Lunes, 18 Dic,2017

Opinión / OCT 12 2017/ Comentarios

Bajémosle al drama

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David Arturo Cubillos Valencia

"El alto nivel de drama nos ha hecho pensar que somos en muchos casos el centro del universo y creemos que muchas personas deben girar alrededor nuestro".


Muchas veces cuando veo personas en mi consulta envueltos en crisis emocionales y problemáticas familiares o de pareja, los veo muy cercanos a los novelones mexicanos, en ocasiones siento como si los latinos pensáramos que estamos metidos en una novela. Y quiero ser claro, no estoy criticando a nadie, ni mucho menos minimizando las situaciones que viven, solo que a veces las historias son realmente trágicas en la mente de las personas y esto aumenta significativamente el malestar emocional a la hora del afrontamiento.

¿Cómo es estar metidos en una novela mexicana?, es tener una idea sobrevalorada de romanticismo y amor, donde pensamos que solo hay un amor verdadero, la otra persona es nuestra felicidad, no podemos vivir sin el otro, la otra persona es nuestra, nuestros hijos nos pertenecen, hay gente mala y perversa que esta pendiente todo el tiempo de cómo hacernos daño, existen los villanos, somos la protagonista vulnerable y débil a la que le hacen daño todos, creemos que debemos sufrir por amor, creemos que las lagrimas hacen más fuerte una relación. Estos son algunos de los pensamientos de los latinos que de alguna forma hemos crecido con las novelas y las canciones que nos repiten estos mensajes todo el tiempo hasta que los creemos y los volvemos nuestros.

Este alto nivel de drama, nos ha hecho pensar que somos en muchos casos el centro del universo y creemos que muchas personas deben girar alrededor nuestro, haciendo lo que nosotros digamos o teniendo posiciones inmaduras. Siento que algunas personas tienen identificaciones con los villanos y recuerdo a Soraya Montenegro en María la del barrio cuando disfrutaba haciéndole daño a una niña menor o indefensa. Veo en mi consulta parejas que llegan porque no pueden soportar una situación de infidelidad y la convierten en catastrófica para sus vidas, queriendo vengarse del otro, o incluso buscándolo para agredirlo física y verbalmente pensando que es el “malvado” que se metió en su relación y quiere amargar su vidas.

La reflexión de hoy es, que para ser más felices hay que bajarle al drama, lo cierto es que no estamos en una novela, no somos los protagonistas sufridos y podemos encarar nuestra vida de una manera más madura y efectiva entendiendo que la vida relacional tiene más matices y colores de los que imaginamos; dejemos de pararnos en el blanco y el negro, ser completamente radicales es negativo para nuestro bienestar, recordemos que: ni la pareja, ni los hijos, son nuestra felicidad y que podemos encontrar tener una mejor relación si entendemos que el amor es también una decisión racional, poco romántica, de compartir un tiempo de vida con alguien que no es de nuestra propiedad y que tiene la libertad de estar o no estar. En este sentido es importante realizar acuerdos y contratos donde se de la confrontación, ser abiertos al diálogo y entender que las crisis son una oportunidad para el crecimiento de nuestra relación.


Neuropsicólogo
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