Lunes, 10 Dic,2018

Opinión / SEP 26 2017

150 años

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"Un aniversario especial de la benemérita Universidad Nacional de Colombia, centro insigne del saber."


El 22 de septiembre pasado celebró la benemérita Universidad Nacional de Colombia el sesquicentenario de su existencia; creada por la ley 66 del 22 de septiembre de 1867 en el gobierno del presidente Santos Acosta, sus antecedentes históricos se remontan al General Francisco de Paula Santander, artífice de la educación y la pedagogía en nuestra vida independiente, fundador de la mayoría de colegios públicos nacionales y de la Universidad Central de la República, precursora de la Nacional, cuya sede funcionó inicialmente en la iglesia de San Ignacio, con el colegio San Bartolomé a un lado y la Biblioteca Nacional, en la esquina de la plaza Bolívar, frente al capitolio por la séptima.

En 1864 el notable escritor y hombre público José María Samper presentó un proyecto de ley al Congreso, creando la Universidad Nacional de Estados Unidos de Colombia. 

Con su primer rector Don Manuel Ancízar y el equipo directivo, comenzó a funcionar con las carreras de medicina, derecho, artes y oficios, filosofía e ingeniería; fue desde el primer momento el faro de luz y conocimiento que la nación necesitaba para su incipiente desarrollo social, económico y científico. No fue una existencia permanente pues en el siglo XIX fue perseguida y cerrada por sectores políticos oscurantistas.

Con todo, gracias al esfuerzo y decisión de Alfonso López Pumarejo en 1935, la universidad dispersa en edificios por toda la ciudad de Bogotá se reunió en la majestuosa Ciudad Blanca o Ciudad Universitaria, inmenso campus diseñado por el arquitecto alemán Leopoldo Rother, en plena concordancia con la visión pedagógica moderna de otro alemán llamado Fritz Karsen.

Centro de saberes y lugar máximo de estudio e investigación, la Nacional fue creciendo en carreras y programas y desde luego en sedes fuera de Bogotá: Manizales, Medellín, Palmira, Leticia, Arauca, San Andrés y Tumaco; una presencia magnífica y bienhechora en beneficio de la Colombia profunda y de los estudiantes más necesitados.

A lo largo de los años, ha albergado en su seno excelentes profesores, investigadores y maestros y han pasado por sus aulas millares de estudiantes que han sobresalido en los distintos campos de la cultura y la ciencia, su influjo histórico es inconmensurable y la producción bibliográfica y científica de inmenso valor y calidad.

La mejor universidad de Colombia y una de las mejores del mundo, sus alumnos sentimos profunda emoción y gratitud eterna. ¡Larga vida para nuestra alma mater! ¡ Bravo!

Ante la tragedia de nuestro hermano país México, elevamos plegarias y solidaridad y esperamos su pronta recuperación material y espiritual. País hermano y con propósitos comunes, pronto deben organizarse ayudas y paliativos para ese amable pueblo, que saldrá adelante gracias a su tesón histórico.

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