Sabado, 24 Ago,2019
Opinión / MAR 16 2019

Economía naranja y el turismo del PCC

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

La conferencia dictada este pasado 14 de marzo por el empresario Julián Jaramillo dentro del foro de gerentes de la Cámara de Comercio de Armenia y del Quindío, ha generado grandes expectativas dentro de la comunidad empresarial, por ser esta una excelente oportunidad digna de replicar en nuestra región, ávida de nuevas formas de generar riqueza y prosperidad para el bienestar de los que acá habitamos.

Entre todas las definiciones para la economía naranja, les comparto la de mis colegas de mi facultad de turismo de la Universidad Externado de Colombia:

“La economía naranja es el conjunto de actividades que de manera encadenada permiten que las ideas se transformen en bienes y servicios culturales, cuyo valor está determinado por su contenido de propiedad intelectual. Este universo está compuesto por áreas relacionadas con la economía cultural y las industrias creativas, en cuya intersección se encuentran las industrias culturales convencionales y las áreas de soporte para la creatividad.”

Estimo que esta noción es aprovechable en gran escala si se liga a los atributos de la declaración del Paisaje Cultural Cafetero Colombiano por parte de la Unesco, aprovechando el turismo como fuente de explotación económica. A este respecto, es válido ubicar la ‘industria sin chimeneas’ como un renglón de las exportaciones, con una ventaja: El consumidor final se desplaza hasta nuestro destino a consumir los bienes y servicios que tenemos disponibles para los viajeros, sean estos nacionales o internacionales.

La economía naranja en Colombia, según el economista Camilo Herrera —fundador del centro de pensamiento Raddar— representó para Colombia en el 2018 el 6% del PIB lo que en valores absolutos son casi US19.000 millones. Es menester mencionar que dentro de este 6% está incluido todo lo recaudado por turismo que, por sí, ya representa el 3% del PIB, por lo tanto, si le damos peso por si sola viene a ser un 3%; cifras interesantes si las comparamos con los ingresos petroleros cuya participación en el PIB es de 7.5%. 

Hagamos un mapeo general de la zona del PCC en lo que respecta a actividades culturales ya que las hay por montones, lo único que se requiere es articularlas con los planes de turismo. Muchas de ellas se pueden enmarcar dentro del llamado ‘Turismo Experiencial’ el cual definitivamente es el que puede marcar diferencia cuando el consumidor nos compare con la gran variedad de opciones al ir a buscar para donde ir a vacacionar: Literatura en todas sus formas, teatro, pintura, escultura, música, artesanías, ferias, festivales, fiestas de pueblos, gastronomía, etc. El abanico de opciones es inmenso, ¿Qué nos queda? Esperemos que los expertos que están acompañando a la Ccaq nos marquen la ruta y de esta forma lograr de una vez por todas una propuesta turística única, diferente y competente con tantas opciones disponibles en el mapa turístico nacional y mundial.

Bibliografía: Buitrago P.F. & Duque Márquez I. (2013). La economía naranja: una oportunidad infinita. Banco Interamericano de Desarrollo. Washington. (Disponible en la red para que lo bajen).

Hasta la próxima,

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