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Cine / JUL 08 2018 / Hace 2 Meses

“Un buen guión es la semilla para una buena película”: Andrés Beltrán

Andrés Beltrán ha escrito y dirigido en Colombia y el Reino Unido.

“Un buen guión es la semilla para una buena película”: Andrés Beltrán

Andrés Beltrán sueña con hacer más historia en el cine colombiano.

Nacido en Cali, el 12 de mayo de 1986. Andrés Beltrán ha sido director y escritor de la película Malos Días. Es magíster en Artes del programa MA Cinematography and Post Production de la universidad de Greenwich de Londres; Magíster en Escrituras Creativas de la universidad Nacional de Colombia; y Comunicador Social de la Pontificia Universidad Javeriana.

Beltrán ha escrito y dirigido en Colombia y el Reino Unido los cortometrajes La Serie Negra, El Librero, The Undertaker y Fiesta. Sus trabajos han sido selección oficial del Festival de Cine de Cartagena; el Festival Internacional de Cine de Bogotá; In Vitro Visual; Corto Circuito de Nueva York; Shortcutz de Lisboa; y el Screentest: The National Student Film Festival de Londres.

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Beltrán es uno de esos personajes, que se atrevió a decirle acción a su anhelo de estar detrás de cámaras, uniendo todos los elementos propicios para crear las historias que solo se ven bien en pantalla grande.

Su primera película Malos Días fue estrenada en la competencia 1-2 del Festival de Cine de Varsovia 2015 en Polonia, y en Colombia en el BIFF 2015. Fue estrenada en salas comerciales en abril de 2016 en Colombia.

¿Por qué decidió dedicarse al cine?

Creo que la razón principal tiene que ver con el amor profundo que siento por ver películas. Desde muy pequeño iba a cine con mis papás, dos o tres veces por semana; ellos me inculcaron esa pasión, y yo no tuve problema en alimentarla toda mi vida. Luego, cuando tuve que decidir qué estudiar, la respuesta había estado siempre ahí, fue cuestión de ponerlo en palabras. Llegando al último año del colegio mis papás me preguntaron que qué quería estudiar, y yo les dije: “si realmente quieren que les diga lo que quiero hacer, es sencillo, hacer cine”. Creo que no tuvieron otra opción que apoyarme, después de todo ellos me enseñaron a amarlo. Sin su apoyo no habría sido posible emprender una carrera en este oficio.

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¿Cuál cree que fue ese momento crucial en el que definió que este sería su campo de acción?

En todo ese proceso de decidir una carrera profesional, un día un amigo muy cercano del colegio me propuso hacer un corto, me dijo: “¿Sabés qué? Ben Affleck y Matt Damon hicieron un corto cuando estaban en el colegio, ¿por qué no hacemos uno nosotros?”. Eso fue todo lo que se necesitó para encender una chispa que seguro ya estaba ardiendo por dentro. Al otro día tenía un guión de no sé cuántas páginas; busqué ayuda en una productora en Cali, hicimos casting, y rodamos todos los domingos y sábados en el colegio durante unos meses. Sin saber nada de técnica, terminamos con un corto de 25 minutos. Fue muy divertido el proceso y aprendí muchísimo. Este fue el momento decisivo, el punto de no retorno, no había duda, eso era lo que quería hacer el resto de mi vida.

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¿Qué es lo más complicado de hacer cine en Colombia?

Irónicamente, aunque en Colombia es complicado también hay muchas más oportunidades que en otros países. Como es una industria naciente, hay apoyo gubernamental y mucha gente quiere involucrarse desinteresadamente. Hay ventajas, como el fácil acceso a actores de calidad, porque hay mucho deseo de hacer cine. Además con la tecnología, cada vez es más económico y posible. Creo que las dificultades más grandes que tenemos en este momento tienen que ver con lo creativo y no con lo técnico, pues estamos aprendiendo a hacerlo, entonces no es claro qué historias, géneros, personajes queremos contar. Todos apostándole a un tipo de cine distinto y esto hace que sea difícil entendernos. Con el tiempo veremos obras más comunicativas y maduras en nuestra cinematografía.

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¿Qué historias lo inspiran?

Disfruto ver cine de muchos estilos y géneros. Sin embargo, con el tiempo he descubierto que las películas que más me inspiran tienen ciertos elementos en común, como las que usan el lenguaje cinematográfico de una manera novedosa y creativa en función de contar una buena historia sobre seres humanos. También las películas que logran entretener, mientras exponen un contenido interesante. En general, me inspiran las películas que me llevan a lugares en los que no he estado tanto físicos como emocionales. Disfruto las historias que me hacen soñar y me muestran elementos tanto de la oscuridad como la claridad del ser humano.

Un elemento infaltable de un buen producto audiovisual

Una buena historia. Esto aunque suene muy ambiguo y subjetivo, sigue siendo fundamental en el cine narrativo. Un buen guión es la semilla para una buena película, sin ello es casi seguro que la película finalizada no va a ser buena. Ese es el punto débil de la mayoría de historias, porque allí se concretan los dos elementos más importantes: trama y personajes. Lo que hace el director con los actores y el resto del equipo es materializar esos dos elementos de una manera orgánica y atractiva, pero si no existe un buen desarrollo entre ambos desde la página escrita es muy difícil que se resuelva en el rodaje.

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¿Cuál es la película que más ha influido en su vida? ¿Por qué?

Es muy complicado. Creo que depende mucho del momento y el proyecto en el que se esté trabajando. Podría hablar de las películas que más me impresionaron cuando las vi por primera vez y he seguido teniendo como referentes. Tal vez, si tuviera que escoger una, sería una de Scorsese y de pronto diría que Taxi Driver. No sé que tanto se vea reflejado en mi trabajo ciertas películas, como Vertigo, Pickpocket, Persona, Straw Dogs, Chungking Express, Heat, Hanna and her Sisters, Double Indemnity, The Hot Spot, Following, Drive, A History of Violence, y No Country for Old Men.

¿Cuál es su meta más importante como director y como guionista?

En una primera instancia tener continuidad en mi trabajo. Lograr ser constante como cineasta y generar una filmografía. Paralelo a eso, o mejor, como consecuencia de la constancia, mi mayor meta es lograr tener un equilibrio entre hacer las películas que sueño hacer, con la posibilidad de que le lleguen a un público, que comuniquen y sientan algo con ellas. También, devolver a los cinéfilos lo que tanto me han dado los cineastas: la oportunidad de viajar con sus historias. En resumen, es hacer un cine con el que explore mis más íntimos deseos, miedos y gustos, pero que lleguen a un público.

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Una película extranjera que siempre recomienda

Recomendaría la película danesa Reconstruction de Christoffer Boe. Por su poesía visual y sonora, su astucia técnica y el deleite que resulta verla cada vez que la repito.

Una película colombiana que siempre recomienda

Recomiendo mucho Manos Sucias de Josef Wladyka. Aunque su director no es colombiano, toda la producción si lo es. Esta película, que fue apoyada por Spike Lee, es una muestra clara de un cine de calidad, emocionante y entretenido, que además cuenta una historia de manera contundente y con contenido.


Camila Caicedo
Especial para LA CRÓNICA


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