Sabado, 17 Ago,2019
Opinión / ENE 12 2019

Las canastas familiares

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Un aforismo popular dice: ‘Una cosa piensa el burro y, otra, el que lo está enjalmando’.

En este sentido y con el simple propósito de describir un fenómeno recurrente, una cosa piensa Juan Daniel Oviedo desde la dirección del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, Dane, y, otra, los ciudadanos del común.

Eso de creer y hacer creer que existe una sola canasta familiar, es decir, un único conjunto de productos y servicios comunes a las personas pertenecientes a todas las clases sociales, no es más que un solemne distractor, muy distante de la realidad que se vive en el país, ya que, mientras la clase popular consume escasamente lo indispensable para sobrevivir, los potentados económicos, en su afán de satisfacer necesidades suntuarias creadas por el consumismo, invierten en artículos innecesarios y gastan en supercherías que están muy lejos de las posibilidades de los demás consumidores.

Si los derechos fundamentales se inspiran en necesidades básicas y los demás en necesidades secundarias o terciarias, las clases sociales populares, pobres, de bajos ingresos, deprimidas o vulnerables como se les ha querido denominar, al tener poco o ningún poder adquisitivo, consumirán pocos elementos de la canasta familiar básica, es decir, lo estrictamente necesario.

Para corroborar lo anterior, basta con detallar el coche donde depositan los productos dos clientes pertenecientes a grupos familiares compuestos por cuatro personas —padre, madre y dos hijos—, uno con poder adquisitivo y otro no. Mientras el pobre compra lo rigurosamente indispensable en pequeñas cantidades, el adinerado, además de adquirir lo básico, agrega lo suntuario en cantidades exageradas.

Respecto de los servicios, además de lo básico del agua, el alcantarillado, la recolección de residuos sólidos, la energía y el gas natural, que casi son comunes a todos los ciudadanos sin importar su estrato, los más pudientes agregan viajes nacionales e internacionales, universidades privadas, acciones de clubes, vestuario, vehículos, recreación, internet, redes sociales, música, películas, información, velocidad en los sistemas, aparatos y equipos sofisticados de alta gama, etc. 

Si se pretende que el índice de precios al consumidor, IPC, sea uniforme, por los antecedentes expuestos no se incrementará de la misma manera para todos los sectores socioeconómicos. El ciudadano pudiente lo notará debido al gravamen que pesa sobre la sobrecarga en cantidad y calidad de los productos y servicios que consume, mientras que el pobre lo sentirá debido al escaso incremento de sus ingresos cada año.

Así como existen tres clases sociales bien diferenciadas, aunque algunos argumenten que son cinco, puede deducirse que existen igualmente tres, o cinco canastas familiares: alta, media alta, media-media, media-baja y baja. ¿Cuáles de ellas fueron las gravadas?


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net