La Judicial / Julio 23 de 2013 / Comentarios

Tres familias en el Quindío lloran a sus hijos asesinados vilmente por las Farc

Tres familias en el Quindío lloran a sus hijos asesinados vilmente por las Farc La familia de José Fernando González Carmona residente en el barrio Las Colinas.
Anoche eran esperados en Armenia los cuerpos de tres de los 15 miembros del Ejército Nacional que perdieron la vida durante la emboscada perpetrada por guerrilleros del frente 10 del mencionado grupo armado ilegal, el sábado en horas de la tarde en una zona rural entre los municipios araucanos de Fortul y Tame.
Horas e incluso minutos antes de la 1:30 p.m. cuando se inició el ataque, todos se habían comunicado con sus parientes, pues ayer lunes saldrían de permiso durante algunos días gracias a su trabajo en la región donde estaban asignados, como integrantes del batallón especial energético vial número 14 de la Brigada 18.

El cabo tercero José Fernando González Carmona y los soldados profesionales Luis Antonio Becerra Méndez y Julián Esteban Ávila Conde, coincidían en que querían darle una sorpresa a sus señoras madres con la visita, por ello su llegada solo se la habían anunciado a otros allegados.

Tristemente no pudieron cumplir este sueño y a sus familiares les tocó conformarse con el recuerdo de los meses de mayo y junio, cuando los visitaron sin saber que sería la última vez que los verían con vida.

Dolor y repudio eran los sentimientos de estas tres familias que vieron como sus seres queridos perdieron la vida irónicamente haciendo lo que más les gustaba, sirviendo al país y velando por la seguridad y tranquilidad de todos.

Con rabia recordaban el relato de los hechos que algunos de los compañeros les han hecho, pues por la información que han recibido y las imágenes que han visto, todo indica que muchos de ellos fueron ultimados con tiros de gracia.

Pidieron al gobierno y a los grupos ilegales que cese la violencia, que no se derrame más sangre y que estos sean los últimos padres que tienen que sepultar a sus hijos por esta guerra inútil.

El director de la institución, Carlos Eduardo Valdés, precisó que se buscaba confirmar si los uniformados fueron sometidos a algún tipo de tortura.

El cabo González Carmona y el soldado Becerra Méndez serán velados en la funeraria La Ofrenda de Armenia, mientras que Ávila Conde recibirá los honores militares en la San Martín del municipio de Caicedonia, Valle del Cauca.


Cabo tercero José Fernando González Carmona
En medio de lágrimas sus familiares con quienes habitaba en el barrio Las Colinas de Armenia expresaron como su mayor anhelo siempre fue pertenecer al Ejército Nacional.

El uniformado de 23 años de edad llevaba 4 en la institución a donde se vinculó como suboficial, pues aunque quiso prestar su servicio militar por más que insistió no fue incorporado, teniendo que someterse a una cirugía para poder superar los procesos de selección.

Aunque nació en Aranzazu, Caldas, se consideraba todo un quindiano, pues llegó al departamento cuando apenas era un niño.
Sus estudios de bachillerato los cursó en el colegio Jesús María Ocampo.

“Siempre soñó con un mejor futuro no solo para él sino también para sus papás, su hermana y su novia, quien vive en Cúcuta”, expresaron.

Indicaron que tenía varias felicitaciones en su hoja de vida, las cuales mencionaba con gran alegría y orgullo.
“Era un gran hijo y hermano, amigable, amable alegre, cuyos pasatiempos favoritos eran la televisión, los videojuegos y departir con sus familiares y allegados”, manifestaron.


Soldado profesional Luis Antonio Becerra Méndez
El joven militar también de 23 años de edad iba a cumplir cuatro en la institución, en la cual prestó el servicio militar y decidió quedarse.

Aunque residía con su compañera sentimental en el barrio Llanitos Piloto de Calarcá, ello no le impedía estar pendiente de su señora madre y de sus tres hermanos menores, por quienes veía luego de perder a su padre hace casi dos años.
La última vez que lo vieron con vida fue el 19 de junio cuando terminó sus vacaciones, pues debía presentarse el 22 en su sitio de trabajo.

Indicaron que en la zona llevaba aproximadamente un año y que siempre se mostraba muy contento y orgulloso de lo que hacía.
“Era una excelente persona, amorosa y amigable con todos con quienes trataba”, manifestaron.

Recordaron que su mayor sueño era sacar a su familia adelante y velar por el bienestar de todos.

“La guerrilla no sabe el daño que ha causado y el dolor tan inmenso que genera en las familias colombianas afectadas frecuentemente por este tipo de acciones”, expresó su señora madre, Ludivia Méndez Casas.


Soldado profesional Julián Esteban Ávila Conde
De la finca El Porvenir 2 ubicada en la vereda Los Balsos del municipio de Pijao partió junto a Becerra Méndez con el sueño de una vida mejor para él y toda su familia.

Justo un día después de que su hermanos mayor terminara su servicio militar en el Ejército Nacional decidió seguir sus pasos e incorporarse también a lo mismo, a diferencia que cuando cumplió su tiempo quiso quedarse para hacer carrera.

Era el segundo de tres hermanos y entre su familia y conocidos siempre se caracterizó por su alegría, amabilidad y su buen vivir.
“Un joven muy activo, extrovertido, quien su tiempo libre ocupaba con su familia, pescando y practicando todo tipo de actividades que le permitieran integrarse”, recordó su padre, Carlos Julio Ávila.

Indicó que era muy amigo de los dos otros dos uniformados que perdieron la vida junto a él.

“Siempre hablaba de ellos con gran apreció y era normal que viajaran juntos tanto a descansar cuando les daban permiso o vacaciones como a reintegrarse a la unidad militar a la que se encontraban adscritos”, relató.

COMENTA ESTE ARTÍCULO

©2009- 2014 todos los derechos reservados