Lunes, 12 Nov,2018

La Política / FEB 04 2016 / Hace 2 Años

Sobreviviente de la UP confía en que no haya un nuevo exterminio

José Isaac Mosquera, presidente en el Quindío de la Unión Patriótica, UP, y miembro del Frente Amplio por la Paz, la Democracia y la Justicia Social, habló del proceso de paz, del exterminio de la UP y sobre cómo ve el ambiente político en el país. Hojeando el libro de amenazas que ha recibido en su carrera, aseguró que el miedo “persiste”.

Sobreviviente de la UP confía en que no haya un nuevo exterminio

José Isaac Mosquera, presidente en el Quindío de la Unión Patriótica, UP.

¿Por qué dice usted que el proceso de paz en Colombia no se inició hace tres años?
Los diálogos de paz en La Habana son la culminación de un largo proceso. En 1980, en un congreso del partido Comunista, nació la tesis de la solución política negociada del conflicto armado. Del 70 al 80, nadie habló de eso, ni siquiera los comunistas, que fueron los que propusieron eso en su congreso, pero del 80 en adelante, en la medida en que iba aumentando la confrontación entre el Ejército Nacional y las Farc, se pusieron en juego 2 tendencias: o hay una derrota militar del Ejército a la guerrilla y hay un triunfo del establecimiento por la vía armada o hay una derrota del Ejército contra la guerrilla. El tiempo demostró que no fue así, y le pongo un ejemplo muy sencillo: tras una pelea si fin, la razón nos dice “¿por qué mejor no hablamos?”. Ni la guerrilla pudo derrotar al Ejército, ni el Ejército pudo derrotar a la guerrilla, entonces primó la tesis de que la salida debe ser por el diálogo.

 

¿Entonces ambos bandos fracasaron?
Sí. Los hechos históricos lo dicen. Si usted lee el documento de Tlaxcala, cuando se sentó el gobierno y las Farc a hablar, al romperse los diálogos el comandante Cano, ya fallecido, dijo: “Hoy sucede esto, pero algún día nos tenemos que sentar a hablar”, y es lo que está sucediendo.

 

La UP tuvo tiempos difíciles, incluso vivieron un exterminio, ¿sienten temor?
La UP es el producto de los diálogos entre el presidente Belisario Betancur y la insurgencia. Betancur le dijo al movimiento insurgente: “Depongan las armas, yo hago las reformas sociales, políticas y económicas y ustedes vuelven a la vida civil y nos disputan el poder político en la plaza pública”. Ese fue el núcleo duro del acuerdo, y tras él el movimiento insurgente desplaza de las montañas a todo el territorio colombiano a 25 comandantes para hacer política. Aquí en el Quindío estuvo Braulio Herrera, y todo el mundo se llenó de entusiasmo. Nosotros tradicionalmente llegábamos a un debate electoral y sacábamos 70 u 80 mil votos, pero cuando salimos en 1986 sacamos 330 mil votos con la candidatura del asesinado Jaime Pardo Leal; sacamos 14 congresistas: 9 representantes a la Cámara y 5 senadores; sacamos más de 300 concejales y 24 diputados y ganamos una serie de alcaldías; qué le quiero decir con esos datos históricos: a la burguesía colombiana, al establecimiento, le dio miedo de la Unión Patriótica y la respuesta no fue política sino armada. Yo soy sobreviviente de esa arremetida.

 

¿Y ese miedo persiste?
Comenzaron por asesinar a Pedro Nel Jiménez. Yo era concejal en el municipio de Córdoba. Luego mataron a Leonardo Posada, en fin... ¿Por qué lo hicieron?: porque el establecimiento pensó que si nos dejaban llegar a otro debate perderían el poder. Esta es una burguesía, una clase política, que se ha sostenido en el poder a través de la violencia, desde el descubrimiento, para unos, o el encuentro de dos mundos, para otros; desde que los españoles llegaron aquí hasta el día de hoy. Los españoles llegaron con la cruz y la espada y exterminaron a los indios, les quitaron sus tierras y el oro, y eso continúa. Sí, el miedo persiste.

 

¿Qué camino debe tomar el Eln?
El Eln y el Epl deben aceptar la negociación y así será, porque un proceso de paz en el que quedé una patica suelta no funciona. Es la oportunidad para que toda la insurgencia y toda la gente que tuvo que irse al monte por falta de garantías democráticas regrese a la vida democrática. Ahí tienen que estar todos.

Desde que se iniciaron los diálogos quedé convencido de que terminaría bien, y sé que Colombia entrará a una nueva etapa.

 

¿Qué opinión tiene del proceso de paz que entra en su recta final?
El criterio, más que personal, corresponde a posiciones de organizaciones sociales y políticas. El  Frente Amplio por la Paz, la Democracia y la Justicia Social nació con el objetivo de darle a conocer al pueblo colombiano qué es lo que está sucediendo en La Habana; porque hay que decirlo con franqueza, la inmensa mayoría del pueblo colombiano, de sus 48 millones, solo sabe lo que dicen las grandes emisoras.
Si usted repasa el documento inicial, el del inicio de los diálogos, en una forma imparcial y objetiva, se da cuenta de que más del 80% de lo que allí se concilió como eje central para llegar a un proceso de negociación, se ha realizado.

1. El acuerdo sobre tierras: la lucha en Colombia obedece a un problema de tierra.

2. Participación política: eso está acordado, con salvedades.

3. Drogas ilícitas: tiene acuerdo, con salvedades. De allí se pasa a un cuarto punto, que es espinoso, que es el de víctimas, y también se consolidó.

Se toma el caso de la justicia transicional, que nace con el acuerdo de septiembre en el que estuvo el presidente Castro, el presidente Santos y el comandante de las Farc. Ahora están en la verificación, la implementación y la refrendación de los acuerdos, un paso crucial.

 

 

Por Oliver Gómez Solarte

 


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