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La Salida / ABR 24 2018 / Hace 4 Meses

Sigifredo Ocampo y el monumento a los bomberos

A Sigifredo Ocampo Gómez le llevó catorce años conseguir el aval para realizar la obra en honor a los doce bomberos caídos.

Sigifredo Ocampo y el monumento a los bomberos

Sigifredo Ocampo Gómez junto a su escultura en conmemoración al equipo de bomberos de Armenia.

Con 60 años de edad, Sigifredo Ocampo Gómez aseguró que lleva 55 años dedicados al arte. Desde muy pequeño demostraba su amor al oficio, dibujando y creando figuras de barro. 

Este año creó su escultura más grande y se encuentra ubicada en la glorieta del Sinaí, al sur de Armenia. 

Después de 14 años de estar esperando a que creyeran en su misión, pudo cumplir su sueño de llevar acabo la obra. Para ello, durante todo ese tiempo llevaba consigo una maqueta de su idea para homenajear a los 12 bomberos de la ‘Ciudad Milagro’ fallecidos en el terremoto del año 1999 y exaltar a quienes actualmente realizan esa labor, buscando que una administración municipal le diera el aval para construirla.

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El artista tiene como misión  con el monumento, que los visitantes y citadinos evoquen a los bomberos como seres humanos valientes, que han dado su vida por el bienestar de todos los cuyabros. 

De acuerdo con el escultor, ha vendido obras en Colombia  en las ciudades de Armenia y Bogotá; y en cuanto al exterior sus trabajos han llegado a países como Canadá, Estados Unidos, Suecia, Japón y Suiza.

¿Quién es Sigifredo?

Soy un hombre que  se cree artista. Desde niño soy un convencido de ser artista, a los 5 años empecé a realizar arte. Sin ninguna influencia porque mi familia es de campesinos, mi padre era un hombre bueno, pero ignorante, trabajador del campo, que poco tenía que ver con el mundo del arte. Recuerdo que en ese entonces empecé a hacer mis pinturas, mis muñequitos de barro, tenía la chispa de hacer arte.

¿De dónde es? 

Soy de Buenavista, quindiano de pura cepa, familiar de Jesús María Ocampo, mi abuelo era primo de él.

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¿De dónde nace el amor por el arte?

Recuerdo que de pequeño tenía todo el cuarto dibujado, me regañaban, pero yo seguía. Luego empecé a hacer muñequitos de barro y más o menos a los 22 años me fui para Bogotá. El maestro Juan Antonio Roda enseñaba en la universidad de los Andes, era quien me dedicaba tiempo, yo no tenía dinero para pagarle, pero le agradezco su orientación.

¿Cuál es su especialidad artística?

Como artista me queda duro escoger una especialidad, nunca estoy contento con lo que hago. Estoy convencido que el artista que dice que ya lo hizo todo, está caminado para atrás. Me imagino que uno se muere buscando algo, cada día estoy en esa constante búsqueda, una técnica diferente, un logro distinto.

Normalmente soy pintor, paralelo a eso he hecho esculturas en otros materiales como la obra en homenaje a los bomberos.

¿Cómo surge la idea para hacer la obra homenaje?

Esta obra es la más grande que he hecho, tiene una historia muy larga, llevo 14 años intentando hacerla. La idea surgió después del terremoto de 1999, escuché en una emisora que sería bueno realizar un homenaje a los bomberos, y me gustó esa idea y me dirigí a hablar con el jefe de la institución de esa época, Sergio Iván Martínez.

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Iniciamos la idea para hacerla en bronce, pero se fue dejando a un lado, aunque conservé la maqueta. Continué durante todos estos años buscando el apoyo para construirla, hasta que un muchacho, que era bombero y ahora es concejal, me incentivó nuevamente para hacer la escultura y hablamos con el alcalde, quien dio el aval enseguida.

¿Qué lo inspiró?

Siempre he admirado a las personas que le sirven a los demás —médicos, bomberos, policías—, es gente que incluso arriesga su vida por servirle a otros. Para mí el cuerpo de bomberos cumple una labor muy bonita y le exalto el hecho de que ellos no usen armas.

¿Qué quiere transmitir con la obra?

Hicimos el monumento mostrando a ese bombero humano. Al hacerlo con la niña cargada representa un rescate o la hija de él, que llegó a la casa; lo mismo pasa con el perro. Es un bombero amable.

Mostramos la parte del ser humano, en vez de hacer una cuestión dramática, lo hicimos como un canto a la vida. El bombero padre, hermano, hijo. Es algo que cualquiera entiende y es importante que las personas capten ese mensaje.

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¿De qué material se valió para la construcción de la estatua?

Está hecha de concreto fundido, la base con estructura mecánica, y la obra está diseñada por un ingeniero. Es una obra robusta y fuerte.

¿Qué sentimiento le deja haber culminado?

En mi caso es la búsqueda del ser humano por la inmortalidad. Busco que la gente que vea la obra la disfrute; hay personas que me agradecen y eso me llena.

¿Qué más viene para usted como artista?

En el arte nunca se llega a ningún punto final, es la búsqueda constante. Terminé y siento satisfacción, pero también vacío, estoy a la expectativa de qué voy a hacer. 


Redacción
LA CRÓNICA


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