¡Qué despropósito tan grande! Sí. Unos ineptos que se dicen pertenecer al colectivo de abogados José Albear, demandaron al ex presidente Uribe dizque por traición a la patria, abuso de autoridad y prevaricato por acción, por la firma del acuerdo de bases militares estadounidenses en Colombia. Refiriéndose a esto, el presidente Juan Manuel Santos, expresó: “¿A quién le cabe en la cabeza, que firmar un acuerdo para incrementar y hacer más efectiva la colaboración bilateral contra el narcotráfico y el terrorismo, pueda considerarse como un acto de traición a la patria? Agregó además, “que él como Ministro de Defensa, fue quien inició la negociación del convenio y les dijo: Señores denunciantes, si quieren, pueden incluirme en la demanda y me sentiría muy honrado.
Todo mi respaldo al presidente Uribe y a su gabinete”.Vemos en todo esto, hasta dónde puede llegar la maldad de la gente; hasta dónde la envidia, el deseo de hacer daño a una persona; en este caso, al ex presidente Álvaro Uribe Vélez. Desde antes de terminar su mandato, empezamos a ver, a escuchar, a leer, la enorme ingratitud de muchos; sus continuas intrigas, su hipocresía, su falta de humanidad, atacándolo por todas partes, ignorando su gran labor en bien de nuestro país; su dedicación, su sacrificio, ya que todos fuimos testigos, de su incansable trabajo; todos los días, a toda hora y siempre en función del bienestar y la seguridad de los colombianos.
Pero como el mundo está lleno de ingratos, se les olvidó o se hicieron los tontos para no reconocerle sus méritos; para no agradecer sus desvelos y a cambio, se dedicaron a atacarlo como nunca antes lo habían hecho. Su amnesia les hizo olvidar su valor, su integridad, su firmeza para no doblegarse ante unos terroristas inclementes, unos despiadados que hablan y piden diálogo, al mismo tiempo que asesinan sin compasión a integrantes de nuestra fuerza pública y continúan dejando lisiados por doquier, con sus minas antipersona. Se les olvida también, su enorme valor para enfrentar a los famosos vecinos que han protegido a los terroristas en sus respectivos países.
Hoy, un grupo de abogados que mencionamos al comienzo, deciden demandarlo por un acuerdo para unas bases militares, que en buena hora están en Colombia, precisamente para ayudar a salvaguardarla de estos enemigos tan cercanos y tan solidarios entre sí. Quienes están de acuerdo con esta acción llevada a cabo por unos leguleyos, no están en nada. Por traición a la patria, deberían ser demandados ellos, ya que lo que están haciendo es contra el mejor presidente que ha tenido nuestro país y quién sabe qué hay detrás de todo esto. Intereses de todo orden seguramente. En todos los tiempos, han existido los perversos, los intrigantes, los nacidos para hacer el mal.
Remontémonos a la historia y leamos con mucha atención lo siguiente: El Libertador Simón Bolívar, pronunció, días antes de fallecer, una frase sarcástica. Para distraerle, el doctor Próspero Reverend le hizo observar que si bien se conocía quiénes eran los hombres más importantes de la historia, quería conocer quienes consideraba que habían sido los mayores majaderos del mundo. Y Simón Bolívar, con una triste sonrisa, respondió: «Los más grandes majaderos del mundo hemos sido Jesucristo, Don Quijote y yo». Con ello quería significar que todos sus desvelos, sacrificios y abnegaciones habían tenido, como en el caso de Jesús y en la novela de Cervantes, otro pago: el de la ingratitud, el más cruel de los menosprecios por parte de aquellos por los cuales había luchado durante toda su vida con una abnegación sin límites.
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