Jueves, 17 Oct,2019
Opinión / JUL 07 2019

La corrupción nos roba la dignidad

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Dice el premio Noble de Economía 2018, Max Neef: “la economía del mundo está basada en estupideces humanas” y desde esta columna le complementaríamos: estupideces que se gestan desde la ambición de poder y desde el egoísmo social.

En el tema de la salud en Colombia vemos con preocupación, como nos dice el ciudadano Hernando Aguirre Naranjo, “como este gobierno corrupto, liderado por el señor Álvaro Uribe Vélez, pretende pagar las deudas de las EPS con los recursos del Estado para con ello favorecer a sus allegados políticos que son los dueños de las EPS”.

La corrupción parece estar legitimada en Colombia. Que roben pero que roben poquito, se escucha decir al ciudadano del común, el de a pie, ese que paga impuestos y se acomoda en una realidad que considera no va a cambiar nunca. El flagelo de la corrupción no solo nos quita los recursos que son de todos, también nos quita la dignidad y la esperanza en un futuro más honesto, más sensato, menos corrupto. 

Y es la corrupción la que tiene en jaque la salud de los colombianos. Es el amiguismo del poder lo que permite que las platas viajen de un bolsillo corrupto a otro igual o más corrupto. En Colombia parece que siempre hay recursos para los que están cómodos y enceguecidos con el poder, y nunca para los sectores sociales que de verdad los necesitan.

Continúa diciendo nuestro amigo Aguirre Naranjo: “para nadie es un secreto que la EPS Medimás S.A. desde años atrás viene ocasionando graves perjuicios no sólo a sus afiliados, también a las IPS, a sus empleados, especialistas médicos y proveedores. Si analizamos detenidamente los ingresos mensuales de esta EPS podemos llegar a la conclusión que recibe más de CUATROCIENTOS MIL MILLONES DE PESOS cada mes, por lo cual es inexplicable que estos recursos de la salud estén desapareciendo sin ninguna explicación lógica y, peor aún, que los gobiernos de turno no hayan tomado las medidas para aplicar los correctivos que el caso amerita”.

Los colombianos estamos dándonos cuenta que aquí en materia de justicia no pasa nada. Los delitos de corrupción se están cometiendo en las narices de los colombianos, nos están robando de frente, y no es de extrañarse que lo hagan, pues, el ejecutivo o dirigente público que roba, sabe que pagará una pena muy corta en su casa por cárcel y que no tendrá que devolver todo lo que se ha robado. Prueba de ello es que desde el Congreso, con una maniobra como de telenovela, en las narices de los congresistas y con un partido de la selección como somnífero cometen un acto de corrupción agravado para tumbar la ley anticorrupción a la cual solo le faltaba un sencillo trámite de conciliación. 

Lo que nos dice Max Neef es muy cierto, la economía del mundo está basada en estupideces, pues estupidez es hacer las cosas que nos perjudican a nosotros mismos, y eso, en Colombia es el pan de cada día. 

 


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