antes de eso no pasaba nada. Una familia unida, que es como empieza la historia, en una cena donde todo va viento en popa. Eso podría ser el resumen de su vida.


Después de ese descuido, poco a poco comienza a derrumbarse el idilio que tenía con su destino. Luego de otros episodios particulares de la rutina fracturada, llegan los exámenes de rigor, que se practica en silencio, a escondidas de su esposo e hijos. Las cosas no pintan bien. Lo que comenzó siendo una anécdota que terminó en chiste, pasó a otros olvidos y la realidad, por más que ella quisiera taparla, está ahí, esperándola cómodamente en el presente y sustentada en un diagnóstico de Alzheimer.

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Así nos lleva la trama principal de la película Siempre Alice por todo el recorrido. Una producción escrita y dirigida por Richard Glatzer y por Wash Westmoreland, basada en la novela de Lisa Genova. Una obra cautivadora, que perturba y desespera. Con un argumento central en el que muchos nos hemos identificado o conocido por medio de amigos o familiares.

Y en ese viaje al olvido de sí misma, Alice le hace un luto a sus recuerdos, con nosotros como testigos. Recuerdos que intenta conservar ya sea en hojas, anotaciones o en su teléfono.

Mientras eso sucede ella se escapa contra su voluntad, dejando inconcluso su presente por el que tanto luchó con un amor incondicional. Porque cuando no logre llevar una conversación normal, todos escaparán del barco que se hunde, en el más metafórico de los sentidos. Todos se irán menos el amor. Ese amor representado en quien es el único capaz de quedarse hasta que el último de los recuerdos desaparezca en una Alice que ya no sabe ni donde queda el baño. Escena, por demás, conmovedora que lo define todo.

Cuando llega el fin de la película, que no es el que todos pensamos, reinará la contraparte inicial de la historia. Y al hacer el comparativo, veremos el ejemplo de cómo puede ser de ingrata la existencia.

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Alice tiene mucho más de lo que se ve en el tráiler, que parece contarlo todo. Alice es ver como la vida te pasa por encima con todo lo que tiene, solo porque sí. Alice es una gran interpretación de Julianne Moore con la química de un reparto responsable y creíble que se lleva todos los honores. Alice es simple, pero necesaria. No es de efectos ni planos.

Tiene solo lo básico para ser recordada y, a su vez, para convertirse en un tributo para quienes en la realidad se desmoronan en el ayer, en el tiempo y se quedan sin futuro. Es el homenaje para quienes implosionan y a su vez explotan llevándose todo a su paso y dejando solo la memoria vivida en los otros. En los que nos quedamos.


Gonzalo Rivas
Especial para LA CRÓNICA


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