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Amor, poder y religión

Autor: Jorge Arango Mejía

El amor, el poder y la religión son fuerzas que a veces se conjugan en una persona. Cuando eso ocurre, el agraciado ejerce la autoridad, que puede ser aceptable si no va en contra de quienes la soportan. En otros casos, causa conflictos que cambian el curso de la historia.

No hay que remontarse a la historia de Sansón y Dalila para analizar estos problemas. Otros episodios ha habido, tan ejemplarizantes como aquél. Veamos.

Inglaterra era una joya de la Iglesia Católica Romana. A comienzos del siglo XVI, el rey Enrique VIII contrajo matrimonio con la princesa Catalina de Aragón, viuda de su hermano Arturo. Años después, decidió casarse con Ana Bolena, con cuya hermana María había tenido amoríos. Le movía, además, el deseo de tener un heredero varón, pues Catalina solamente le había dado una hija. Para pedir la anulación de su matrimonio, adujo que era incestuoso, pues la bula que lo había autorizado era inválida. En contra de la decisión del Papa, hizo anular su matrimonio y desposó a Ana Bolena. Clemente VII excomulgó a Enrique VIII, y el conflicto separó a Inglaterra de la Iglesia Católica y originó la creación de la Iglesia Anglicana, cuyo máximo jerarca fue, desde un principio, el Rey.

En 1934, Eduardo, Príncipe de Gales, se convirtió en el amante de Wallis Simpson, una norteamericana que ya había estado casada dos veces. En 1936, al morir su padre, el rey Jorge V, Eduardo ascendió al trono como Eduardo VI. Su propósito de casarse con su amante fue rechazado por dignatarios de la Iglesia Anglicana, políticos y funcionarios del gobierno. Los opositores no solamente alegaban la condición de divorciada de la Simpson, sino asuntos más turbios.

Se decía que la candidata a reina había sido amante de Ribbentrop, dirigente nazi, cuando éste era el embajador de Alemania en Londres, y que, de acuerdo con su amante alemán, espiaba para el régimen nazi. Finalmente, Eduardo renunció al trono, y en 1937 se casó con su querida. Le sucedió su hermano, como Jorge VI, y le confirió el título de Duque de Windsor.

Dígase lo que se quiera de Eduardo VI, hay que reconocerle que tuvo valor y honradez para quedarse con la mujer y hacer a un lado el trono. ¿Qué habría pasado si hubiera seguido aferrado al poder mientras compartía el lecho de la Simpson, con matrimonio o sin él? ¿No habrían crecido las consejas sobre Ribbentrop? ¿Qué problemas habría habido al comenzar la Segunda Guerra Mundial, si hubiera subsistido esa extraña situación de poder, amor y espionaje?
En los tres casos, el amor prevaleció sobre el poder y sobre la misma religión. Es posible, además, que el dinero se haya mezclado en esos confusos dramas.

También en Inglaterra, las relaciones con Christine Keeler acabaron la carrera de John Profumo, Secretario de Guerra, en medio de otro escándalo de espionaje.

Los hombres públicos sólo tienen vida privada en la medida en que ésta es completamente independiente de su oficio. Y lo mismo vale para las mujeres que desempeñan altos cargos públicos.

Cuando hay dudas razonables sobre quién ejerce el poder, éste se menoscaba. El continuo desgaste que implica el tener que explicar continuamente que una decisión la adoptó la persona que ejerce el cargo y no alguien que está al lado o detrás de ella, es incompatible con la administración de los asuntos públicos. Y si de quienes imparten justicia se trata, su conducta tiene que estar libre de toda sospecha. Además, todo se hace más sórdido si quien se supone que ejerce la influencia indebida, es alguien que no ha tenido antecedentes intachables, que no merece credibilidad aunque adopte actitudes de santurrón y predique sus nuevas virtudes y su santidad.

De otra parte, cuando a un funcionario del Estado se le acusa de delitos, está en la obligación de demostrar su inocencia, con pruebas plenas. No puede tranquilamente cubrirse con el manto de la duda. La respetabilidad, base de la autoridad, es incompatible con la condición de posible delincuente que se aferra a la presunción de inocencia. Por dignidad, lo aconsejable es renunciar.

No hay más que decir: a buen entendedor, pocas palabras bastan.


zipa36@yahoo.com

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Por: gato07 - Febrero 05 de 2012 .
La teoría de que la Fiscal no debe renunciar porque el 80% de los funcionarios son corruptos es un absurdo sofisma de distracción:más bien,SÍ debería renunciar ese 80% .(Yo creo que sería el 95%

Por: GustavoN - Febrero 05 de 2012 .
Es más, la verdad detras de todo el barullo contra la fiscal no tiene otro sentido que el de quitarla del camino, por el estorbo que represen para los corrompidos de antes, de ahora y del futuro

Por: GustavoN - Febrero 05 de 2012 .
Mi apreciado y admirado doctor Arango, da tisteza y desilución tamaña opinión; segun su concepto, entonces si hay dudas, creo el 90% de los corrompidos fucnionarios de Colombia si que deben renunci

Por: antonioruizvelez - Febrero 05 de 2012 .
Definitivamente el prejuicio y la moral por encima del resto, dejemos el moralismo atras y seamos más Éticos, si vamos al caso, todos los funcionarios públicos por algún hecho de su pasado dimitir

Por: despistado - Febrero 05 de 2012 .
Leyendo el artículo de este importante hombre, todos sabemos que se refiere a la Fiscal general, pero no me parece coincidencial si lo escrito va dirigido a Sandra Paola Hurtado y ¨mi amado Toto¨.

Por: leonardocortes72 - Febrero 05 de 2012 .
Quiero que algo quede claro: el interés en destituir a la fiscal se debe a que quieren poner allí a alguién que "colabore" con los procesos de los delincuentes uribistas puestos hoy tras las reja

Por: leonardocortes72 - Febrero 05 de 2012 .
A los únicos que favorece la dimisión de la fiscal es a los uribistas porque quieren imponer la impunidad para todos sus funcionarios delincuentes.Que cada vez vemos que son más.Apoyamos la fiscal

Por: leonardocortes72 - Febrero 05 de 2012 .
Y cuál es el problema,falsetes? Alvaro Uribe tuvo como asesor presidencial a un primo de Pablo Escobar,el delincuente y asesino más grande que ha tenido Colombia.Alguno de ustedes protestó por eso?

Por: juanlunados - Febrero 05 de 2012 .
aqui el magistrado juega a tres bnadas con un mensaje cifrado en contra de las relaciones de la fiscal con lucio, y emplea un lenguaje diplomatico para luego decir que está contra lo ilegal.

Por: gato07 - Febrero 05 de 2012 .
debido a la investidura que ostenta, debería tener un pasado y un presente IMPOLUTO Y TRANSPARENTE.Y por desgracia está muy lejos de ser digna de ostentar dichos calificativos.

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