Un doloroso amanecer para el Departamento de Policía Quindío- otra vez víctima institucional y humana por el aleve crimen cometido contra unidades de la policía que la noche del 31 trabajaban por la seguridad del barrio Las colinas y aledaños.
En el Quindío, como en todas partes, los delincuentes actúan con alevosía y cautela cuando cometen delitos contra la vida.
Los principales responsables de los cinco crímenes de ese amanecer evitaron el riesgo procedente de la defensa de los ofendidos que lo fueron 3 civiles y dos miembros de la policías nacional. No hay duda que en Colombia la justicia dota de mayores ventajas a los delincuentes por razones de humanidad.
Todos vemos y propiciamos el crecimiento del espectro de los derechos fundamentales, pero nadie cae en cuenta de que para que los derechos de todos sean respetados, -todos debemos compartir también deberes y obligaciones- y en cuanto a los derechos humanos, ni hablar de lo que hacen las FARC en Colombia contra los campesinos; a través de las emboscadas para asesinar a soldados y policías de la Patria como recientemente en Putumayo Nariño y en Villa Rica Cauca, estos criminales han violado siempre y desde hace muchos años, los derechos humanos.
No habían pasado 24 horas del atentado criminal en Putumayo que acabó con la vida de tres miembros de la policía nacional y tres civiles, cuando otro acto de violencia con cilindros bomba, sacudía a la pequeña población caucana y donde las víctimas fueron un niño, cinco civiles y un miembro de la policía nacional.
El estado colombiano cuando actúan los policías encargados de la protección de la vida, honra y bienes de los ciudadanos, se ve abocado con alguna frecuencia a demandas por la violación de los derechos humanos por parte de la policía, pero si los delincuentes de la guerrilla y el narcotráfico asesinan a soldados, policías y civiles, no pasa nada, no hay a quien acudir. Los derechos y los llamados valores liberales forman al individuo pero no al ciudadano. Nadie conoce o nadie le importa la fuente de los deberes. Uno no ve en el departamento a quién pueda importarle el Quindío.
El Gobierno departamental no concertó ni compartió con nadie su idea de permitir el parrillero en las motos y la ampliación del horario para el tránsito de esos vehículos. Ni siquiera al gobierno le importa la seguridad de los quindianos, En Armenia están aumentando los problemas como consecuencia de esa decisión planteada en términos de autoridad, pero única y exclusivamente por razones de carácter político.
Y por supuesto, como los consejos de seguridad de vez en cuando muestran sus debilidades, se someten a la voluntad omnímoda de una persona que no conoce, que no tiene ninguna experiencia y empieza a actuar conforme a la calenturas del poder, época en la que los propios gobernantes les pasa por encima la medida del tiempo, sin entender que el poder se termina más ligero que tarde. Quienes lo tienen claro, son los ex gobernantes soberbios que pasaron a la historia pero que hasta hace muy pocos años se creían dueños infinitamente de todo.
Nadie tiene derecho a disponer de la vida de nadie. En el Quindío un porcentaje alto de los homicidios de los últimos años ha sido producto de las vendettas ente distintas organizaciones delincuenciales, sin embargo, la muerte de Hugo Arbelaez Ramírez un
buen ciudadano de Montenegro alerta otra vez a la región, sobre todo ahora cuando las concesiones políticas del gobierno seccional abren de nuevo una franja de seguridad a los delincuentes que quieran utilizar las gabelas. Por eso nuestra pregunta de hoy: ¿A quién le importa el Quindío?